Gracias al Otoño, por Lauro Acevedo

Con todo cariño comparto este poema. Cinco años tardé en escribirlo, pues me dolía muy dentro, al fin un día pude decir exactamente lo que quería y quedó escrito para que los hijos y los padres, reflexionen sobre la importancia de la comunicación a través del cariño y la mutua comprensión.

Lauro Acevedo / A los 4 Vientos

Hoy quise escribir sobre mi padre
y

la hoja ha permanecido en blanco

porque
primero
quiero perdonarme

por no haber entendido su lenguaje

de seguro lo tuvo
y no me acuerdo

de seguro que quiso
y no me acuerdo

tal vez acudía a mí
con la mirada
cuando yo buscaba la palabra

tal vez acudía a mi
con la sonrisa
cuando yo buscaba la palabra

tal vez acudía a mi
con la violencia
cuando yo buscaba el abrazo

En ese eterno
tal vez
Y gracias al otoño
que insertó las hojas del dolor

en otros huertos de la memoria

hoy lo recuerdo

lo recuerdo
en el amplio patio de la casa

dando tierra a las plantas
que cuidadosamente cultivaba

por un tiempo largo
escuché el sonido del acero de la pala
entrar en los surcos de la mañana

lo escucho aún saludar a los frutos de hortaliza
y llevarlos a la cocina de la casa

nunca nos dijimos nada
más allá del recuerdo de una foto donde me acompaña
cuando niño
y monto un enorme caballo de madera
aún ahí no me observa

si lo hizo alguna vez
no me di cuenta

por eso quiero perdonarme
porque a él
no le juzgo
menos ahora
que hace un tiempo largo
se fue

menos ahora
cuando el patio de la casa está
en silencio

sin embargo
se varias cosas
entre ellas
que soy su semilla crecida en árbol
que en mis ramas florecen
las mañanas verdes
como las hortalizas cultivadas


que es mi sangre
su sangre

que de alguna manera cuando me siento triste
y recurro al silencio de la playa
ante el ir y venir del mar
él también observa el horizonte
a través de mis ojos
atentos al color del atardecer
porque soy la prolongación de su mirada
porque soy lo que sus brazos no pudieron abrazar
o no supieron abrazar

soy la simiente florecida de sus sueños
que aunque nunca lo supe
son mis sueños

la hoja ya no está vacía
contiene el texto de mi perdón
por esperar tanto
en la confusión
de
¿Quién perdona a quien?
me he perdonado

siento en mis ojos el rocío de un recuerdo alegre
en mis labios el sabor agridulce del vino de la melancolía
y en mi sangre
mi padre
como el auténtico origen
de
mi
corazón.

Acevedo Lauro,EN ARDECIDA VOZ, Ediciones Odra, Ensenada, B. C., 2007.301 p