LOS PERROS GUARDIANES: Sin edecán en el debate, ¿habrá quien desnude el alma?

El Debate del Instituto Nacional Electoral (INE) es un jueguito que derrocha dinero público en algo que ya se ventiló con oportunidad en los medios y que se vuelve viral a medida que el periodismo, también en contienda, equivoca sus objetivos: no es el entrelazado de respuestas de los candidatos el que esclarece la situación presente del país, banalidades y reiteraciones de campaña –muchas de ellas, sólo política ficción–, sino la figura del presidente en funciones, Enrique Peña Nieto, quien se identifica como el principal responsable del Estado fallido –pletórico en corrupción, crimen e impunidad– y quien debería encontrarse en juicio público –visible, tal como estuvieron los candidatos hace un momento– ante la auténtica sensatez, si la hay, de magistrados de la República…

Rael Salvador / A los 4 Vientos

         ¿Y los comunicadores? Ofreciendo, en la medida de lo posible –por arriba de sus componendas–, sólo objetividad al proceso.

                 El pretendido Debate del INE es una jugarreta cara, inútil, cínica, que refleja la idiosincrasia del mexicano, sobreexponiendo su imbecilidad –cifrada en todas las variantes de la ingenuidad–, para ser diseccionada ante la deshonestidad de los rapaces coordinadores de campañas políticas y filiales del poder. Dada la cosecha de “comentarios”, son ellos quienes sacarán innegable provecho económico, ensanchando más la brecha entre los que consumen información y quienes la utilizan.

          Ya nada es como antes, sino siempre peor.

       Hoy ausente, ¿recuerdan a la edecán? Haremos historia: en el escenario mismo donde se gesta la democracia, hermosa y contundente, como una dócil leona blanca, la vimos pasar imponiendo ante la audiencia y los candidatos la defensa social de la belleza.

         Sus pasos inmediatamente hicieron sonar las sirenas del prejuicio y, de un momento a otro, las redes sociales hacían escarnio eterno de su fugaz presencia.

         ¿Playmate del IFE (hoy INE)? ¿Edecán de los infiernos? ¿Modelo para desarmar?

         Nada de eso.

         Si acaso, el estereotipo de la incompatibilidad, siempre ilusoria, de lo político y lo milagrosamente carnal.

         ¿El papel de lo bello haciendo el papel de lo malo? Así nos lo quisieron hacer ver, así nos lo pretenden vender.

         En primera instancia, el primitivismo disfrazado de corrección moral  obliga a tomar posturas de rechazo ante aquello que le seduce.

         Que esto, que aquello… No repetiré aquí la insania de las imprecaciones, que ya navegan en el tiempo, sobre las que se vertieron los locutores y voceros del país, remarcando y generando las resonancias de rechazo sobre el erotismo “espectacular” de Julia Orayen.

         Escote poético, que se ajusta a la animosidad divina de sus nalgas.

         Consciente de la distancia, el pensamiento es sólo lenguaje: palabras lácteas.

         Lo que sí diré, que ofreciéndole la importancia incorrecta es como le sacarán jugo los que verdaderamente explotan el acierto a favor de tal empresa: la democracia y el recicle de sus debates inútiles… y sin edecán.

                 Entre lo mejor del Debate del INE, lo que nadie hizo fue desnudar el alma. Los candidatos a la presidencia ya no están para eso.

         Esperemos que lo estén para las situaciones importantes, como tomar las riendas del país.