REDES DE PODER: ¡Qué problemas!

Mientras esperamos con ansias a que llegue la elección presidencial, la inseguridad en todo el país está galopante.

Alfonso Torres Chávez /A los 4 Vientos

Las propuestas de una política criminal que corte las manos al que roba, han provocado una lluvia de mofas en todos los medios.

Si nos sentáramos a analizar la política del estado en materia de combate a la corrupción pasaría lo mismo. La seguridad pública es uno de los temas fundamentales en cualquier campaña política.

Cortar manos al que roba no constituye en sí mismo un fin mediato de una política criminal.

En vez de plantear cosas sin sentido, los candidatos deben aprovechar el tiempo que le queda a la campaña para delinear su política de prevención del delito.

Pero están haciendo precisamente todo lo contrario.

Cortar las manos, la pierna o cualquier extremidad no va a evitar que sigan dándose hechos de violencia.

Si el estado no es capaz de brindarnos la seguridad pública que además nos cuesta dinero, estamos perdidos como sociedad.

Imagen: internet

La batalla por la seguridad pública data de la más remota antigüedad. Cuando Ferri publicó en 1884 su Sociología criminal -y luego la reeditó en 1905-, el análisis de las conductas criminales proponía también que el estado siguiera una línea de política criminal, que al menos en Italia se vino cumpliendo.

Cuando en México surgió la figura de Baca y Vergara, quienes fueron los primeros en establecer un laboratorio criminológico en el estado de Puebla, el proyecto llevó después a la confección de un código penal federal que fue de los primeros en proponer el tratamiento en internamiento (veinte o treinta años antes de que se hiciera en España gracias a la obra de José Ingenieros). Fue tal el impacto del proyecto de código penal que César Lombroso, el padre de la criminología, escribió una carta bellísima a Baca y Vergara felicitándolos por el proyecto de la clínica y la confección del óodigo penal.

Los mexicanos volteamos poco a ver en  nuestro propio país, pero son valiosos los aportes mexicanos en materia penal y sus ciencias afines –como la criminología- y aunque no desconocemos la fuerte influencia europea en materia penal, México tiene también sus propios héroes.

El planteamiento del tratamiento penitenciario y post penitenciario que ahora es tan común en programas gubernamentales, fue experimentado por Baca y Vergara en Puebla con resultados tan positivos, que las buenas noticias llegaron hasta Italia, a través de un carta que Lombroso envió en 1893.

Las cartas de felicitación no llegaron solo de Italia sino que además, Lombroso con su fuerte influencia en territorio italiano los felicitó por escrito, diciéndoles que él hubiese querido proponer en Italia lo que nosotros logramos con la expedición del código.

De manera tal que en México podemos considerarnos como precursores de la criminología.