REDES DE PODER: Pequeñeces

La crónica del sexenio está llegando a su fin. La violencia se ha desatado a tal grado, que ya ningún espacio del país es suficiente. Cualquier ciudad es insegura. A cualquiera hora, cualquier día.

Alfonso Torres Chávez/ A los 4 Vientos

Aun no tenemos el pronóstico del sexenio que está por comenzar. Eso lo sabremos después.

Por ahora lo único que está a la expectativa son las promesas que son muchas y que todo mundo espera con ahínco que se cumplan.

De no ser así, el país podría caer en una espiral de violencia que sería difícil de detener.

Para saber con elementos lo que sucederá no tenemos otra que confiar en la pitonisa del futuro: lo incierto es lo único seguro.

La expectativa de la gente por un cambio es alta, el país entero está envuelto en una crisis social y política grave.

A ello, debemos sumar además una política de seguridad pública que en nada abona a la paz social del país.

Los ciudadanos ya no creen en las autoridades. La propuesta de una norma que regule las autodefensas se ve compleja, pero no imposible.

Con norma o sin ella, la justicia propia ya tomó como en antaño la forma de lo que en derecho penal conocemos como VENGANZA PRIVADA.

El derecho penal no solucionará el problema de fondo si seguimos aumentando las penas, lo que se requiere son modelos de prevención del delito que de verdad sean funcionales.

Sin prevención no se puede hacer nada.

Si no somos capaces de exigir al estado seguridad por la cual además pagamos contribuciones estamos perdidos.

No es con más policías como vamos a solucionar el problema de fondo. Lo que se requiere son programas preventivos que de verdad funcionen.

Pero en México, los presupuestos dependen del capricho de los dioses, sobre todo durante el cambio sexenal.

A ello hay que sumar el programa de seguridad que plantee el nuevo gobierno que inicia el 1 de diciembre.

Y además, hay que dar continuidad a los programas lo que es difícil en un país cuyas políticas se delinean de acuerdo con los caprichos del titular del poder ejecutivo.

Lo único que nos queda es esperar.

Imagen de portada: Linchamiento en México. Foto: internet/Vanguardia.com.mx