SALTO CUÁNTICO: El despojo educativo 

El educado difiere del no educado tanto como el vivo difiere del muerto

Aristóteles.

Todo mundo piensa que tiene el hilo negro para la solución al problema de la calidad educativa, todos hablan, todos opinan, se escuchan entre sí las agrupaciones empresariales, la organización Mexicanos Primero, las religiones, los políticos y cada sector cree que un aula es un lugar mágico donde todo puede suceder si se hace lo que ellos dicen.

José Luis Treviño Flores/ A los 4 Vientos

Una las agrupaciones más intolerantes, desfasadas y absurdas es la de Mexicanos Primero. Parece una secta puritana, nada más les falta la túnica inmaculada color blanco en las ruedas de prensa.

La realidad, la maldita realidad en la que los maestros y maestras desempeñan su trabajo es en comunidades violentas, familias desintegradas, drogas, pandillas, desnutrición, infraestructura paupérrima, descalificación mediática, presión social y nada de recursos por parte del gobierno federal.

Escuela en San Pedro el Alto de Temascalcingo, Estado de México. Foto: internet/ López Dóriga-Digital

Ninguna escuela subsistiría sin la aportación de los padres de familia, desde papelería hasta energéticos, pasando por mantenimiento completo, Internet y toda la tecnología necesaria para el funcionamiento corre por cuenta de las cuotas otorgadas y administradas por la mesa directiva. No conforme con ello, existe un departamento del gobierno denominado Unidad de Atención a Padres de Familia, que se encarga de vigilar dichos recursos económicos, su adecuado uso y fiscalización.

Ni el gobierno federal ni el estatal aportan un solo centavo a los planteles que no sea el salario del personal, pero sí ponen lupa a los dineros de los padres, que con esfuerzo y muchas de las veces sacrificando salarios enteros para tratar de llenar el barril sin fondo que una institución educativa se convierte ante enormes necesidades a lo largo del ciclo escolar. La calidad educativa va pegada a infraestructura, calidad de vida, alimentación, empleo bien pagado, nunca el estado ha subsidiado las necesidades de los planteles y nunca es nunca, se construyen los edificios y solo eso; aún así escuelas aprobadas ya con clave estatal o federal permanecen en aulas improvisadas hasta por dos ciclos escolares.

Hablar de planes y programas enfocados hacia un perfil de egreso en educación básica donde se persiguen procesos cognitivos avanzados y habilidades para enfrentar los retos cotidianos y continuar la construcción de ciudadanos críticos, competitivos, sensibles y humanistas, no se basa en buenas intenciones o modelos pedagógicos importados, mucho menos en ataques y desprestigios a los encargados de los alumnos.

Si Andrés Manuel López Obrador, una vez asumida la presidencia de la República, continúa dejando en manos de los padres de familia la subsistencia de las escuelas, no podrá concretar lo que ha venido pregonando desde su campaña. AMLO debe enfrentar el grave problema y reorientar radicalmente el presupuesto, ningún gobierno que pretenda sentar bases sólidas para construir un modelo fundamentado en el total cuidado de los futuros profesionistas desde el preescolar, con todas las garantías nutricionales, de espacios, procesos lúdicos, real inclusión, equipamiento, salud, atención psicológica, tal y como los países avanzados que poseen la inversión más alta para el desarrollo de niños y adolescentes. Las escuelas deben ser santuarios ricos en cada rubro, hogar de crecimiento y superación. 

Ningún proyecto será viable mientras la educación privada observe a la escuela pública como un aliciente para quienes no pueden pagar mejores condiciones. Miles de voluntades y talentos se seguirán perdiendo por no tener mejores oportunidades dentro del modelo neoliberal. Los foros educativos recién implementados por el futuro gobierno son un sondeo público al igual que los de seguridad; preguntar, dialogar y escuchar jamás será suficiente si no pasa de las mesas a la solución. 

La normalización de las carencias tiene décadas de implementación e institucionalización  así que está muy bien aprendido que hay que soportar cualquier vicisitud por más terrible que ésta sea. 

Las escuelas han lidiado con cada reforma sexenal sin cuestionar, ahora que el equipo de transición educativa encabezada por Esteban Moctezuma recogerá las primeras impresiones para buscar un enfoque viable, habrá de considerar que ninguna intención es suficiente si no se tienen los medios para hacer de la educación “gratuita” gratuita.

AMLO dice “cero ausentismo”, entonces que ninguna escuela carezca de clima, mobiliario, materiales didácticos, que las cooperativas se conviertan en comedores eficaces, de muy bajo costo y con alimentación nutritiva para ambos turnos, y que de los foros de pacificación y hacia la mencionada reconciliación nacional, se comience a observar en el mediano plazo comunidades atendidas para abatir el rezago social, ya que los maestros no son responsables de dichas carencias. Como dijo el ex presidente uruguayo José Mujica: “No le pidamos al docente que arregle los agujeros que hay en el hogar”

La educación no es un negocio, ni una ristra de declaraciones sin fundamento, la educación no es una postura política, la educación no es propiedad de grupos elitistas privatizadores, la educación es el completo futuro de una nación y mientras no se le dedique la completa atención, seguirá siendo un imaginario inalcanzable, abstracto, surrealista. Andrés Manuel López Obrador recibe despojos, ¿podrá?

Una inversión en conocimiento paga el mejor interés

Benjamin Franklin.

imagen de portada: escuela secundaria rural de la SEP, en paupérrimas condiciones en el estado de Guerrero, como existen muchas en diversas regiones del país. Foto: Cuartoscuro/Animal Político