CLANDESTINO: El asesinato de Marbella (“Hay sueños que sólo se alcanzan con los pies”)

Luto en el fútbol mexicano femenino.

Hace unos días, se dio a conocer la lamentable noticia del asesinato de Marbella Ibarra, una de las principales impulsoras del fútbol femenino de México, quien además fungió como entrenadora de  “Xolas”, conjunto de Liga MX.  Conocida como “Mar”, llevaba días desaparecida. Fue encontrada este pasado martes 16  envuelta en plástico y con huellas de tortura en un baldío de Rosarito, Baja California.

Álvaro de Lachica y Bonilla/ A los 4 Vientos

A pesar de que siguen sin conocerse los motivos por los que Marbella Ibarra fue secuestrada, torturada y asesinada. La realidad es que en esta zona del país, continúa la barbarie contra las mujeres que va más allá de un mero acto de violencia. Se trata de un nuevo acto de terrorismo machista que demuestra que el patriarcado pretende impedir, como sea y con los medios que hagan falta, que el poder emergente de la mujer se haga realidad.

¿Por qué el asesinato de Marbella Ibarra es algo más que otro acto de violencia contra la mujer? La propia personalidad de la asesinada es la mejor muestra de cómo hay una reacción del patriarcado para evitar que lo que ya es un movimiento imparable se convierta en una realidad. Con argumentos, sus verdugos  no saben hacerlo —-porque no los tienen—, así que utilizan el poder de la fuerza como método de amedrentamiento, aunque con ello sólo destapen la verdadera personalidad de criminales machistas que tienen.

El asesino machista mata porque considera que tiene el derecho a quitarle la vida a esa mujer, porque hay un sistema detrás que le ha vendido la idea de que puede hacerlo y por eso lo hace. No porque esté loco. No porque esté enfermo. Basta de cuentos. Cada asesinato es una tragedia, pero el horror de las cifras desnuda su magnitud, según datos de la ONU, en México son asesinadas diariamente siete mujeres, 15.000 en los últimos seis años.

La violencia machista no sabe de clases sociales.  Es la expresión más letal y radical de una lacra secular que impregna toda la sociedad. Las mujeres son las principales víctimas. El combate debe librarse  con  la colaboración de toda la ciudadanía, pero solo tendrá éxito si es apoyado decididamente por las instituciones.

Marbella, quien también era abogada, en una entrevista hecha hace tiempo dijo: “No puedes acotar la violencia machista y detener el feminicidio si no admites la violencia económica y patrimonial como forma de opresión sexista. Han convertido las leyes integrales contra la violencia de género en un rompecabezas que favorece la impunidad; por eso las matan los agresores, les sale mejor callarlas a puñaladas que transformar su actitud frente a la vida y asumir su responsabilidad frente a la justicia; cada feminicidio tiene detrás a una o un funcionario público que se negó a entender que el abordaje debe ser integral”.

Fabiola Ibarra, jugadora del Atlas Femenil, dijo sobre Marbella Ibarra: «Fue una persona que luchó por los sueños de las niñas que jugaban fútbol». Foto: Internet/Marca Claro (https://www.marca.com/claro-mx/futbol/futbol-femenil/2018/10/19/5bc963f0ca4741e43c8b462e.html)

Hemos heredado el machismo hombres y mujeres. En la educación, en las costumbres, en las leyes que nos gobiernan, en los libros que hemos leído y, especialmente, en los que no hemos podido leer. Cada día: humillación, violencia, muerte. Como si hubiera una rebelión inconsciente en ciertos hombres ante la libertad inexcusable de la mujer. Como si esa resistencia inmemorial fuera poseyendo a los peores, y alzara la voz, el puño o el cuchillo en cuanto la impunidad de unos muros lo favorecen.

Por todo ello, el asesinato de Marbella Ibarra es algo más que un caso de violencia. El terrorismo machista ha golpeado a la lideresa que logró que la mujer mexicana pudiera jugar al fútbol en libertad, que las jovencitas se divirtieran y se sintieran libres jugando al fútbol de igual a igual, con la misma calidad, con la misma inteligencia táctica, con la misma clase, destreza, conocimiento de los hombres.

Velorio de Marbella Ibarra. Foto: José Luis Camarillo/ El Sol de Tijuana

La indefensión que producen estas muertes en las mujeres amenazadas es dramática. Por todo ello, es evidente que más allá de las medidas de protección y control debe actuarse sobre la raíz del problema. Una educación en la igualdad y el respeto a la diversidad sexual y de género resultan claves en la concienciación de las futuras generaciones. No solo para contrarrestar la herencia de un sistema patriarcal, sino para combatir las nuevas expresiones del machismo.