SALTO CUÁNTICO: No por una tripita vas a aguantar al buey entero

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo por la Coalición Juntos Haremos Historia, ha recibido diversas recomendaciones de cómo debe recibir a la tríada pesada del gobierno de Donald Trump, el secretario de estado Mike Pompeo; el secretario del Tesoro del vecino país, Steven Mnuchin;así como el asesor y yerno de Trump, Jared Kushner. Desde mantener una postura firme, no permitir acuerdos secretos al margen del interés supremo de los mexicanos y otras que coinciden con el mismísimo AMLO que repitió hasta el cansancio en toda la campaña antes de la elección, la más socorrida fue la de “México no será piñata de ningún gobierno extranjero”.

José Luis Treviño Flores/ A los 4 Vientos

Lo relevante de la visita del equipo estratégico del presidente estadounidense va más allá de slogans o posturas que pudiesen interpretarse como superficiales y hasta peyorativas, a la hora de enfrentar al gobierno de Estados Unidos en un acto sin precedentes en la historia nacional, nunca un presidente electo mexicano había tenido tal atención del vecino del norte y tal deferencia no es ni por un segundo una absoluta cortesía. La urgencia de la visita tampoco viene matizada con tintes diplomáticos de nada más carácter protocolario, ni siquiera ha recibido Andrés Manuel su constancia de mayoría y ya despacha como presidente, con el aplomo del estadista que (se le reconoce) lo es.

El único y real motivo de la comitiva es que ganó la elección un candidato completamente fuera del marco de los gobiernos tradicionales entreguistas.

AMLO representa para el gobierno de Trump un riesgo inminente a la eterna política intervencionista que por mucho ha sumido a nuestro país en un debacle económico, natural y social. México con un gobierno de carácter republicano, realmente democrático y con la visión puesta en el rescate del mercado interno, la autosuficiencia energética y alimentaria y políticas públicas encaminadas a abatir la pobreza extrema, sin duda prende todas las alertas de un país como Estados Unidos de Norteamérica acostumbrado a meterse hasta la cocina y dormir en el sofá de manera permanente para enterarse, poner candados y vigilar que sus intereses estén protegidos sin importarle el malestar que pueda causar su permanencia en casa ajena.

Andrés Manuel López Obrador no comulga con el neoliberalismo y sus políticas depredadoras. Además, México es puente y referencia para el resto de Latinoamérica. Sumando a AMLO una personalidad austera, pragmática, medida con la vara de la sencillez y un auténtico conocimiento de todo el territorio nacional, sin cola de corrupción y de un temple político puesto a prueba en años de lucha ininterrumpida por un ideal perseguido y anhelado sin cortapisas: democratizar a su país. Por mucho que le ataquen jamás han podido evidenciar ni un solo acto de corrupción.

Entonces, claro que tenían que venir sin importar no ser recibidos con la acostumbrada alfombra roja, ni las pompas con toda la parafernalia propia de principes. Hasta éste momento el presidente electo ha sido mesurado y atinado en sus declaraciones, conciliar, no pelear, “nada por la fuerza, todo por la razón y el derecho”, frase del Benemérito de las Américas que distingue su hablar despacio y que promueve cada ocasión relevante.

Todos esperamos, precisamente, que con la cortesía y el respeto, marque Andrés Manuel López Obrador un hasta aquí al gobierno de Estados Unidos y no permita ninguna intromisión que eternice el sometimiento.

Que quede claro, México ya no será el mismo, habrán de acostumbrarse a lo que todo país que se jacte de ser demócrata, humano y progresista, reconozca la libre autodeterminación de los pueblos, y si no, que busque otra piñata, porque México no lo será más.

Nadie desea una relación espinosa con uno de los países más poderosos del planeta, por supuesto, pero tampoco que nos sigan viendo chiquitos y orejones. Somos un país con historia y grandeza y queremos nuestro lugar como nación competitiva en igualdad de condiciones.El mundo no se va a caer si negociamos, pero sí se incendia cuando se pone la bota en el cuello sin considerar que AMLO no es Enrique Peña Nieto.

Imagen de portada: Andrés Manuel López Obrador, próximo presidente de México y Donald Trump, presidente de EEUU. Fotos:   Cuartoscuro y AP (internet/SinEmbargo)