Fronterizo Fest y el acto de no estar listos

Tijuana, meca contracultural que en la década de los 90 contó con la dicha de ver tocar a grandes bandas, tiene un segundo auge, y es que la casa promotora Royal House Society se puso las pilas desde hace un par de años, trayendo a bandas como Megadeth, Kiss, Anthrax y Testament a la frontera más transitada del mundo. Estas presentaciones llenaron de euforia al público de la Baja, quienes antes de finalizar el año leían en las redes sociales lo que sería tal vez el festival más ambicioso de los últimos años en la región. Tres días de estar lejos de casa para algunos, tres días de buena música, tres días donde la rutina debería de quedar guardada en el cajón.

Langas Loya / A los 4 Vientos / Fotos: Adrián de Tijuas

Los días elegidos fueron el 27,28 y 29 de Abril, Solo faltaba esperar el cartel completo. Como el festival de metal más grande de México sería la semana próxima, las especulaciones de que las grandes bandas pisarían el estadio caliente no se hicieron esperar. El festival contaría también con presentaciones de diferentes exponentes de la música electrónica, algo de lo que no entraré en detalle.

Al final, en el mes de marzo, destaparon a todos los artistas que estarían de este lado: Scorpions, Megadeth, Mastodon, Gojira, Suicidal Tendencies, Sepultura, y Deadly Apples formaban las bandas internaciones; Agora, Here Comes The Kraken y Thell Barrio representarían al metal nacional, y un puñado de bandas locales también tenían su oportunidad de ser teloneras en este evento.

Desde la página oficial del evento se vino formando el miedo, a finales del año pasado la administración del evento informaba los precios del boleto por los tres días, así como sus zonas.

 

VIERNES 27

Llegó el día. Al llegar al estacionamiento del estadio había una gran fiesta, el equipo de la ciudad se jugaba su pase a liguilla, la afición estaba mezclada con la fila de gente vestida de negro. Los corridos, las cumbias, las latas de cerveza, la carne asada, la alegría estaba presente. Mientras esperábamos a que las puertas del concierto fueran abiertas teníamos que ser parte de esto, algo que fue muy criticado en las redes sociales, ya que desde el principio no se informó que se empalmaría el evento con el partido. Se abrieron las puertas y empezó el reconocimiento del terreno: muchos puestos de cerveza, unas cuantas rampas para patinar, venta de material oficial (gorras, pañuelos, camisetas) y la innovación fue parte de esto, ya que se implementó una pulsera que recargabas y podías utilizar para realizar tus compras.

Al llegar frente al Stage donde serían las presentaciones detecté el primer error: la división estaba mal distribuida. Quien pagó el boleto más caro no gozó de su privilegio, fue invadido por la mala planeación por parte del personal, pero demonios es el primer día, ya mañana cambiará, pensamos, solo eso, porque fue una gran bola de nieve.

Sentinel y Cicuta hicieron su parte en el escenario, bandas locales que nos regalaron excelente presentación y calentaron al público para las bestias que andarían sueltas.

Llego Thell Barrio, banda proveniente de Zapopan, Jalisco, a exponernos su Latin core con sus gritos de protesta social, su crítica a la política, su visión e inclusión del pueblo, su sufrimiento, sus carencia y su revolución del pensamiento.  “El mundo es un barrio homie” y algunas frases de la película sangre por sangre es escucharon entre sus canciones, llovió cerveza, inició el moshpit, las vallas de divisiones se tumbaron para darle el paso a una multitud que corría para tirar golpes, un regalo de realidad moldeado entre los instrumentos, ¡Puro punch y huevos! Los golpes se quitan con el tiempo, lo cobarde no ¡Vamos pa” delante, México!  Una presentación de una hora que fue solo un pestañeo.

Soltaron al Kraken, al ritmo de ¡viva Aguascalientesun! llegaron para derramar más sangre sobre el público sediento, no importó el hecho de que no alineara su bajista, tenían su parte ya mezclada.  Los gritos de su vocalista, la virtud del guitarrista,  pero sobre todo la ejecución del baterista (sin duda uno de los mejores de la escena nacional) dejaron con cuello adolorido a más de uno mientras el cansancio seguía de vacaciones y el circulo seguía repartiendo golpes.

El platillo principal de la noche fue Sepultura, se dijeron muchas cosas, “esto es solo un tributo de lo que fueron”, “no han sacado un disco bueno desde los años 90”, “sin la alineación original solo se valen de un nombre, de una leyenda”, “una banda de covers más”. Lo admito, yo también estaba en esa burbuja de pensamiento, solo otorgaba mi nostalgia a estos músicos, pero repentinamente, cuando la luz se encendió y los arrojó al escenario la vibra fue otra, si bien estaban para promocionar su nuevo disco Machine Messiah,  no faltaron los éxitos que los consolidaron.

Furia con instrumentos, devastación, sudor, los tambores tocados por Green, elevaban al público que no dejaba de brincar y empujarse en el centro.  Cerraban una noche completa de impecables shows. Cuando caminaba a la salida escuchaba los comentarios, “esperaba mucho menos de Sepultura”, “en vivo son otro pedo”, etc. Y le pedí de todo corazón una disculpa a la banda en mi cabeza, no confiaba en entrar a ese trance mágico y especial, sin duda volvería a verlos y a contagiarme con el virus de sus riffs,  seguí caminando y deseando que ya fuera mañana.

 

SÁBADO 28

Un cartel más fuerte nos esperaba o al menos para mí así era. Que mejor que llegar y no encontrarse con filas para ingresar, entrabas como por tu casa al estacionamiento, ¿que podría salir mal? Al entrar al festival me percate que había una pequeña fila en la puerta del acceso al estadio, nos acercamos a ella, eran las 6:30 de la tarde, parecía que era cuestión de minutos para que las puertas se abrieran, seguía llegando gente detrás de mí, un bello escenario con alrededor de 8 pantallas, luces y un dj tocando música electrónica sonaba a un costado, la primera banda estaba anunciada a las 9:20. Ya eran las 7:20 y la fila seguía en aumento, la canción interminable hacia bailar a uno que otro perdido. Se dieron las 8 y las mismas preguntas ¿es una sola fila para entrar? ¿Apoco aun no abren?  Se dieron las 8:40 y seguíamos en pie, la cara ya modificada por la cerveza o el dolor de pies, la molestia se escapaba por medio de silbidos y mentadas de madre, las redes sociales estallaban en reclamos para los organizadores, 9:20 y seguíamos parados.

La gran mayoría de los asistentes portaban su camiseta o gorra de los Suicidal Tendencies, ellos era los primeros en tocar y las puertas inertes, solas, a oscuras el estadio se hacía un monstruo gigante, sin ningún avance, era lógico que se acortaría el tiempo para las bandas, caras incrédulas veían sus relojes cuando dieron las 10 y a los 5 minutos después las puertas se abrieron, dejando a la manada correr. Una gran sorpresa me llevé al llegar a mi asiento, el estadio no estaba lleno ni a la mitad, donde se suponía que deberían de ir las personas que pagaron gradas generales estaba cerrado, dejando solo un espacio de gradas laterales que parecía cabeza de algún calvo aferrado a su poco cabello, demasiados huecos, demasiado frío pegaba en la cara, otra vez no se respetaba lo que se había pagado, falla tras falla.

Mis respetos para la poca gente que fue, sobre todo en este primer acto, alguna batería divina fue utilizada por la gente que estaba frente al escenario, un fuerte alarido se escuchó cuando la banda salió a hacer lo suyo, viejos es cierto, pero con estilo, los S.T. saben disparar, saben inyectar dosis duras de baile violento y a la vez amistoso, son la voz de las minorías de un país que se traga todo, un ataque directo a un corazón que tiene sus horas contadas. Estar escuchando como machaca los platillos del grandísimo Dave Lombardo era más que un placer, un electroshock, un sentimiento que no cabe en el cuerpo, Mike Muir corría como un chimpancé moviendo sus brazos, mientras los demás integrantes daban vueltas, saltaban y nos regalaban palabras de agradecimiento en nuestro idioma, ¿qué esperábamos de una banda que radica en California? Una verdadera máquina del tiempo para la mayoría de los asistentes que perdieron el control de sí mismos, no importó la poca gente, el grito de S.T. retumbaba y era hermoso.

Gojira

Sin espacio para el descanso llegó la banda que su servidor esperaba con anhelo, los provenientes de Francia,  Gojira. Se plantaron como el enorme coloso al que hace referencia su nombre y quien los dio a conocer, Godzilla. Con sus ritmos progresivos, con pasajes oscuros, melodías salvajes, obsequiando una atmósfera densa y pesada, neblina y filosofía del grupo, atacando al espíritu y nuestra relación con la naturaleza, siempre defendiendo su sello, el amor a nosotros mismos y las llagas que nos causamos. Una buena conexión se creó en su performance, ya que los hermanos Duplantier fueron interrumpidos varias veces por el retumbante grito de GOJIRA! GOJIRA! GOJIRA! Mientras anunciaban canción tras canción, la ejecución de los músicos era una joya, verdaderamente aplastante, hasta parecía que ellos,  pulcros, sin tatuajes visibles y caras de rudeza pudieran tocar otro género, pero son creadores de un sonido duro y que los identifica, toda una experiencia. Gracias Gojira, espero verlos nuevamente.

Para cerrar el cansado sábado llegaba Mastodon. Al dejarlos al último intuía que tendría una excelente respuesta, cosa que no llegó a pasar, tal vez el cansancio o la borrachera metieron su cuchara o podemos echarle la culpa a la economía ya que por mi parte sí conozco a varios seguidores fuertes, incluyéndome.

Cada que veía un puño de gente salir tragaba saliva o se me dibujaba una mueca de frustración. La banda hizo lo suyo, ser el mastodonte, agitando las mareas y las cabezas en un acto excelso de combinaciones musicales. No es death, thrash, Groove, es solo la estirpe de estos y suena a ellos mismos, una banda donde tres integrantes cantan, un teatro ambulante, una danza que arrasa con lo comercial y lo underground, y que de verdad merecía más entrega, más dinamismo de nuestra parte, aunque había una fila de jóvenes que podrían integrar la corte de su club de fans y ellos enmarcarían esta fecha, ojalá vuelvas pronto Mastodon y la tía Juana te dé lo que mereces, por mi parte tienes todo mi respeto y admiración, hasta encargaré una camiseta tuya, para portarla con orgullo.

 

DOMINGO 28

El cierre, el día más ambicioso. Corría el rumor que sería una olla de presión, que estaría a reventar, pero no. Al igual que los días pasados se hizo una fila, mucho menos tiempo que el sábado, pero se hizo. Se suponía que otro escenario estaría alternando bandas de la región, lo cual no pude comprobar y según el teléfono descompuesto de la fila, no se realizó. Empezaron con atraso las presentaciones y parecía un circo de novatos el escenario, la inconformidad empezó con las bandas locales, al grito de “súbele a mi guitarra”.

Palaco Blues se quejaba de la poca importancia que recibe la banda que inicia, mientras dejaban que se instale Versus me, banda con más energía y un frontman que intentó interactuar con el público que en ese momento era muy poco. Llegaría después Never again, quien a mi gusto fue la banda más floja, mucho parloteo y agradecimiento al cielo, anunciaban su última canción cuando el staff pasó a bajarlos del escenario, una falta de seriedad se mostraba al no organizar bien el tiempo, un síntoma intrínseco en el mexicano promedio y hasta en sus eventos.

¿Han sentido el poder de la evocación cuando se escucha una rola que los emociona? Arrojado al pasado, una sed de cerveza y cabeceo, sangre cabalgado, piel erizada, eso fue Nukem, banda proveniente de San diego, con su Thrash al estilo pionero, pelo largo y sin dejar de mover el cuello mientras revuelcan al público con magistral técnica y pasión, Nukem es una banda a seguir, de mi total agrado, una banda que logra armar el rompecabezas de el buen metal, en todos sus sentidos. Los canadienses Deadly Apples pagaron por los platos rotos del festival, su show fue recortado a solo 20 minutos, “son gente de confianza” dijo mi compañero, una verdadera mentada de madre para ellos, quien empezaron su presentación con humo rojo y el violento performance de aventar botellas de agua e instrumentos. Los que ya los habíamos visto en vivo, sabíamos que es parte de su “trip”, mientras que el público que ya llegaba a montones sacaba sus mejores muecas de desaprobación para los organizadores, entre aplausos la banda se iba furiosa, sin agradecer y mucho menos sin despedirse.

Ágora

Caía la noche en el caliente, las nubes empezaron a rondarnos como zopilotes y el frío a atacarnos con su látigo, se encendió la pantalla y nos lanzaron a quien considero la mejor banda de metal mexicano en la actualidad: Ágora, una banda de heavy metal con tintes extremadamente progresivos y arreglos de Power, con una letra filosófica y cambios de ritmos excelsos, un grupo que puedes escuchar en tu habitación, antes de dormir o cantando en un estadio, un tifón de sentimientos.

Mientras los envolvía la oscuridad la gente ya estaba acomodada y disfrutando de ellos, como si por fin hubiera empezado el concierto, una gran química por parte de Ágora, quien estrenó canción en directo acá en Tijuana y tocó sus grandes éxitos, una banda que tenemos que arropar y que no le pide nada a bandas europeas dentro de su género. Pasajes, euforia y hasta tristeza, algo que nos regala la música hermosa a la que nos entregamos, palmas rojas, dolor de garganta, pero sobre todo admiración para los provenientes de la ciudad de México.

Megadeth, una banda que no necesita presentación, la que inicio con el renacimiento de los conciertos de metal en Tijuana, llenado la monumental  hace un par de años, llegaba al fronterizo con un Dave más empático, gracioso, alegre  y que no dejaba expresar elogios para México, pero ni por ser una banda con tanto renombre logró llenarse aunque sea un 50 por ciento el caliente, la gente a diferencia de la primera vez, no se desvivía de emoción como aquel domingo.

Megadeth

El sonido desde que inicio fue pésimo, al principio no se escuchaba la guitarra, después el bajeo, fue cuando me di cuenta que la gente en verdad venía a ver a Scorpions, que Megadeth solo era un plus más. Para todos los nostálgicos como yo, nunca estará de más verlos, sobre todo si el escenario es invadido por su mascota Vic, y tocan una canción de su primer álbum como Mechanix, deseando estar tirando codazos y empujones, por otra parte ni los más grandes clásicos fueron coreados, al terminar cada canción si se llevaban una carga enorme de aplauso, pero parecía un lugar hueco, salía el sonido pero no se encerraba para elevar con nuestros gritos a los semejantes guerreros que teníamos en frente. Ellos hicieron lo que mejor hacen: destrozar sus instrumentos y disfrutar de ello, el porte y el profesionalismo de uno de los big four nunca estará en duda y quedó demostrado que de verdad disfrutan pisar la ciudad y sus tacos. Como dicen nuestros hermanos argentinos, ¡aguante Megadeth!

Todo el camino espinoso, todo el júbilo, todas las dudas y sobre todo la espera que se desencadenó desde el año pasado se enterraba, llegaron como alimentando al pueblo, se bajaron de su alfombra mágica, los escorpiones alemanes dieron una cátedra de espectáculo y entonces, bajo esa luna que se alzaba salieron al ruedo y de verdad encendieron las pasiones. Parejas abrazadas, amigos felices, sonrisas de oreja a oreja y esta vez un sonido sin ninguna falla, guitarras perfectas, bajeo que puede al mundo entero, fuerza incontrolable en la bataca y la voz lastimada que se intercalaba con los gritos de aprobación de una multitud enardecida, dejaron satisfechos a todos.

Nunca en mi vida imaginé ver a Scorpions, es una banda longeva con demasiados éxitos, quien como refuerzo de lujo trajó a sus huestes a nada menos que a Mikkey Dee ex integrante de Motorhead, quien se montó a su batería y se elevó tocando con furia, como adolescente al que no dejan salir, después de rendirle un pequeño homenaje a Lemmy y su verruga mágica, quien nos visita desde la pantalla, como si no tuvieran un excelente repertorio por disparar.

Scorpions

Fue una experiencia enriquecedora cantar a todo pulmón sus melodías, los encendedores ya son primitivos en comparación con la luz que arroja el celular, pero siempre será un clásico prenderlos con Wind of change o Still loving you, algo que solo veía en la televisión y que ahora fui capaz de vivir. Gracias Scorpions, por tu mística, por tu agradecimiento, por tus palabras en español, por seguir tocando como jóvenes rabiosos y por exaltar a un público que parecía modorro con tu medicina, tu música, tu pasión y tu entrega.

Se cerró el telón del festival  y ¿que nos dejó? Un grande esfuerzo por armar un cartel competitivo y tal vez una inversión en cuestión de innovación. Pero, seamos realistas, no estamos listos. No estamos preparados para 3 días de festival, no se contó con un cartel tan amplio, ¡vamos! Pudieron distribuir mejor a las bandas en cuanto a los días, la gente local no abarrotó como se tenía previsto, no se respetó lo que se pagó en muchos de los casos, jugaron con lo único que tenemos contado, nuestro tiempo.

Es cierto que detalles siempre saldrán a la luz en cada evento y que ni los mejores del mundo están libres de contratiempo, pero la Baja no está preparada para esto, aun somos niños que gatean, aun no estamos en el peso para una batalla tan dura, se agradece el esfuerzo, pero tal vez como la frase típica de rompimientos juveniles, “no eres tú, soy yo”, tal vez los que fallamos fuimos nosotros y te estoy cargando la mano, pero, en su afán de hacer bastante amplio esto, dejaron sin protección a todas sus carencias en cuanto a nivel organizacional. De igual manera, el siguiente año estaré ahí, si es que siguen en pie y espero que ya estemos dando nuestros primero pasos y evolucionemos como público y ustedes como organizadores de algo tan importante para el hombre: la música.