Los ataques a Benito Juárez

De cuando en cuando la figura histórica de Benito Juárez es objeto de agresiones desaforadas venidas de los herederos ideológicos de los conservadores decimonónicos, también de neonazis, racistas, clericales y hasta curiosos monárquicos entre sus principales denostadores.

Víctor Orozco/ A los 4 Vientos

Una ola de ataques se ha venido a propósito de los nuevos billetes de 500 pesos que llevarán impresa la imagen del Benemérito de las Américas.

Hasta el cansancio y hasta la saciedad se repite el infundio de que Juárez intentó vender territorio mexicano a los Estados Unidos. Veamos sumariamente los hechos, los duros y tercos hechos:

La última mutilación del territorio nacional ocurrió en 1853, cuando la dictadura clerical-militar de Antonio López de Santa Anna vendió a los Estados Unidos la región de La Mesilla, unos 180,000 kilómetros cuadrados y les concedió libre paso por el Istmo de Tehuantepec y por varias vías en el norte.

Benito Juárez fue presidente desde diciembre de 1857 hasta su muerte en julio de 1872. Durante ese período enfrentó primero a la reacción interna en la Guerra de Reforma, de 1857 a 1860. Como ha ocurrido con todas las grandes guerras civiles, la mexicana fue escenario también de acciones de potencias extranjeras. El Vaticano tuvo a su cargo desatar la sangrienta contienda con el llamado del Papa a desconocer la Constitución de 1857, el gobierno español se aprestó a intervenir apenas comenzó la guerra y mandó su flota a La Habana, Estados Unidos por boca de su mismo presidente amenazó con invadir los estados norteños mexicanos y anexarlos a su país. Francia e Inglaterra estuvieron igualmente preparando una intervención.

Juárez, patriota. Imagen publicada por internet

En México, bajo la dirección de Benito Juárez, se consumó una revolución, la más trascendente en la historia nacional: se expropiaron los bienes del clero que constituían una fuente de cuartelazos y taponaban el desarrollo económico, se disolvió el antiguo ejército corrupto, se establecieron las libertades públicas, entre ellas la de educación, de trabajo, coronadas con la libertad religiosa decretadas todas por el gobierno republicano instalado en Veracruz. Al mismo tiempo, la diplomacia y el genio político de los mexicanos se desplegaron al máximo como sucede durante las crisis: se frenaron e impidieron las intervenciones extranjeras. No desembarcaron los marinos españoles, las tropas norteamericanas no cruzaron el río Bravo y las francesas mordieron el polvo, teniendo que retirarse después de cuatro años de lucha y resistencia heroicas de los mexicanos.

Benito Juárez, no el más ilustrado ni el más brillante entre los grandes de esa generación de liberales, fue el conductor de estas gestas.

Cuando murió, pudo muy bien, sin olvidar errores y fallas, pensar que a pesar de tantos y tan formidable enemigos que apetecían el territorio y el sometimiento de la nación mexicana, el primero no perdió ni un milímetro cuadrado y la segunda se sacudió a la intolerancia, las tiranías y salvó su independencia. Estos son sus méritos.

Imagen de portada: Los billetes de 20 y los 500 pesos con el rostro de Benito Juárez circularán a la par. Foto: Nicolás Corte/Publimetro

VICTOR OROZCO*Víctor Orozco. Historiador. Licenciado en Derecho. Académico y Defensor de los Derechos Universitarios de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), laureado con la medalla al mérito cultural Hugo Rascón Banda.