PERROS GUARDIANES: Ars Colbert, poética de la naturaleza

Mi bestiario expresa no sólo el mundo a través de

 los ojos humanos, sino también de los de los animales”.

                                    Gregory Colbert.

 I

HALCÓN EGIPCIO

         Morena, como una soberana, el vestido blanco trasluce la delgada musculatura de tu belleza.

        El halcón nace en la mansedumbre de tus manos y se abre como un amanecer: su estallido nos descifra el interior de la pirámide:

        Isis liberando de la consciencia a su hijo Horus.

       En la partitura del tiempo, la danza del suelo discurre como un vuelo…

       Diosa, miras hacia tu interior porque el ojo de la mente es otro senda al Sol.

La arena es oro de espirales, mezclando tu piel con el pabellón de plumas que, en su iridiscencia mutable, alza la naturaleza de tu espíritu al reencuentro de la eternidad.

Rael Salvador/ A los 4 vientos

II

EL CARACÓL Y EL NIÑO

       La serenidad encontró el reposo de sus alas y le ofreció un marco de luz al caracol.

    Con los párpados entrecerrados, acercamos el oído a esa mágica boca del agua y, como un hilo de murmullos invisibles, se derrama lentamente la espuma en la superficie de las sombras…

      La tranquila inocencia del rostro, parece decirnos esta fotografía de Gregory Colbert, es una Luna sagrada donde un niño bebe la voz del océano y se sacia nadando en la dócil hondura del cosmos.

mk

 

III

ELEFANTE Y CUENTO

       Ghanesa, gordo, festivo y orejón –como toda complacencia–, es el inicio de todas las cosas que se leen, se cantan o se escriben.

        Ahora al dios hindú le toca su turno.

     Afable y con educada atención, panza y trompa al suelo, recibe la lectura de un niño postrado que le cuenta el cuento que todos quisiéramos escuchar…

       El Gran Poema del Mundo, nacido del Mahabhárata, nos fascina, pues ahí se encuentra lo que con la música de los dioses se escribió…

       En la fotografía se escucha la voz en el silencio del niño.

       El elefante asiente.

IV

LA BALLENA Y EL HOMBRE

         El nexo es sagrado.

        Se teje la armonía levitando en el interior del cielo que se refleja en el profundo cristal del agua

      El mito abre sus brazos a la leyenda, y la mar, cósmica sustancia primigenia, es fresca como el nido de una rosa azul.

       “Esa relación –agrega Colbert– te brinda humildad: la naturaleza es un poema y nosotros somos tan pequeños, que sólo representamos unas cuantas estrofas”.

       No hay principio, no hay fin, pero la poesía de la existencia, humedeciendo la mirada en estas maravillas, empieza cada mañana…

 

V

EL BESO TOTÉMICO

          Se trata del niño y una gata montés, y los dos asemejan el pausado rostro de una naturaleza sin barreras, el más espiritual de este mundo, el totémico, ése que nos regala los pétalos y las arenas de un carácter simbólico.

         Se besan, Paz… y nuestra realidad cambia.

      Uno de los amantes tiene los dulces ojos abiertos, compasivamente puestos en los párpados dormidos del otro, quien sueña que al carbón de la ira lo puede apagar cualquier lágrima.

      Se besan y la niebla fluye en espirales de incienso.

VI

HAIKU VISUAL

       La fotopoética de Gregory Colbert (Toronto, Canadá, 1960) combina los tonos sepia y ámbar en un proceso encaústico sobre papel japonés hecho a mano, logrando en la brevedad fija de sus elementos –cachalotes, elefantes, monos, ballenas, águilas y un sin fin de variedades salvajes, mezcladas todos ellas con la pureza del sentimiento humano– el resplandor de un reinado transcurrido en las 34 expediciones realizadas a India, Tíbet, Nepal, Ceilán, Tailandia, Egipto, Birmania, Dominica, Antártica, Tonga y Azores.

       El haiku visual de Colbert, brevedad y grandeza poética, entreteje la trama de la vida ofreciendo una galaxia de emociones y reflexiones con un mínimo de recursos minerales, animales, vegetales y humanos.

 

 

VII

CENIZAS Y NIEVE

          El título de la exposición nómada de Ashes and Snow, (Cenizas y nieve), sugiere belleza y renovación, misterio de vida, al mismo tiempo que hace referencia al componente literario de la exposición.

       “Al explorar las sensibilidades poéticas y el lenguaje compartidos por todos los animales –comenta Colbert–, mi trabajo busca redescubrir esa tierra común que una vez existió cuando las personas vivían en armonía con los animales. Las imágenes muestran un mundo que no tiene ni principio ni fin, ni un aquí ni un allí, ni pasado ni presente”.

       Se trata de una historia sobre un hombre que, durante el transcurso de un viaje de un año, escribe 365 cartas a su mujer.

     Como Ghanesa, el que ve y observa moja su espíritu en el tintero y escribe: “Al eliminar la diversidad de la naturaleza estamos convirtiendo una orquesta en un tambor y empobreciendo nuestra propia especie para el resto de los tiempos”.

       El origen del título se revela en la carta del día 365.

    Las fotografías de Gregory Colbert, así como las películas de 35mm, las instalaciones artísticas y la novela presentada en misivas, hacen referencia a los encuentros y experiencias de un mundo al que, a través de la profundidad del amor, hay que salvar de nosotros mismos…

      “Hace millones de años que la Tierra habla. Y yo quiero continuar ese diálogo con mi cámara”, advierte.