EN EL CAMINO: La Justicia en el Reino de la Baja California

Es cierto que en Baja California sus gobernantes y legisladores han asumido sus puestos en procesos electorales. No obstante, el comportamiento de estas personas al frente de sus funciones se parece más al que tiene lugar en una monarquía que el que se pudiera esperar que sucediera en una democracia.

Jesús Galaz Fontes / A los 4 Vientos

El problema fundamental es que vivimos en un estado en el que los poderes legislativo y judicial se han asimilado tanto al poder ejecutivo que resulta prácticamente imposible separarlos. Un mito muy extendido es que el Congreso y la Procuraduría General de Justicia son independientes del Gobernador, pero la realidad es que el Gobernador quien controla la formulación de leyes y la impartición de justicia.

No es que el Gobernador se ocupe de todos los detalles de la vida pública estatal, sino que, en términos generales, hace lo que se le viene en gana ahí donde le interesa incidir y goza de total impunidad en ello. En este sentido, y a pesar del ceremonial republicano, el Gobernador Vega de Lamadrid se transforma en el Monarca Vega de Lamadrid.

Y del mismo modo que en una monarquía, el Reino de la Baja California tiene sus ministros y su corte, siempre dispuestos a complacer el monarca, con la esperanza de verse beneficiados con sus favores. Y mientras la nobleza estatal se confabula con el monarca, mira, calla, obedece. Lo importante es seguir avanzando ya que, a diferencia de las monarquías originales, en el Reino de la Baja California la monarquía se renueva cada seis años mediante un ritual electoral que simula un proceso democrático. Así, todos los nobles pueden llegar a ser reyes, pero para eso no conviene contradecir al monarca en turno.

En el Reino de la Baja California también hay, como en cualquier monarquía que se respete, un Ministerio de Justicia. No obstante, a diferencia de lo que sucede en una democracia, el Ministerio de Justicia del Reino de la Baja California no trabaja para impartir justicia y proporcionar seguridad, sino para asegurarse que el monarca mantenga su poder, y con este propósito no tiene empacho en mandar a los calabozos del castillo a todo aquel vasallo que se atreva a protestar.

Todo sistema de gobierno que pretenda ser justo tiene que separar los poderes ejecutivo y judicial. Si no lo hace la justicia, más tarde o más temprano, se ve doblegada al poder ejecutivo, toda vez que éste controla los recursos financieros y, como dice el dicho de los políticos mexicanos, “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error.” En efecto, los políticos mexicanos, suelen ser no solamente deshonestos, sino también cínicos.

El día jueves tres de mayo muy temprano el Ing. León Fierro fue aprehendido bajo la acusación de haber intentado asesinar a un par de policías con su carro en los hechos del Rancho Mena, aquellos en los que el Monarca Vega de Lamadrid reconoció que las fuerzas policiacas habían actuado con fuerza innecesaria.

El análisis de los hechos muestra la superficialidad de los cargos y, por otro lado, el que se le haya dictado prisión preventiva para enfrentar su juicio habla del rencor que el monarca y algunos nobles estatales le tienen por ser parte importante de un movimiento de resistencia que se opone a la venta de los recursos naturales del estado, de favorecer a sus incondicionales y, al mismo tiempo, hacer que todo ello sea a costa de los tributos que todos los vasallos del reino pagamos. El Ing. León Fierro tiene otro problema desde el punto de vista monárquico; no solamente no acepta su condición de vasallo sino que, además, difunde a los cuatro vientos sus aspiraciones para que Baja California deje de funcionar como una monarquía y se transforme en una democracia que posibilite una vida digna para todos sus habitantes.

El Ing. León Fierro es una persona que quiere ser ciudadano en una tierra de vasallos y, precisamente por ello, el Monarca y su círculo íntimo de nobles, quiere dar un ejemplo. Es peligroso que los vasallos se den cuenta que pueden hablar, que pueden quejarse, que pueden exigir, que pueden gritar; es realmente muy peligros para el Monarca y la Nobleza que los vasallos del Reino de la Baja California nos demos cuenta que podemos ser ciudadanos.

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