CLANDESTINO: “De buenas intenciones está hecho el camino al infierno”

Este pasado miércoles 12, en la Ciudad de México, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador se reunió con los gobernadores de la frontera norte, incluyendo al de Baja California, en  donde se determinó que sí se puede reducir el IVA  a la mitad de la cifra actual (16%), disminuir del 30 al 20% el Impuesto Sobre la Renta y aumentar el salario mínimo al doble, para el 2019.

Álvaro de Lachica y Bonilla / A los 4 Vientos

Yo considero que reducir los impuestos en la frontera norte es una medida inequitativa. Esta es  una zona privilegiada desde el punto de vista del ingreso y de las oportunidades económicas respecto a buena parte del país. Según datos del INEGI, del 2015, el ingreso per cápita promedio de los estados fronterizos era de $14,601 pesos; mientras que el de Guerrero y Oaxaca era de $9,055. Los más pobres habitantes del sur y de tantas comunidades del resto del país,  seguirán pagando el IVA de 16 %, y  acá, que somos los más prósperos habitantes de la frontera norte sólo el 8%, bueno, parece que Ensenada quedó excluida.

En esta franja fronteriza con Estados Unidos, la población siempre has demandado un IVA menor,  dada la referencia de lo que pasa en nuestro país vecino, donde hay un impuesto a las ventas menor al 10%. Si esta es la justificación, la consecuencia lógica es bajarlo en todo el país.

Si en Tijuana, Mexicali, Tecate y Rosarito tenemos un IVA del 8%, ¿por qué Ensenada -a poco más de una hora de Tijuana-,  nos quedaríamos con uno del 16%?, ¿por qué tal injusticia?

Si a Tijuana se disminuye el Impuesto al Valor Agregado, se debería  hacer lo mismo con Ensenada y San Quintín, hasta llegar a Tapachula, Chiapas.

Muy pronto los estados de la  frontera sur  estarán  pidiendo esa reducción por otras razones. Incluso, a diferencia de las ciudades de la frontera norte, quien vive en Tapachula no tiene la opción de irse al otro lado para comprar más barato, lo que seguirán haciendo en el norte, aunque baje el IVA.

Dolorosa realidad de la migración en ambas fronteras de México, el norte y el sur. Foto: internet/ Político.Mx

Concretar esta propuesta significaría una regresión, en vista de que la reforma fiscal ayudó a amortiguar los efectos por la baja en los ingresos petroleros. En 2013, cuando el IVA en frontera era de 11%, y en el resto del país era de 16%, el fisco dejó de recaudar $15,841 millones de pesos, según información de la Secretaría de Hacienda. En ese mismo año la recaudación del IVA representó el 14.7% del total de los ingresos del sector público; en 2014, cuando se homologó en todo el país con la reforma fiscal, esta proporción incrementó a 16.7%.

No está tan fácil para el equipo económico de AMLO conciliar las diversas ofertas hechas por el presidente electo. Una de ellas, sostenida desde la campaña y reiterada ahora en la transición, en público y en privado, es mantener el equilibrio de las finanzas públicas.

Los cálculos iniciales del equipo de AMLO estimaban que el costo de bajar el IVA en la frontera sería del orden de 10 mil millones de pesos anuales, pero la realidad es que la cifra es sustancialmente mayor, hoy ese porcentaje del PIB sería equivalente a 23 mil 858 millones de pesos.

Pero, hay más, a diferencia del esquema vigente hasta antes de 2014, el ISR que se pagaba en la zona fronteriza siempre era igual al del resto del país, Si resulta que ahora sería de 20%, habría recursos adicionales que dejarían de percibirse; pero no sólo eso, sí no se diseñan restricciones, habría empresas que podrían trasladar su domicilio fiscal a la zona fronteriza para beneficiarse de un ISR 10 puntos por abajo del que pagarían en cualquier otra zona del país.

Esta reducción del ISR, costaría al erario, no sólo por la recaudación directa perdida, sino por todas las trampas asociadas de los contribuyentes con tasas impositivas diferenciadas. Peor aún, si se baja el ISR a la mitad en la frontera norte, como lo han prometido. ¿Quién seguirá tributando desde Guadalajara, si puede establecer su empresa en Tijuana y desde ahí servir a la capital de su Estado? Se darán cuenta que están propiciando que se abran las puertas para una mayor corrupción. El nuevo gobierno todos los días anuncia algún proyecto, desde crear 100 nuevas universidades hasta construir una nueva refinería, pasando por subir el gasto en salud o descentralizar la administración federal; pero con un agujero  fiscal de esta magnitud el gobierno, dejaría de recaudar hasta 110,000 millones de pesos al año, ¿de dónde le va a alcanzar?

La intención es buena, ya que implementar este tipo de medidas es para incentivar el consumo en la frontera, de esta manera  y se piensa que  mantendría más competitivo y podría ocasionar que mucha gente comprara más del lado de México que de Estados Unidos. No obstante, el consumo que se podría crear no sería suficiente para solventar la pérdida recaudatoria.

Para un gobierno de izquierda, erosionar los ingresos públicos en un país con una de las más bajas recaudaciones tributarias de América Latina suena absurdo. Pero pareciera que esta Cuarta Transformación prometida, está promoviendo dar trato un  fiscal distinto a una parte del país como parte de la nueva visión de un Estado interventor que determina ganadores y perdedores a través de todo tipo de mecanismos.

 

Imagen de portada: El presidente electo Andrés Manuel López Obrador con los gobernadores de los estados de la frontera norte de México. Foto: internet/Expansión.

Si deseas leer más de CLANDESTINO, haz click en la imagen: