SALTO CUÁNTICO: Qué clase de sindicato merecen los maestros.

“Cuando nosotros peleamos contra el neoliberalismo estos señores estaban calladitos la boca, apoyaban todas las privatizaciones”. Hugo Moyano

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), al igual que el sindicato petrolero, se encuentran en el punto preciso para su democratización.

José Luis Treviño Flores/ A los 4 Vientos

Ambos gremios, maestros y petroleros,  desde su base pueden alcanzar el anhelado espíritu de reivindicación en aras de una representatividad transversal, libre de favoritismos, decisiones cupulares y al margen, además de regresar a su base ideológica revolucionaria, enfocada en la permanente vigilancia de los derechos adquiridos, no por los actuales dirigentes que se adjudican logros que vienen desde principios del Siglo XX, como cuando Vicente Lombardo Toledano organiza la Liga de Profesores del Distrito Federal que luego se designa como la Liga Nacional de Maestros, es entonces que en 1923 se logra el primer reconocimiento oficial de derechos sindicales en el puerto de Veracruz durante el gobierno de Salvador Alvarado.

El líder petrolero Carlos Romero Deschamps fue denunciado penalmente por desvío de cuotas sindicales que pagan más de 87 mil trabajadores. El presidente electo Andrés Manuel López Obrador ya prometió que “se acabó el cacicazgo en el manejo del sindicato petrolero». Foto: Cuartoscuro

Parte de un estudio realizado por José Antonio Espinosa “Los maestros de los maestros: las dirigencias sindicales en la historia del SNTE”, destaca las grandes luchas magisteriales. “El camino hacia un sindicato nacional comenzó en 1930 con la Unión de Directores e Inspectores Federales de Educación.”

Poco después surge la Confederación Mexicana de Maestros (CMM), ya desde esos años las pugnas de los docentes con el gobierno federal por mejorar las condiciones laborales y salariales eran constantes. “También existía la Liga de Trabajadores de la Enseñanza con sede en París y de ideología comunista.”

Ningún movimiento laboral estuvo desde entonces, y casi hasta finales de 1970, impregnado de filosofía marxista. Si bien este factor mantuvo ideales e imaginarios progresistas hacia contratos colectivos justos y trascendentes, también generó fuertes pugnas entre visiones de izquierda y oficialistas, que ante las posturas gubernamentales dirigidas a someter las nacientes demandas, marcaron desde entonces la aguda fractura entre las bases democratizadoras y dirigentes inclinados a la aceptación sin cortapisas del gobierno federal. 

Estudiantes y maestros se unen en fuertes movilizaciones en 1950. A la izquierda los líderes estudiantiles Carlos Ortiz y Felipe Galván encabezan una protesta en la ciudad de México contra el incremento en las tarifas del transporte urbano. En la imagen a la derecha, el dirigente magisterial Othón Salazar, quien encabezó la lucha por mejor salario para los maestros y democratización del SNTE. Foto: Rodrígo Moya/ La Jornada

Si ponemos en la balanza los acontecimientos históricos, no hay mucha diferencia cuando de justicia laboral se trata. En 1936 la CTM trató de controlar otra agrupación llamada Federación Mexicana de Trabajadores de la Enseñanza, conformada principalmente por maestros de formación comunista. Ya para 1937 dice Espinosa: Cetemistas y comunistas superaron sus diferencias y surgió así el primer sindicato representativo de la mayoría de los maestros de México: el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la República Mexicana.

Si se revisa con detenimiento, cada pugna, acomodo y negociación desde los años treinta y hasta 1943, cuando Luis Chávez Orozco toma las riendas del naciente Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, fue siempre desplazar las ideas socialistas en la toma de decisiones en los contratos colectivos.

“EL SNTE, en opinión de Luis Medina, hereda en principio las tendencias que habían dividido al magisterio antes de lograrse la unidad. Así se distinguen las dos principales, representadas por los lombardistas y los comunistas, agregándose la tendencia encabezada por Luis Chávez Orozco y una minoritaria, denominada demócrata y dirigida por Rubén Rodríguez Lozano”

Hay muchos nombres de dirigentes que a través de rudas  e intestinas luchas por el control del sindicato, todas ellas siempre encaminadas a extinguir la representatividad de las bases y negociar privilegios y canonjías con el eterno patrón alejado, pragmático e insuficiente, la SEP.

Los antiguos dirigentes de izquierda fueron desplazados por nuevos y sagaces líderes que: “(…) harán carreras políticas a escala nacional. No serán simples diputaciones federales las que obtendrán en el escenario político del país: ahora serán senadurías, gubernaturas, direcciones de empresas descentralizadas, secretarías de estado, direcciones de centrales nacionales de trabajadores.” Todo esto apenas en 1948.

Todo el trabajo de formación de cuadros, honor y justicia, de conflictos, búsqueda permanente por una genuina representación de los trabajadores de la educación, caminaba con firmeza hacia el charrismo y el enriquecimiento de cada dirigente encumbrado por gobiernos interesados en desplazar cualquier indicio con tintes de izquierda.

Movilizaciones multitudinarias de los trabajadores de la educación en lucha por la democracia sindical. Foto: internet

Como un dejavú, los acontecimientos recientes en el presente sexenio de Enrique Peña Nieto, en 1941 durante el gobierno de Ávila Camacho, existió un secretario de educación con el mismo perfil del gris y sin presencia Emilio Chuayffet, quien no supo y no pudo tener carácter para someter al magisterio sureño de la CNTE, Luis Sánchez, el entonces secretario de educación, exactamente enfrentó pugnas magisteriales en una franca descomposición entre izquierdistas, comunistas, cetemistas, derechistas y radicales de izquierda, que perfilaba hacia huelgas e inestabilidad. Sánchez presenta su renuncia y el gobierno nombra al general y licenciado Octavio Vejar Vázquez, de corte violento, anti comunista y anti sindicalista, igualito que Aurelio Nuño. Mientras que en la década de los 40s se trataba de silenciar y ajustar a un sindicato en pugna, unos por su democratización, otros por su anexión y sometimiento, en éste nuestro actual sexenio, por la implementación de la mal llamada reforma educativa. Sólo que mientras que el SNTE ya sometido y plagado de liderazgos corruptos acepta cada ley por más injusta que ésta sea, la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación vendría a ser la izquierda histórica escindida del oficialista SNTE.

El aún sindicato más grande de Latinoamérica ya pasó por Carlos Jonguitud Barrios y Elba Esther Gordillo, ambos con enorme poder en sus momentos, ya también costó sangre y fuego a los maestros de la CNTE en Nochixtlán, Oaxaca a manos del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Igual que muchas otras veces en la historia sindical, Juan Díaz De La Torre, asume la presidencia del SNTE en medio de una crisis de credibilidad y ataques vergonzosos al magisterio por parte del gobierno federal enemistando a la sociedad civil con los maestros de la manera más sucia y humillante jamás vista.

Hoy, la diligencia nacional del sindicato, misma que aceptó y manipuló cada maniobra oficial para la implementación de la actual reforma que puso en jaque no sólo los contratos colectivos, también prestaciones y derechos logrados como la permanencia, fracturada con un examen punitivo.

De ninguna manera se debe permitir que la actual dirigencia busque camuflarse como si hubiesen actuado en defensa de los trabajadores de la educación  al cobijo del próximo gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador, quien prometió derogar dicha reforma injusta y desmembrante.

Juan Díaz De La Torre no debe permanecer al frente de un sindicato que merece una representatividad democrática a la altura de su base que fue masacrada en su esencia profesional y social sin que fuese defendida y dignificada. Ya fue suficiente de dirigentes encumbrados que buscan sólo su beneficio, los recursos sindicales deben ponerse a trabajar en aras a su base y no en la búsqueda de diputaciones o senadurías para cuidar con fuero político fraudes y negociaciones turbias.

El magisterio nacional mediante el voto ya también quitó el registro al partido Nueva Alianza, un castigo duro que debe extenderse hasta lograr el rescate del sindicato más poderoso y numeroso, unir fuerzas nacionales en un único fin, democratizar.

“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable, para los temerosos lo desconocido, para los valientes es la oportunidad”

Víctor Hugo