El vino nuevo en odres viejos

Para el 19 de agosto está convocado el 5º congreso extraordinario del Movimiento Regeneración Nacional, Morena. Se trata, según se dice en la convocatoria publicada en La Jornada, de llamar a la militancia a respaldar el Proyecto de Nación, el plan de austeridad y la lucha contra la corrupción.

Jesús Sosa Castro/ A los  Vientos

En otros de sus apartados se habla de construir el Instituto de formación Política, la modificación a los Estatutos y acordar el procedimiento para la renovación de los órganos de dirección.

Podrán participar -dicen- los “congresistas las autoridades electas y las salientes”.

Desde luego que el congreso tiene  materia suficiente para discutir. Lo malo, lo criticable, está en el hecho de que los de abajo, los que hacen la talacha, los que la nomenclatura trae trabajando casi todos los días, esos, no están tomados en cuenta para que asistan al congreso. Los que definirán los apoyos y la administración interna del partido, son los chipocludos, los de la élite; la pelusa solo está hecha para el trabajo, para hacerle las tareas a quienes se han montado en todas las estructuras del poder.

La reiniciada campaña de lodo en contra del Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador no está en la agenda del congreso. Los dirigentes ya no hablan de la mafia del poder, aunque a los ojos de todos, ésta no ha sido ni ganada ni desaparecida. Sólo se agazapó en tanto les mide la temperatura a los camotes y ve si son ciertas las pretensiones de ir a fondo contra las corruptelas, el entreguismo y las políticas que históricamente nos han venido imponiendo la mafia del poder.

El cuarto Congreso Nacional de Morena celebrado el 20 de noviembre de 2017. Foto: internet

¡Que la clase dorada de Morena se ocupe de lo suyo, dicen algunos con marcada displicencia! Nosotros, la plebe -dicen otros- tenemos que prepararnos para las otras batallas, sin duda las más importantes. Hasta ahora hemos ganado la elección, pero falta mucho para ganar el poder. La algarabía que recorre las venas y el corazón de Morena no puede ni debe convertirse en un jolgorio permanente. El adversario ha dejado de lamerse sus heridas, pero ya organiza la ofensiva para recuperar sus viejos privilegios. 

Las escaramuzas y las resistencias que mostraron al principio, ya las asimilaron. ¡Lo tienen por perdido, dan por hecho que el primer round lo ganó el pueblo con López Obrador a la cabeza! Aunque es verdad que les dolió que AMLO no haya tranzado con ellos dadas sus consejas hartamente desprestigiadas, lo real es que ya están pasando a la ofensiva. Sólo obsérvese la compaña contra Bartlett, los coordinadores estatales, la decisión del nuevo gobierno de acabar con los privilegios y con los nidos de corrupción que se encuentran en Pemex, la CFE, la SCJN, en los gobernadores y en las cámaras del Congreso .

A emprender la Cuarta Transformación de México, convoca el presidente electo Andrés Manuel López Obrador. Foto: internet

El presidente electo habla de que el propósito fundamental de su gobierno es acabar con el régimen político que ha sembrado miseria, violencia, división y muerte entre el pueblo mexicano. Este enorme reto, expresión y exigencia de más de treinta millones de ciudadanos, no podrá cumplirse si no se construye un partido fuerte y democrático con la fuerza y la autoridad para cumplir las promesas y pretensiones políticas hechas antes y después de la campaña. Lamentablemente los operadores políticos de Morena tienen una visión instrumental de su proceso organizativo cuando lo que sucedió en la elección fue una revolución política que llevó al cabo el pueblo mexicano. Su principal triunfo no es que le vayan a dar pensión a todos los viejitos. ¡Lo es y no! El principal triunfo es político. El pueblo decidió romper con el estatus quo para construir un país en el que estén presentes todos sus derechos y todas sus libertades.

Estos grandes objetivos no se podrán alcanzar si Morena se empeña en echar vino nuevo en odres viejos. Los llamados “enlaces” que han tenido bajo su responsabilidad la atención del trabajo en los lugares donde está la fuerza que le hace la talacha a los de arriba, ya se están repitiendo con lamentable recurrencia. Llevan un mes festejando el triunfo del 1º de julio y en ello no hay nada sustancioso como para darse cuenta de que se vive un hecho histórico que requiere análisis y seriedad para percibir las tareas del futuro. Leemos los discursos de los “líderes” del partido y no hay creatividad ni propuestas para atender los nuevos desafíos políticos ni autocrítica alguna respecto de las deficiencias de las que siguen siendo portadores.

Según la convocatoria al 5º congreso no hay nada que tenga que ver con el significado del triunfo popular del 1º de julio y la situación actual del país. A la dirigencia no le interesa poner en el centro la organización de la gente, imbuirla de una consistencia ideológica y política, proveerla de una dirección con sentido de clase ¡No! Es una dirección insensible a lo que ya está pasando con la reacción.

Brigadistas de Morena, con la participación de una gran cantidad de mujeres en todo el país, hicieron posible el triunfo de Morena en las urnas. Foto: internet

No se le ve capacidad o disposición  para cerrarle la puerta a la bola de oportunistas de derecha y de izquierda que ya trabajan para adueñarse del partido. ¡Hoy tenemos una Organización huérfana de “líderes” y en consecuencia, de dirección!  ¡Lástima Margarito!

Imagen de portada: vino nuevo y odres viejos. Foto: internet/convertidoRe