Avanza la sequía en el Noroeste de EU y ya es histórica en el norte de BC

Una nueva versión del fenómeno meteorológico La Niña y una masa encapsulada de alta presión en la región de las montañas Rocallosas y la Sierra Nevada en el noroeste de los Estados Unidos, provocó una nueva alerta de sequía moderada a extrema para esa región de la Unión Americana y el sur de California para el resto del año.

Imagen: ONG Sed

Javier Cruz Aguirre / 4 Vientos / Todos@Cicese / Foto: Internet

Ensenada, B.C., 23 de abril del 2018.- La condición meteorológica que sustenta la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) y el Centro de Predicciones Climáticas del Servicio Meteorológico Nacional de los Estados Unidos en California, ya provocó en México que en este ciclo de lluvias la precipitación acumulada en Baja California sea de 62.2 milímetros (mm), que equivalen apenas a 24 por ciento del promedio en un ciclo normal.

Hasta el momento, pese a las alertas de sequía en los Estados Unidos y el desplome acreditado de las precipitaciones pluviales en la entidad, ni el Consejo Estatal de Cambio Climático que preside el Gobernador Francisco Vega de Lamadrid, ni los integrantes del Sistema Estatal de Lucha contra la Desertificación y la Sequía de Baja California (SEDES BC), convocan a una reunión extraordinaria para atender la urgencia climática.

Sólo Santiago Higareda Cervera, investigador del Laboratorio de Pronóstico Meteorológico del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), reveló el pasado 20 de abril que según datos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), la actual temporada de lluvias en Baja California “se presenta como la más seca en 68 años”, algo que él pronosticó el 18 de enero.

En un comunicado, Higareda dijo que por tener Ensenada lluvias en invierno, la manera más clara de presentar aquí la precipitación es en ciclos que abarcan del 1 de julio al 30 de junio del siguiente año.

Así, en la actual temporada se registraron 1.2 milímetros de lluvia en septiembre de 2017; 4.9 en noviembre; 23.5 en enero (ya de 2018); 30.3 en febrero y 2.3 en marzo, lo que da un total de 62.2 acumulados.

Y en los meses de octubre y diciembre del año pasado la precipitación fue cero.

La sequía en BC

“Los datos de precipitación de la CONAGUA abarcan desde la temporada 1950/1951 a la fecha, y provienen de una estación meteorológica instalada en la presa “Emilio López Zamora” de este puerto. Con base en ellos, el promedio de precipitación por temporada es de 261 mm”, indica el meteorólogo.

Destaca que el registro más alto ocurrió en invierno de 1977/1978, en que se presentó uno de los eventos “El Niño” más intensos en esta región. El total acumulado fue de 638.2 milímetros.

En contraste, el más bajo se había presentado en 2001/2002 –“se consideró una temporada neutra”, dijo-, en que se registraron 89.8 milímetros de precipitación.

Recordó que generalmente un evento “El Niño” (aumento promedio en la temperatura superficial del Océano Pacífico ecuatorial que incide en las corrientes al norte y sur del Continente Americano) se asocia en esta región a precipitaciones por arriba del promedio. En contraste, cuando ocurre “La Niña” se esperarían lluvias por abajo del promedio.

En 2017 –explicó- se presentó una condición neutral.

“Los modelos meteorológicos generan cartas en superficie y en altura. En ellas se observó este invierno (2017-2018), sobre todo en el mes de diciembre, que un sistema de alta presión se estacionó en la parte noroeste de Canadá, en el océano Pacífico. Esto bloqueó las masas de aire frío y los frentes fríos provenientes del norte (los sistemas invernales, que son los responsables de las lluvias en esta zona de México), e impidió que se desplazaran hasta nuestra región. En consecuencia, las lluvias no se presentaron aquí.

El efecto de la sequía en las plantas costeras e BC (Foto: Cicese)

En EU, renovada preocupación

Reportes de la NOAA y el Centro de Predicciones Climáticas del Servicio Meteorológico Nacional de los Estados Unidos van más allá y el 20 de abril revelaron que el sistema de alta presión y La Niña provocaron escenarios de sequía media y extrema en toda California, Oklahoma (con apenas 33% de las lluvias normales), Utah (13%), Texas (12%), Kansas (10%), Arizona (9%), Colorado (8%) y Nuevo México (5%).

Un informe del Centro de Predicciones Climáticas con fecha 27 de febrero pasado, indicó:

“A pesar de los abundantes eventos de precipitación registrados durante los meses de invierno y primavera de 2017, junto con un monzón de verano muy activo en el suroeste, se espera que algunos de los principales reservorios de la región, como Lake Mead, sigan disminuyendo (…) Desde que comenzó la sequía en 2000, Lake Mead ha visto que los niveles de agua disminuyen cerca de 140 pies”.

Un mes después reportó: “Si se compara 2018 entre los últimos 7 años de nieve acumulada en la cuenca (de las montañas Rocallosas), este es, con mucho, uno de los años más deficientes; muy similar a 2012 que resultó estar en la lista de los años más secos y cálidos.”

Esto provocó que zonas conocidas por sus bajas temperaturas en esta época del año, hayan alcanzado cifras por encima de los 20 grados centígrados, “asunto no sólo inusual, sino altamente improbable”.

Sierra Nevada y su deshielo. Imágenes: RT News

Por su parte la NOAA boletinó a principios de abril que, desde finales de enero de 2018, “la sequía continúa expandiéndose e intensificándose a través de los estados de Four Corner y sus montañas. El terreno que alimenta al siempre sediento Río Colorado mientras fluye hacia el árido ambiente de Arizona, el sur de California y el noroeste de México, es mucho más seco que en años pasados”.

Asimismo, el investigador Randall Osterhuber, del Laboratorio Central de Sierra Nevada que opera la Universidad de California en Berkeley, destacó la semana pasada en una entrevista con Los Ángeles Times, que el banco de agua congelada en Soda Springs (condado de Nevada, California) asciende apenas a las 13 pulgadas, cuando el año pasado había alcanzado 128.

“Sin duda, una disminución alarmante. Podríamos estar en la antesala de un clima caluroso nunca antes visto”, comentó el científico.

Cabe recordar que California eliminó un estado de emergencia de sequía hace un año, con lo que puso fin a recortes en el suministro de agua que exigían el 25 por ciento de conservación del líquido por ciudades y pueblos.

El estado de emergencia también se decretó para enfrentar una sequedad que comenzó en 2012 y que devastó generaciones de salmones nativos y otros animales salvajes, hizo que los pozos domésticos se secaran en la región media de California, y obligó a los agricultores a cavar pozos profundos y costosos.

(Foto: Internet)

Los efectos en BC

Para Baja California, los contrastes entre los promedios mensuales que maneja la CONAGUA (con datos de 1950 a la fecha) y los registros de esta temporada, son muy significativos.

“Históricamente –indicó Santiago Higareda-, enero es el mes que más llueve en Ensenada, con un promedio de 51.4 milímetros. Sin embargo, este año se registró menos de la mitad: 23.5”

Después de enero, agregó, los meses con más precipitaciones son, en orden decreciente, febrero (promedio 50.4 mm), marzo (46.8), diciembre (40.2), noviembre (25.4), abril (20.8) y octubre (11.4 mm). En los meses de mayo, septiembre, junio y julio, el promedio es menor a 5 milímetros.

Otra manera de contabilizar la precipitación es abarcando un ciclo anual, de enero a diciembre. De esta manera, el promedio baja ligeramente a 259 mm por año.

“De igual manera, el año con menor precipitación había sido 1953, con 86.7 milímetros, seguido por 1950 y 1956 (98.2 y 98.8 mm, respectivamente). Y el año más lluvioso hasta ahora es 1978, con 677.2 mm de precipitación”.

Medido así, el acumulado de enero, febrero y marzo es de 56.1 milímetros de agua de lluvia.

¿Alguien conoce sus proyectos, sus propuestas y logros? (Gobierno de BC)

Y concluye con una afirmación contrastante a los reportes de la NOAA y el Centro de Predicciones Climáticas del Servicio Meteorológico Nacional de los Estados Unidos en California:

“Aún es pronto para saber si en 2018 habrá en evento “El Niño”, “La Niña” o si será neutro (como 2017), pero si de aquí a diciembre no llueven más de 30 milímetros en Ensenada, este será el año más seco del registro histórico de la CONAGUA”.

A esta visión de alerta climática se sumó el Monitor de Sequía de América del Norte, producto de la cooperación técnica entre expertos de sequía de México, Estados Unidos y Canadá que tiene como objetivo describir las condiciones de aridez en las tres naciones.

El organismo reveló en su tercer informe del año (marzo 2018) que, en el extremo noroeste de México, Baja California experimentó el cuarto trimestre más seco (diciembre de 2017-febrero 2018) por lo que persisten las condiciones de sequía moderada y cubre el 37% de la entidad.

“En Baja California Sur, la sequía moderada aumentó en el último mes para cubrir el 15.1% de este estado. En tanto que en Sinaloa persisten los déficits de lluvia y el suelo presenta escasa humedad; por consiguiente, el 78% de su superficie se encuentra cubierto con sequía desde moderada hasta severa”, agrega el informe.

Pese a toda esta información disponible, el gobierno de Baja California no ha hecho hasta el momento ningún pronunciamiento sobre la situación y mucho menos se dado a conocer las acciones que tiene previstas para afrontar la sequía, que hace tres años provocó la más grave crisis de abasto de agua potable a millones de habitantes de la región costera norte de la entidad.