SALTO CUÁNTICO: En la cueva de los coyotes

“En el pasado, aquellos que locamente buscaron el poder cabalgando a lomo de un tigre acabaron dentro de él.”

John F. Kennedy

Andrés Manuel López Obrador tuvo que ir a las sedes de las Secretarías de la Defensa y la Marina, Tanto el Almirante Vidal Francisco Soberón como Salvador Cienfuegos, recibieron al presidente electo a puerta cerrada. ¿Qué pasó dentro de los muros de los mandos militares? El Ejército, Fuerza Aérea y Marina Armada de México son poderes con tradición de impunidad, pese a jurar lealtad a la patria en múltiples ocasiones han sido protagonistas de tremendas violaciones a los derechos humanos, el fantasma represivo y las oscuras mazmorras de donde no han salido jamás activistas y políticos de izquierda. Todos sabemos de la participación activa de los militares en incursiones y masacres contra “los enemigos del Estado”.

José Luis Treviño Flores/ A los 4 Vientos

Antes, mucho antes de que sucediera la pasada e histórica votación del primero de julio que dejó patizambos a los neoliberales, los gobiernos priístas y panistas siempre echaron mano de las Fuerzas Armadas para perpetrar su poder, al ejército se le otorgó libertad de acción y encubrimiento desmedido, no por nada AMLO decidió desaparecer al siniestro Estado Mayor Presidencial.

La vigilancia e intromisión en las vidas privadas de comunicadores y dirigentes contrarios a las políticas de estado, las desapariciones forzadas, los secuestros oficiales y las masacres  jamás reconocidas y/o justificadas, han acompañado el fantasma represivo de los militares.

Por otro lado, la misma corrupción en las policías y su sometimiento al crimen organizado más la de los funcionarios de primer, medio y último nivel, hicieron posible el empoderamiento del ejército en las calles asumiendo roles propios de mandos civiles. La militarización fue adquiriendo necesidad desmedida al grado de no poder prescindir de ella, aún el próximo nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador tuvo que recular, negociar y declarar que la debilidad de la policía federal y las fuerzas estatales impiden que la milicia deje las calles y hasta el 2024, de ese tamaño es la gravedad del asunto.

Militares seguirán en las calles. Foto: internet/Tiempo

Tampoco el mismo ejército está a salvo de la penetración del narco, por donde se le busque es una maraña inexpugnable de alcances meteóricos, igualmente la violencia no ha cesado pese a la reclamada intervención militar, por el contrario ha crecido.

Entonces no estamos a salvo, no hay garantías y no ha funcionado ninguna estrategia, y si la próxima nueva Secretaría de Seguridad Pública no hace limpia de fondo o barriendo las escaleras como prometió AMLO, de arriba para abajo, sin cortapisas, sin distingo, como cucarachas comenzarán a reposicionarse. La intimidación, el poder de fuego, los recursos económicos, de estructura y expansión de los cárteles es inmensa, así como su poder en el vecino país que sigue proporcionando el armamento necesario. Miles han muerto por la guerra iniciada a cargo de Felipe Calderón, abrió un agujero al infierno que ninguna fuerza pública ha podido tapar, ¿podrán hacerlo el perdón, los foros, la amnistía y la reconciliación? O serán otros seis años a sangre y fuego, porque el crimen organizado no conoce otro lenguaje.

Alfonso Durazo y Olga Sánchez Cordero -próximos secretario de Seguridad Pública y secretaria de Gobernación, respectivamente-, tienen una responsabilidad enorme. Andrés Manuel López Obrador como Comandante en Jefe deberá demostrar que lo es una vez que tomé posesión el 1º de diciembre.

“El poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado, o estalla.”

Enrique Tierno Galván

Imagen de portada: Composición fotográfica publicada en internet/Posta