DANZAR HASTA QUE LLUEVA: Candidaturas independientes ¿Sí o no ?

No. No son una buena idea en el México de hoy. Esa es mi opinión, al menos por ahora, con la poca información que poseo. No soy un politólogo profesional, desde luego, sino un abogado y profesor universitario abierto a escuchar, a oír, a leer puntos de vista mejor informados y con mayor calidad en el análisis.

Daniel Solorio Ramírez/ A los 4 Vientos

Mi percepción política es que este tipo de candidaturas no pueden contribuir, al menos por ahora, al desarrollo democrático de nuestro país, ni de Baja California. Llevan en su entraña fuertes dosis de individualismo. De ese liberalismo decimono, ya trasnochado, que ha sido calificado de “neoliberalismo”. Ese que confía mucho en la iniciativa individual, personal, y combate el trabajo social y colectivo de los trabajadores. La política, por el contrario, es un arte (o una ciencia) que por su propia definición solo puede ser el resultado del trabajo organizado de una multiplicidad de personas con intereses comunes y limpios.

Este tipo de candidaturas fueron introducidas a nuestro sistema legal por las dirigencias de los partidos políticos que han dominado nuestros parlamentos. Decidieron darles cobertura legal para darse aires democráticos, pero, tan altas y corruptas burocracias, tenían certeza de que (al menos a corto plazo) ningún candidato independiente pondría en riesgo el predominio partidista.

Su propia información les decía que ellos mismos podrían hacerlas nugatorias (neutralizarlas) con solo lanzar a sus propios militantes, disfrazados de candidatos independientes. No se me ocurre un mejor ejemplo que el de Margarita Zavala, quien en las pasadas elecciones dijo ser “candidata independiente” a la presidencia, no obstante su clara, manifiesta e inequívoca identificación con los intereses del panismo clerical.

No menosprecio el esfuerzo por la democracia que han hecho muchas personas para que esta institución (todavía novedosa) rinda frutos socialmente apreciables.

Imagen publicada en internet

Por muchos años hubo reclamos contra el monopolio de las candidaturas por los partidos políticos carcomidos por la corrupción. Por eso hubo quienes consideraron un gran logro su incorporación a nuestras leyes. Esas candidaturas son inacordes con lo esencial del trabajo político, que es sumar voluntades ideológicamente interesadas en defender puntos de vista e intereses que les son comunes, que les identifican entre sí. El mejor ejemplo de partidos políticos de verdad, son los que han llegado a constituirse por los trabajadores organizados en diversos lugares del mundo. A todos los trabajadores nos une nuestra necesidad de liberarnos del modo de vida que nos ha sido impuesto ya por siglos. Imposible lograrlo con candidaturas independientes muy poco amistosas con la necesidad de promover la solidaridad entre los iguales.

Imagen de portada: tomada de internet.