REDES DE PODER: In Memoriam

17 años después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, el mundo es otro.

Alfonso Torres Chávez/ A los 4 Vientos

Las medidas de seguridad en Estados Unidos son exageradas. Viajar se convirtió en un acto casi ceremonial. La obsesión por el fantasma del terrorismo extremista se volvió una constante.

Cualquier persona con una actitud sospechosa en puertos, aeropuertos, centrales de autobús o cualquier punto de transporte es revisada hasta el hartazgo.

Exagerar las medidas de seguridad quizá no evite un siguiente evento, pero al menos prepara a las personas ante un eventual ataque.

Después de los ataques en Nueva York vinieron los atentados biológicos, con ántrax que es una espora formada por bacterias que se encuentra en países como Afganistán.

La responsabilidad de los 11 tripulantes de los vuelos comerciales hizo que Estados Unidos elevara su alerta y que el FBI ofreciera recompensas por todos los miembros de la Célula de Hamburgo , integrada por quienes participaron en los ataques.

Todo el mundo se puso en alerta y hace algún tiempo que sitios como París ha sido víctima del fenómeno de las furgonetas explosivas o de personas que atacan con cuchillos a turistas.

La mayoría de estos ataques son perpetrados por extranjeros que entran a esos países con visas de turistas, tal y como entraron los miembros de la Célula de Hamburgo a Estados Unidos.

Las medidas de seguridad en el mundo se extremaron, quizá porque desde diciembre de 1941 Estados Unidos no había sido víctima de un ataque extranjero en suelo norteamericano.

Hasta entonces el mundo adquirió conciencia de un fenómeno que en oriente medio se ha repetido durante años: el terrorismo.

En muchos países árabes es común este tipo de agresiones, pero después de 11 de septiembre, para los occidentales se volvió consiente la existencia del flagelo del terrorismo.

Los 3,000 muertos de Estados Unidos se convirtieron en una nueva magnitud del horror y el dolor con la construcción de la Torre de la Libertad en el mismo lugar donde antes estuvieron las Torres Gemelas y que además de la torre incluye un museo conmemorativo sobre los atentados terroristas sobre Nueva York y Washington.

Una vez que occidente se vio aterrorizado por el fenómeno, entonces el mundo comprendió la importancia y el impacto del terrorismo.

Es en ese momento cuando lo hicieron consiente.

La muerte Osama Bin Ladden en 2011 cerró el ciclo de la lucha contra el terrorismo en Estados Unidos, aunque las operaciones en el extranjero continuaron aun después de la muerte del hombre por el que el FBI ofrecía una recompensa de 25 millones de dólares.

El terrorismo es un flagelo que continúa.

Foografías: Internet/ SoyCurioso.com