El rescate de la princesa Tara: una muestra de apropiación ciudadana [FOTOS Y VIDEO]

En 1994 la ciudad de Ensenada recibió un regalo del gobierno de Nepal: el monumento a la princesa Tara, un símbolo de éxito, amor y compasión por todos los seres de la naturaleza. Con el paso del tiempo este monumento fue olvidado por la comunidad ensenadense, llegando a vandalizar la figura de la princesa Tara y dejarla irreconocible. Hoy gracias a la A.C. Intercultural Por la Paz, este recinto ha sido rescatado y podrá cumplir su objetivo de brindar un espacio público para la socialización comunitaria.

Sofía Grijalva/ A los 4 vientos

Cuando tenía 5 años, mi clase del tercer grado de preescolar fue llevada a una breve excursión al cerro que se encuentra aún detrás de mi primer escuela, sobre la calle Ruíz y 13. Nuestra maestra, muy consciente de la falta de referencias comprensibles para sus alumnos, empezó la excursión anunciando que iríamos a visitar a “la chinita” que estaba sentada en lo más alto del cerro, y que debíamos ser extra respetuosos cuando estuviéramos en su presencia, ya que esta chinita era una princesa y por lo tanto no podíamos hacer ruidos, señas o movimientos que pudieran molestarla.

La imaginación de los niños tiene fama de ser ilimitada, pero ninguno de los 20 niños en esa clase teníamos la capacidad de imaginar lo que estábamos a punto de presenciar. Ciertamente, esta “chinita” era más real que cualquiera de las princesas que había visto antes en películas. La princesa no estaba viva, pero en su rostro de piedra se había esculpido una sonrisa sutil, que te invitaba a sentarse en su presencia y observarla en silencio; sus ojos alargados veían directo a los tuyos, y por un segundo daban la sensación de estar leyendo tus pensamientos. Sólo la vi una vez, pero es una mirada que no he olvidado desde entonces.

La princesa sobre el cerro de mi niñez es un regalo por parte del Instituto de Intercambio Cultural del Gobierno de Nepal,  perteneciente a toda la comunidad de Ensenada. Se trata de un monumento a la princesa Tara, un símbolo de éxito, sabiduría, amor y compasión.

Construida en 1994, el monumento a la princesa Tara tenía el propósito de brindar “un gesto de paz, prosperidad, protección contra desastres humanos y naturales y el deseo de que surjan todas las condiciones propicias para la felicidad”, esto de acuerdo a la carta de donación entregada al XIII ayuntamiento de Ensenada.

 

El monumento fue colocado estratégicamente en un cerro céntrico conocido como El Keki, el cual cuenta con una vista panorámica de la Ciudad. Desde este punto la princesa Tara podía observar casi la totalidad del puerto de Ensenada, y representaba un punto turístico muy visitado por ciudadanos de la vecindad, estudiantes, deportistas y grupos de pequeños revoltosos como yo y mis compañeros.

Lamentablemente, con el paso del tiempo la figura de la princesa fue completamente destruida y el parque donde se erguía con orgullo fue hecho un basurero. Mutilada y vandalizada, el monumento a Tara fue abandonado y olvidado por la comunidad, convertido en la sombra de lo que pudo haber sido.

 

OBSTÁCULOS  Y RESTAURACIÓN DEL PARQUE KEKI

No fue hasta el 2010 que la oceanóloga Suzy Aranda, Coordinadora General del Keki, asumió la responsabilidad de revivir el monumento a la princesa y el parque que la alberga. Junto a colegas y familiares fundaron la Asociación Civil Intercultural por la Paz, una asociación dedicada 100% a la restauración y preservación del parque ecológico y cultural de Tara.

El camino hacia la dignificación del parque cultural y ecológico del Keki (o Jardín de Tara) no ha sido fácil. El parque se ha enfrentado múltiples veces a percances, empezando por cuestiones territoriales: uno de los muchos obstáculos a los que se ha enfrentado la Intercultural por la Paz ha sido la compra de gran parte de la calle 13, recortando considerablemente el espacio que se tenía contemplado para el parque.

A partir de la compra de este terreno, se construyeron edificios que obstruyen el 50% de la vista del mirador del Keki, acortando su potencial turístico e incrementando la acumulación de basura dejada ahí por los residentes vecinales. Sin embargo, el vandalismo al monumento y su posterior abandono prolongado por parte del ayuntamiento y la comunidad en general ha sido el golpe más evidente hacia lo que esta figura representa, y ha tomado muchos esfuerzos de diversas organizaciones para sanar la escultura de Tara.

Otro de los problemas a los que se ha enfrentado el parque ocurrió en el 2015, con el desvió de más de la mitad de un fondo de diez millones de pesos donado por el entonces diputado Agustín Gómez Barrios de la Ciudad de México:

“Lo más terrible y notorio”, comenta Aranda, «fue una biblioteca que no pudo hacerse porque casi 3 millones de pesos de ese recurso se desviaron; los planos están en las oficinas de infraestructura, están las memorias de cálculo, todo para poder hacer ese edificio pero no hubo dinero para lograrlo”.

A pesar de las dificultades, La Intercultural por la Paz A.C logró superar casi todos los obstáculos puestos en su camino para rehabilitar el parque ecológico y cultural Keki. Entre sus logros consiguieron que la restauración del monumento a Tara fuera hecha por el artista original, además de conseguir la donación del proyecto ejecutivo por parte del despacho de arquitectos Cla Clá para la construcción completa del parque, y en colaboración con el Instituto Nacional de Desarrollo Social (INDESOL) y la organización sin fines de lucro Cambio de Aires, invitaron a los artistas Esther Gámez y Efrén de la Cruz para realizar dos murales en el muro del sendero de la calle 13; el mismo muro que antes bloqueaba la vista del mirador del Keki ahora es una obra de arte pública.

La obra de Esther Gámez titulada “Madre agua, madre tierra”, muestra a manera de jardín pictórico diferentes especies de plantas nativas, con sus nombres científicos escritos sobre un listón azul representando el flujo de agua, vital para estas plantas desérticas. Por su parte, Efrén De la Cruz realizó la restauración del mural “Cielo tibetano” del artista Ilitch Arámbula, añadiendo elementos característicos de la ciudad de Ensenada como la vista al malecón y el cielo nublado típico del puerto; de esta manera De la Cruz logró compensar con su arte el paisaje perdido por el muro.

El pasado 15 de septiembre se inauguraron oficialmente los murales de Gámez y De la Cruz, evento que marcó el último paso hacia la restauración completa del parque ecológico y cultural Keki. Después de 8 años de dura labor, el parque vive de nuevo, hasta el viento sopla con más fuerza.  El parque ecológico y cultural del Keki se ha convertido en lo que siempre estuvo destinado a ser: un espacio de convivencia social, donde la comunidad de Ensenada puede desarrollarse física, intelectual y espiritualmente. Sólo en los últimos 6 meses, este espacio cultural ha albergado lecturas de poesía, noches de música acústica, cine clubs, meditaciones colectivas y múltiples actividades más.

 

Aunque la restauración haya terminado, la preservación es un trabajo de todos los días. Ahora le corresponde a la comunidad mantener en buen estado este espacio tan especial. El parque ecológico y cultural del Keki está abierto toda la semana, las veinticuatro horas del día, y se adapta a una gran variedad de actividades, desde eventos artísticos, ecológicos o deportivos, hasta visitas recreativas, la iniciativa comunitaria es el límite para los usos del recinto. No permitamos que este parque caiga de nuevo en el olvido. En palabras de la Coordinadora General Suzy Aranda: “Vengan, visiten, disfruten, contemplen, y conserven”.

Se puede contactar directamente a la coordinadora del Parque Ecológico y Cultural Keki en la siguiente página: Keki parque ecológico y cultural