CLANDESTINO: Estado Mayor Presidencial… ¿Ejercito Imperial?

Andrés Manuel López Obrador ha dicho que no utilizará al Estado Mayor Presidencial y que el pueblo será quien cuide de él, sin embargo, expertos consideran que todo primer mandatario debe recibir protección, ya que no sólo está en juego su persona, sino la institución que representa y con ella la estabilidad del país.

Álvaro de Lachica y Bonilla/ A los 4 Vientos

Durante las campañas, el político tabasqueño prometió que de triunfar en su tercer intento en las urnas anexaría al Estado Mayor Presidencial (EMP) a la Secretaría de la Defensa Nacional, además dijo que no utilizaría el avión de la flota del jefe del Ejecutivo, es más, hasta comentó que lo pondría a la venta y él se trasladaría en vuelos comerciales. 

Para que la seguridad del próximo presidente de México no esté a cargo del Estado Mayor Presidencial, el Congreso debe modificar la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, y la Ley del Ejército y Fuerza Aérea, lo cual puede ocurrir antes de que concluya el mandato de Enrique Peña Nieto.

AMLO reiteró hace unos días que no aceptará la seguridad del Estado Mayor, aunque este “no va a desaparecer”, sino que solo se incorporará «por completo» a la Secretaría de la Defensa Nacional. “Los ciudadanos me van a cuidar y me van a proteger, y los medios van a actuar con orden para que de esta manera no esté yo rodeado de guardaespaldas”, aseveró.

Por otro lado, la realidad es que el Estado Mayor Presidencial, no cuenta con un marco normativo claro, pues únicamente responden ante el jefe del Ejecutivo por las acciones que realizan.  La instancia creada bajo la presidencia de Manuel Ávila Camacho en 1942,  ha tomado tintes del  arraigo del poder militar político por su convivencia con las altas élites que ejercen el poder en el país. El Estado Mayor Presidencial no responde jurídica ni presupuestalmente a la  SEDENA, sino al Presidente de la República, generando así un híbrido castrense que sólo puede compararse a la guardia de los emperadores romanos.

Esta Institución ha sido manejada al criterio de cada Jefe del Ejecutivo; en 2004, Vicente Fox, siendo Presidente, expidió el nuevo Reglamento del Estado Mayor Presidencial, con la finalidad de actualizar y reglamentar la estructura, organización y funcionamiento del Estado Mayor Presidencial, donde se instituyó una unidad específica para la atención de la primera dama,  conocida en el lenguaje militar como la Sección “Marthita”.  

Calderón, antes de dejar la Presidencia, hizo una reforma para que él y su familia recibieran seguridad militar vitalicia consistente en 425 Activos del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada, así como servicios médicos exclusivos.

Lo cierto es que la actual organización presidencial, el Estado Mayor Presidencial,  es laxa en su organización y en la definición de sus facultades y funciones que arrastran desde su creación. En México pareciera que cohabitan dos secretarios de defensa, uno institucional que nombra el presidente de la República a través de los mecanismos institucionales  y otro de facto -jefe del EMP- que, al sobrepasar sus facultades, se coloca por encima de cualquier secretario de Estado, y del propio secretario de la Defensa Nacional y de la Marina; así como de las estructuras de seguridad a nivel nacional.

El Estado Mayor Presidencial, pese a su presencia entre las élites políticas del país y sus manifestaciones de fuerza sin control ni responsabilidad legal, cuando de despliegues públicos se trata, es una institución poco conocida y menos estudiada.

México es el único país en el mundo donde personal militar en activo brinda protección a funcionarios civiles; al Estado Mayor Presidencial como tal, se le asignó la función de auxiliar al Presidente de la República en la preparación y organización militar, económica, legal y moral del país para la guerra; el Estado Mayor Presidencial, históricamente, funciona como un Estado Mayor Conjunto sometiendo en los aspectos de seguridad a los Estados Mayores de las tres fuerzas armadas y Estados Mayores de las Regiones y Zonas Militares, a fin de dar protección al presidente; la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, es el único ordenamiento que soporta la existencia del Estado Mayor Presidencial y ningún otro; La reglamentación sobre el funcionamiento y manejo del Estado Mayor Presidencial, responde a los antojos y necesidades de cada presidente;  se ha constituido en  un ejército al servicio del poder.

Yo pienso que el actual presidente electo, no desconoce que existen modelos civiles eficientes de protección de mandatarios en diversas democracias del mundo, con leyes y reglas claras que evitan la impunidad o castigan la comisión de abusos en el ejercicio de la protección de un Jefe de Estado. Pero pareciera que diferentes actores, están preocupados por el  estatus quo actual en  la permanencia del EMP, por lo que significa, es la primera batalla que los militares no están dispuestos a perder y menos a rendir la plaza. No será suficiente para calmar el nerviosismo castrense la declaración del respeto a «usos y costumbres» (El Universal, 6 de julio) de los militares, y que también implicarían al Estado Mayor Presidencial, que se añade al primer discurso del candidato ganador de gobernar «conforme al marco que disponen la Constitución y las leyes del país».

Imagen de portada: El Estado Mayor Presidencial una élite de las fuerzas armadas. Foto: Internet