Score Internacional, otra vez al margen de la ley ambiental mexicana

Al amparo de la impunidad, y con la colaboración incondicional de las autoridades del estado y el municipio, el consorcio estadounidense Score Internacional que en México organiza las carreras de automóviles fuera de camino conocidas como “Baja”, se apresta a poner en marcha otra competencia al margen de las leyes de protección ambiental mexicanas pese a que modificó este año su ruta para evadir pasar por áreas Naturales de Protección en el Valle de Los Cirios.

La «revisión mecánica» en la Calle Primera de la ciudad de Ensenada: La adoración a cambio de una gorra (Facebook)

Javier Cruz Aguirre / 4 Vientos / Foto principal: Síntesis TV

Ensenada, B.C., 30 de mayo del 2018.- Se trata de la edición 50 de la carrera “Baja 500” que por espacio de cinco días, a partir de este miércoles, se apropia de la seguridad pública del municipio, controla la actividad comercial y turística de Ensenada y administra la movilidad urbana en la metrópoli porteña.

Y lo hace nueve días después de que la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a través de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (Dgira), comunicó a la empresa californiana que preside el republicano Roger Norman -un financiador de la campaña de Donald Trump-, los resultados de su análisis al Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) que Score presentó al gobierno federal el 6 de noviembre del 2017, para realizar su competencia denominada “Baja 1000.”

La resolución de la DGIRA, cuyo contenido aún se desconoce porque no se ha publicado en la Gaceta Ecológica de la Semarnat, tiene fecha del 8 de mayo del 2018, lo que equivale a seis meses de retraso con relación a la fecha en que se corrió la “Baja 1000”  –el 15 de noviembre del 2017-, y es también la confirmación de que el evento automovilístico internacional se hizo una vez más sin el permiso ambiental del gobierno mexicano.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y el XXII Ayuntamiento de Ensenada, tampoco han cobrado la multa que presuntamente aplicó la primera dependencia pública a la compañía Sanctioning Committee Off Road Events (Score) International el 19 de noviembre del año pasado.

Esto porque realizó parte de la ruta de la carrera “Baja 1000” –en su edición de aniversario por cumplir 50 años- en áreas naturales protegidas de la Península de Baja California, sin contar con el permiso de la Semarnat y a pesar de que se le notificó que no lo hiciera.

Parte del asombroso Valle de Los Cirios, por donde cruza la ruta de las carreras «Baja» sin permiso ambiental federal.

La desobediencia de Score, tradicional en los años que lleva realizando el certamen automovilístico en la Península de Baja California, se sustenta en un juicio de amparo que inició justo después de la comunicación de la nueva multa por incumplir la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección del Ambiente respecto a la presentación de un estudio de impacto ambiental para realizar actividades en las zonas bajo protección, específicamente en el Área Natural Protegida Valle de Los Cirios (Ensenada) y la Reserva de la Biósfera Vizcaíno (Mulegé, Baja California Sur).

El argumento jurídico que usó el consorcio automovilístico que en México también organiza las carreras fuera de camino San Felipe 250 (en abril se realizó la edición 32) y Tijuana Reto Desértico (del 19 al 23 de septiembre), como parte de una serie que llama “Campeonato Mundial” que no incluye ninguna fecha en territorio estadounidense, fue que presentó un MIA a la Secretaría federal del Medio Ambiente.

Y sí lo hizo, pero de manera maliciosa:  el 6 de noviembre del 2017 la empresa Score International S. de R.L. de C.V., filial mexicana de Score International Off Road Racing, presentó en las oficinas de la DGIRA el manifiesto ambiental en modalidad Particular del proyecto “Carrera Fuera de Camino Denominada Score Baja 1000, Edición 2017”.

El documento claramente expresa que “la carrera se pretende realizar los días 14 al 18 de noviembre del 2017”; es decir, el manifiesto ambiental se presentó a una semana de que la carrera empezara. Y señala claramente que la ruta de la carrera atravesaría y afectaría el Área de Protección de Flora y Fauna Valle de los Cirios, y la Reserva de la Biosfera Vizcaíno, en Baja California Sur (BCS).

La ruta que se corrió, pasando por dos áreas emblemáticas de conservación de la península, sin permiso ambiental de la federación (Imagen: Síntesis TV).

También que el evento se realizaría “por pequeños tramos de carretera, pero en su mayor trayectoria será por caminos vecinales, de terracería y brechas poco transitadas” localizadas entre las ciudades de Ensenada y La Paz, BCS.

Y aclara: “La observación de la carrera por parte de los espectadores no será evaluada en el presente estudio, por no considerarse parte de las actividades organizadas por el promovente”.

Esto tiene sentido porque en el desarrollo de la carrera son frecuentes los accidentes en donde personas que observan el paso de los vehículos deportivos en las zonas urbanas y rurales que recorren, resultan con lesionadas o pierden la vida.

Por eso, la Dirección municipal de Protección Civil informó en un comunicado el martes 29 de mayo que el municipio sancionará a las personas que incurran en faltas al Bando de Policía y Buen Gobierno, y al Reglamento de Tránsito, como las de atravesarse al paso de los vehículos en competencia, «aunque cuando (los autos y motocicletas participantes) circulen a baja velocidad», o dejar solos a sus hijos menores, «ya que es común que en estas fechas los conductores (de la ciudad de Ensenada y el resto del municipio) incrementen la velocidad o consuman bebidas embriagantes a bordo de sus autos».

Pero esa es tan solo una parte del rostro ladino de la empresa californiana y sus socios mexicanos. Alfonso Blancafort Camarena, delegado en Baja California de la Semarnat, fue claro al señalar a la prensa regional que Score International, aparte de violar de manera constante la normatividad ambiental federal, usa “el chantaje de la promoción e importancia económica y turística de las carreras” para incumplir con la legislación.

En declaración hecha al periodista porteño Gerardo Sánchez García, Blancafort asentó: “Nadie niega la relevancia de esas competencias; sin embargo, no pueden seguir haciéndose por encima de las leyes ambientales mexicanas.”

Más allá fue la investigadora Arlett Vidarte Rodríguez, quien en su tesis para obtener el grado de Maestra en Administración Integral del Ambiente por el Colegio de la Frontera Norte (Colef), concluyó que independientemente de los beneficios económicos y de valor público que se generan en las comunidades por las que atraviesan las carreras fuera de camino, los costos negativos de las competencias automovilísticas pesan más al momento de evaluar su verdadera trascendencia.

 Entre las implicaciones negativas de las competencias automovilísticas, la hoy maestra en ciencias citó la inconformidad de los ejidatarios ante los daños causados en sus propiedades y las repercusiones ambientales que obstruyen el camino hacia un desarrollo sustentable.

La reparación de los daños a caminos vecinas utilizados por los competidores corren a cargo del ayuntamiento que usa una cuota de compensación desventajosa para el gobierno municipal (Foto: El Vigía).

“Ello ocasionado por la destrucción y fragmentación de ecosistemas, aislamiento de especies, erosión del suelo, alteración del drenaje natural, daños sobre especies endémicas, transporte de especies exóticas ruderales y cambios en la conducta reproductiva de los animales, entre otros”.

El estudio, uno de los pocos que en México se han hecho para evaluar este tipo de actividades turístico-deportivas, destaca también las repercusiones ambientales que tienen las carreras que organiza Score International en Baja California.

Vidarte destacó que las secuelas dañinas al ambiente pueden ser propiciadas por el inadecuado uso de los recursos naturales, considerando la fragmentación por el trazo de la ruta, el aprovechamiento intensivo de los caminos, las consecuencias ambientales de las actividades de los espectadores y la incorrecta utilización de algunos sitios destinados a la conservación y protección de especies.

“En este sentido, la gestión sustentable de la actividad Baja 1000 tiende a ser incorrecta por parte del sector público y privado, por lo que se parte de la premisa que las repercusiones negativas rebasan las positivas”, resalta.

Y agrega: “Por ello, es importante conocer la coordinación entre los dos sectores (público y privado) con respecto a la promoción de la actividad, a las normas de conservación y protección de ecosistemas, y al respeto y cumplimiento de acuerdos establecidos con las comunidades donde se lleva a cabo la actividad, entre otros”.

Curiosamente, los casos de carreras fuera de carretera que se realizan en Europa, Sudáfrica e incluso los Estados Unidos, son considerados sustentablemente exitosos, en apego y cumplimiento a la normatividad de cada uno de estos países.

En su investigación,  Arlett Vidarte cita el caso de la carrera llamada “Laughlin Desert Challenge” que en el estado de Nevada, Estados Unidos, organiza la misma compañía Score International en estricto apego a la normatividad ambiental estadounidense.

Esta actividad se realiza anualmente en el mes de enero y es regulada por el Recreational Off-Highway Vehicle Association (ROHVA) que ha sido aprobado por el American National Standards Institute (ANSI).

El ROHVA –imforma la investigadora- publicó una nueva forma de llevar a cabo la actividad fuera de carretera con los vehículos Recreational Off-Highway (ROV): la ANSI/ROHVA 1-2011.

“Esta norma de ROV fue aprobada por el ANSI y marca un importante esfuerzo por parte del ROHVA para contribuir a cumplir las expectativas y satisfacer a los consumidores, así como promover el uso seguro y responsable de los vehículos.”

Pero en México Score International se transforma y hace convenios con el Ayuntamiento de Ensenada y el gobierno de Baja California que no solo rompen el ordenamiento ambiental del país, sino que ponen a su disposición los recursos públicos de ambas administraciones gubernamentales, tal y como lo han demostrado trabajos anteriores de A los 4 Vientos sobre el tema.

La Semarnat y la Profepa, así como la Auditoría Superior del Estado de Baja California, también han hecho múltiples observaciones a las irregularidades normativas y administrativas que comúnmente cometen la empresa californiana y sus socios mexicanos.

Entre ellas el no cumplir adecuada y oportunamente con el pago de los derechos que conviene con el Ayuntamiento de Ensenada, o evadir el pago de las multas que le impone la Procuraduría federal ambiental por violar lo que establece el artículo 5 del Reglamento en Materia de Impacto Ambiental de la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, así como al artículo 28, fracción XI, de la misma legislación.

Al respecto, Blancafort Camarena informó en febrero pasado que la multa que la Profepa impuso a la filial mexicana del consorcio californiano, la cual hoy esta bajo revisión administrativa y judicial por el amparo que Score solicitó en noviembre, fue más severa debido a la reincidencia de la empresa.

El funcionario federal se refería a la multa que la procuraduría ambiental le impuso en noviembre del año 2014 –por 3.5 millones de pesos, equivalentes a 50 mil salarios mínimos de ese año -, por cometer las mismas violaciones a la normatividad federal.

Pero hasta el día de hoy no existe certeza pública de que el Ayuntamiento de Ensenada, responsable de cobrar la multa a Score Internacional, recaudó un solo centavo de aquella sanción.

Lo evidente es que la carrera Baja 500 está lista para correrse estos días en el municipio de Ensenada en una ruta que evita pasar por la zona del Área de Protección de Flora y Fauna Valle de los Cirios, para lo cual requeriría el permiso federal que hasta hoy le ha sido adverso.

Y esto lo hará con todo el apoyo de los gobiernos del estado y el Ayuntamiento de Ensenada, que no cuestionan los daños ambientales que el paso de los competidores y sus seguidores provocan en la ruta modificada, pero si expresan su beneplácito al beneficio económico de un selecto grupo de funcionarios públicos y empresarios que han hecho de las carreras “Baja”, todo un espectáculo mediático que se sustenta en un hecho irrefutable, citado por la Maestra en Ciencias Arlett Vidarte Rodríguez:

“La península de Baja California (…) es una de las regiones de México menos integrada a la economía nacional pero con fuertes vínculos con Estados Unidos, en el que el turismo es una actividad dinámica que se sustenta en los recursos naturales y culturales que posee, tales como desierto, montaña y costa, los cuales son un fuerte atractivo para el turismo estadounidense.”