PUNTO DE ENCUENTRO: de la participación ciudadana y la representación democrática

Dicen que de política y religión no debemos hablar, pero yo creo que ese pensamiento es el que evita que personas como tú y como yo nos encontremos, que compartamos opiniones, hallemos diferencias y similitudes, y juntos podamos organizarnos y trabajar por esos pequeños cambios desde nuestra comunidad o ciudad que nos benefician a todos. Eso es participación ciudadana; eso es hacer política.

Kenia Montiel / A los 4 Vientos

Nos encontramos en un país y en un tiempo en el que es claro que no olvidamos, que queremos un cambio, pero sobre todo, que no estamos conformes con nuestros últimos gobiernos. El sentir es claro: Si lo de siempre no ha funcionado, debemos tratar con algo más.

Sin embargo, aún nos falta para creer que la política debe nacer desde abajo, en las calles, en las colonias y que poco a poco debe de ir ocupando espacios conforme sus avances; debe ser así y no al revés. No debe venir una persona a querer ocupar un puesto para representarnos: Una persona debe representarnos para poder ocupar un puesto.

Parte de esa desconfianza, de no creer que por sí solos tenemos el poder, proviene de que no conocemos otra forma, porque por años nos hemos enfocado en votar por un color sólo porque el anterior no funcionó; sin embargo, desconocemos sus nombres, su currículum, sus propuestas; nos hemos acostumbrado a votar por castigo en vez de votar por convicción. Hemos olvidado que, si nadie nos representa, si nadie nos convence, tenemos la oportunidad y el derecho de crear una opción que represente y nos incluya a todas las personas.

Sin embargo, no podemos negar que como ciudadanos críticos hemos avanzado, pero, ¿qué tanta de esa crítica es productiva? ¿Qué tanto de esa exigencia se puede considerar participación ciudadana?

Desde el día siguiente de las pasadas elecciones circula en redes sociales una serie de publicaciones que, en primer lugar, desacreditan la elección del Presidente Electo porque, según sus argumentos, “el 70 por ciento de los mexicanos no lo quieren”, esto, considerando a todas las personas que no votaron por él, que decidieron anular su voto o abstenerse, pero ¿esto es causa para desaprobar su elección?

Pongamos en contraste sólo las tres últimas elecciones presidenciales. En 2006, con un porcentaje de participación ciudadana del 58.55 por ciento, el Presidente Electo (Felipe Calderón) se declaró ganador con el 35.91 por ciento de los votos, es decir, por un 21.03 por ciento de la lista nominal. En 2012, con el 63.14 por ciento de participación ciudadana, el actual Presidente ganó con un 24.09 por ciento de la lista nominal. Y, finalmente, en las pasadas elecciones el candidato ganador logró un porcentaje del 33.60 de la lista nominal, con un 63.45 por ciento de participación ciudadana. Visto desde ese punto, ¿López Obrador no sería el que tiene más representación de los últimos 12 años?

El argumento es entendible: la baja votación propicia el sentir de falta de representación; pero esto no es culpa del ganador, es de todos los partidos, que por obligación constitucional deben promover la participación ciudadana.

Hasta estas elecciones, los abstencionistas han sido considerados por los partidos como un sector perdido y, hasta cierto punto, innecesario para ganar elecciones, pues entre menos asistentes a las urnas el “voto duro” de cada partido les permitía ganar con mayor facilidad. Habrá que ver si en futuras elecciones los partidos deciden cambiar la estrategia y salir a convencerles, como desde siempre ha sido su tarea.

CIUDAD DE MÉXICO, 01JULIO2018.- Andrés Manuel Lopez Obrador, virtual ganador de la presidencia de la república a su llegada al Zócalo de la Ciudad de México.
FOTO: SAÚL LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM

Al sentir de falta de representación se suman las exigencias para que el Presidente Electo cumpla todas y cada una de las propuestas hechas durante campaña. ¿Esto no es un gran avance? Por primera vez en años veo a simpatizantes de diferentes partidos unidos por una misma causa: Exigirles a sus representantes. ¿Qué importa si no lo hicieron hace seis o doce años? Lo están haciendo ahora y es lo que importa. Porque sí lo harán, ¿verdad?

Ante tantos avisos de vigilancia, evaluación y amenazas de exigencia entre mis contactos, les propuse dar seguimiento a cada una de las propuestas de nuestros representantes, aquellos recién electos, pero también a esos que aún siguen en su cargo. Lamentablemente ninguno de aquellos respondió. ¿Es su exigencia considerada como participación ciudadana?

Creo que nos falta avanzar más, debemos convertir las palabras en actos de exigencia, debemos empezar a involucrarnos más allá de las redes sociales, que si bien, son un gran medio de información, la presencia en las calles, en las escuelas e instituciones es realmente necesaria.

Si los partidos no están haciendo su trabajo, si no promueven la participación ciudadana, si al gobierno no le interesa enseñarles a los ciudadanos cómo funcionan sus instituciones o que instrumentos tienen a su alcance, alguien más tiene que hacerlo y vamos a ser las personas.

Licenciada en Contaduría por la UABC, cuenta con diplomados en Contabilidad Gubernamental, Disciplina Financiera y Derecho Electoral. Ha coordinado la fiscalización de campañas para candidatos independientes. Actualmente trabaja con el joven regidor independiente, Cristian Vázquez en el XXII Ayuntamiento de Ensenada, dirigiendo proyectos de participación ciudadana y presupuesto participativo; es Coordinadora de la Red Estatal #SinVotoNoHayDinero.