Y ahora, la feroz pelea por el mercado de la gasolina y diésel en BC y Sonora

Las transnacionales Chevron y Sempra Energy, promotoras de la Reforma Energética del presidente Enrique Peña Nieto, una vez más unen intereses comerciales para construir una terminal marina de recibo, almacenamiento y entrega de millones de litros anuales de gasolinas y diésel en Ensenada. ¿Su objetivo? Competir con la texana Andeavor por el lucrativo negocio de los hidrocarburos refinados en Baja California y Sonora, sin dejar de surtir al no menos remunerador sector paraestatal mexicano de la electricidad.

Las instalaciones de Sempra en lo que hoy se conoce como Centro Energético La Jovita (Imagen: Energía Costa Azul).

Javier Cruz Aguirre / 4 Vientos

Ensenada, B.C., 12 de abril del 2018.- Para la californiana Sempra, que en México usa como representante a Carlos Ruiz Sacristán, ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex) y ex ministro de los presidentes Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León, se trata del octavo negocio que concretiza en Baja California desde que en 1995 incursionó por primera vez en México tras impulsar, desde y con el Instituto de Las Américas que presidió el Embajador estadounidense Jeffrey Davidow, las líneas de acción para privatizar el sector energético del país.

Apenas el pasado 15 de marzo, Alfonso Flores Ramírez, director general de Impacto y Riesgo Ambiental (Dgira) en la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), firmó el permiso condicionado en materia ambiental por 30 años para que la empresa Energía Sierra Juárez Holding, S. de R.L. de C.V., subsidiaria de Infraestructura Energética Nova (IEnova) -a su vez filial de Sempra-, construya con 45 millones de dólares un mega parque solar en Laguna Salada, Mexicali.

Esa obra, que además cuenta con el aval técnico y político del gobierno de Baja California que encabeza Francisco Vega de Lamadrid, forma parte del megaproyecto de Sempra ideó para generar energía mediante alternativas de viento y sol en la zona del valle de Mexicali y la Sierra de Juárez, en donde el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa le concesionó 294 mil 273 hectáreas para uso exclusivo.

Y por lo que respecta a las terminales de productos refinados, es la cuarta que construirá en México.

En julio del año pasado, Sempra informó que ganó el concurso federal para edificar una planta marina que recibirá, almacenará y entregará por 20 años hasta 1.4 millones de barriles de gasolina, diésel y turbosina en el puerto de Veracruz, proyecto que iniciará operaciones a finales de este año.

Ahora, a través de su representación mercantil mexicana IEnova que preside y dirige Ruiz Sacristán, la trasnacional indicó que invertirá 130 millones de dólares para desarrollar, construir y operar en Ensenada una terminal marina que se denomina “Baja Refinados”.

Para fondear su inversión, la corporación que tiene su matriz en San Diego, California, firmó un contrato de largo plazo con la empresa Chevron Combustibles de México S. de R.L. de C.V., que es a su vez una compañía subsidiaria de Chevron Corporation, consorcio que se clasifica como una de las refinadoras más grande de la costa oeste de los Estados Unidos de América.

Foto: californiahoy,net

De Enemigos a Socios

Para los dos colosos energéticos, su alianza comercial no deja de ser hoy una paradoja.

En los años 2004 a 2006 las trasnacionales californianas –en aquella época Chevron se unió con la neoyorkina Texaco-, conjuntamente con la corporación anglo-holandesa Shell, se enfrascaron en una lucha sin cuartel para ser la asociación que tomara el control del negocio del gas natural en la frontera norte para abastecer el multimillonario mercado de California.

Chevron-Texaco tomó la delantera cuando el gobierno de Vicente Fox autorizó en los primeros días de enero de 2005, su proyecto para procesar millones de metros cúbicos de gas natural licuado (Gnl) en el archipiélago de las islas Coronado, frente a las costas de Tijuana, Baja California.

Pero el consorcio energético enfrentó el cabildeo que la competidora Sempra Energy montó en su contra en diversas dependencias del gobierno federal mexicano, y finalmente cedió a la oposición que por cuatro años enfrentó de las organizaciones Grupo de Ecología y Conservación de Islas (Geci), Comité Ciudadano Estatal de Baja California, Colonos y Propietarios de Playas de Tijuana, Grupo Ecologista Gaviotas y Greenpeace.

Estos vecinos, ambientalistas, científicos y profesionales presentaron un recurso de revisión contra lo que llamaron “irregular aprobación por la Secretaría de Medio Ambiente (Sermarnat) de la manifestación de impacto ambiental” realizada por las transnacionales asociadas, y en mayo del 2006 ambas empresas anunciaron la cancelación de su plan.

Así, Sempra Energy quedó sin competencia y en enero del 2005 inició la construcción de su planta industrial en el paraje Costa Azul -25 kilómetros al norte de la ciudad de Ensenada- y arrancó las operaciones comerciales en mayo del 2008.

Este día esa historia de confrontación y golpes bajos entre ambas transnacionales quedó atrás cuando Ienova reveló que la terminal “Baja Refinados” tendrá una capacidad inicial de almacenamiento de aproximadamente un millón de barriles de gasolinas y diésel.

Cada barril de estos energéticos almacena 42 galones de refinados (158.9 litros), por lo que la capacidad de almacenamiento en las instalaciones de Sempra que se ubicarán dentro del “Centro Energético La Jovita”, será de 158.9 millones de litros.

El acuerdo comercial permitirá a Chevron Combustibles de México utilizar aproximadamente el 50 por ciento de la capacidad de almacenamiento de la terminal.

“Adicionalmente –informó IENOVA en un comunicado-, otra subsidiaria de Chevron tendrá la opción de adquirir el 20% de la terminal una vez que ésta entre en operación comercial”, cosa que las trasnacionales esperan sucederá durante la segunda mitad de año 2020.

Foto: Diario El País

Tipos de Cuidado

A los 4 Vientos revisó la Gaceta Ecológica que semanalmente publica la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (Dgira) de la Semarnat, para verificar si Sempra o Chevron, por sí mismas o a través de subsidiarias mexicanas, presentaron el Manifiesto de Impacto Ambiental (Mia) del proyecto, o recibieron un dictamen favorable a dicho documento si es que se presentó este año o el pasado en la dependencia federal.

Del 31 de agosto del 2017 hasta el día de hoy, no existe trámite o resolución relativa a este proyecto que esté oficialmente publicado en ese órgano oficial del gobierno federal mexicano.

Lo que aparentemente sí tiene la transnacional es el permiso federal de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) para cristalizar el proyecto y será IEnova, a través de sus filiales, quien se hará responsable de la implementación total del plan, “incluyendo la obtención de los permisos, ingeniería, procura, construcción, financiamiento, operación, y mantenimiento de la terminal”.

Será hasta la presentación del Manifiesto Ambiental del proyecto cuando se conozcan los alcances de la obra, la cual se desarrollará en una zona que concentra decenas de millones de metros cúbicos de productos peligrosos.

Se trata del llamado “Centro Energético La Jovita”, originalmente parte de un corredor ambiental y turístico-inmobiliario de bajo impacto que los gobiernos de Baja California y Ensenada crearon en coordinación con la comunidad académica, científica, profesional y ecologista local, y que hoy crece y opera como un cluster energético e industrial.

En resumen, la modificación del programa regulador de la zona en los años 2002 y 2003 por el gobierno del panista Eugenio Elorduy Walther, generó que empresas como Sempra (gas natural) y el consorcio transnacional mexicano Grupo Zeta Gas (gas licuado de petróleo), se instalaran en el paraje Costa Azul-La Jovita con diversas irregularidades, como el no contar -en el caso de Sempra- con un área de amortiguamiento que brinde seguridad adicional a las instalaciones.

Además, el pasado 1 de diciembre del 2017, la Comisión Federal de Electricidad inauguró ahí la Central de Ciclo Combinado Baja California III, la cual fue construida por la transnacional española Iberdrola -con una inversión de 270 millones de dólares- y generará 314 megawatts de electricidad, de los cuales 294 son suministrados a la paraestatal mexicana y los 20 megawatts restantes serán vendidos «en el mercado eléctrico mayorista».

La planta eléctrica surte sus necesidades energéticas con gas natural de Sempra, quien cobra decenas de millones de pesos anuales al gobierno mexicano a través de su filial Energía Costa Azul, a su vez subsidiaria de Ienova.

Foto: Iberdrola

 En el Fondo, un Lucrativo Negocio

A estos grandes negocios se sumará la terminal de refinados, que tiene como uno de sus objetivos “abastecer su creciente red de estaciones de servicio Chevron en Baja California, así como a consumidores comerciales e industriales”.

Esto, dicho en palabras llanas, significa que Chevron y Sempra competirán con todo al gigante texano de la refinación de hidrocarburos Andeavor, antes Tesoro Corporation, por ganar el mercado de la gasolina y diesel en Baja California y Sonora.

Esta transnacional, que en México se presenta con la marca comercial Arco y que en los Estados Unidos tiene siete refinerías con las que surte a una red de dos mil 400 estaciones de servicio de marcas como Shell, Exxon, Mobil y USA Gasoline, ganó en mayo del 2017 la Primera Temporada Abierta de Pemex Logística, para los Sistemas de Baja California y Sonora.

Esto significó que Petróleos Mexicanos le asignara por tres años el 100% de la capacidad de conducción y almacenamiento de productos refinados que ofertan las terminales de Rosarito, Mexicali, Ensenada, Guaymas y Hermosillo.

En concreto, Andeavor cuenta con espacio para almacenar más de 320 mil barriles de combustibles (180 mil en Baja California y el resto en Sonora), así como capacidad de transporte por ducto –propiedad de la paraestatal petrolera mexicana- de nueve mil 535 barriles diarios (cuatro mil 650 en Baja California).

Para Sempra y Chevron esos números no son como para quitarles el sueño.

De lo que se trata, indican en su comunicado, es de “ampliar las opciones de suministro, mejorar la logística y aumentar la confiabilidad en el abasto de productos refinados en Baja California, lo que se traducirá en beneficios para los consumidores de la región”.

Algo que hasta hoy, como se ha visto en el resultado de la Reforma Energética peñista, no sucede.

Chevron ya compite en el lucrativo negocio mexicano de la gasolina (Foto: Chevron).