Urgen a comunidad de Ensenada proteger al «Gallito Marino»

El incremento de mascotas libres, el tránsito de personas sin precaución y de vehículos automotores en la zona de playa y dunas de la Bahía de Ensenada-Todo Santos, aumentó la destrucción de nidos y polluelos de aves migratorias y residentes en los últimos 20 años, informó la organización ambiental Pro Esteros al anunciar el inicio este mes de la temporada de anidación del “Gallito Marino” en la región. La especie, que construye sus nidos dándoles un toque casi imperceptible debido a su alto nivel de mimetismo con las tonalidades de la playa, está bajo protección por normas ambientales de México y los Estados Unidos, por lo que la asociación civil pidió a la comunidad local y binacional incrementar sus cuidados y medidas de protección al ave que termina su temporada de anidación hasta el próximo mes de agosto, cuando los gallitos comienzan su migración hacía sus áreas invernales en el sur de la península. A los 4 Vientos presenta un artículo de divulgación científica escrito por la bióloga Liliana Ortiz Serrato, de Pro Esteros, A.C., respecto al tema (Foto principal: Enrique Fuentes):

Charrán protegiendo a su cría (Cortesía).

El gallito marino, también conocido como Charrán mínimo y cuyo nombre científico es Sternula Antillarum, es una ave marina pequeña que anida en playas de la Bahía de Ensenada, principalmente en el Sitio Ramsar Estero de Punta Banda, de entre  21 y 23 cm de longitud, con un peso que oscila entre los 43 y 58 gramos, y se encuentra bajo estatus de protección en México por la NOM-059-SEMARNAT-2010, y en los Estados Unidos por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre (U.S. Fish and Wildlife Service).

La organización civil Pro Esteros lleva más de 20 años trabajando por la conservación de esta especie en varios humedales de la península de Baja California, de manera particular en el Estero de Punta Banda, ha realizado estudios y monitoreo de la población del gallito marino desde el año de 1993, en ese entonces en colaboración con el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), con investigaciones del Dr. Eduardo Palacios, uno de los ornitólogos más reconocidos actualmente en la región.

El “Programa de Monitoreo del Gallito Marino Menor en la barra arenosa del Estero de Punta Banda”, implementado años atrás por Pro Esteros, contempla la colocación de letreros informativos para evitar que las personas transiten por la zona de anidación en vehículos y con mascotas durante la temporada de anidación, monitoreo de nidos y número de huevos por nido, conteo de parejas anidantes, monitoreo de polluelos, y trabajo de sensibilización con estudiantes de la Escuela Primaria del Ejido Esteban Cantú, para inculcarles el conocimiento y cuidado de la especie, incluyendo para ello trabajo en aula y visitas al sitio de anidación.

Nido de «gallito» en las dunas de la bahía de Ensenada

Durante los últimos cuatro años se ha encontrado un incremento en el número de nidos y del éxito de desarrollo de los pollos, sin embargo, durante la época de anidación, la cual es entre los meses de abril y junio, la especie continúa enfrentándose a varias amenazas como lo son el tránsito de vehículos motorizados, mascotas libres y el tránsito de personas sin precaución, que destruyen los nidos, dado que estos son imperceptibles, debido a su alto nivel de mimetismo con las tonalidades de la playa.

Además, se presentan ciertas amenazas naturales, como la pérdida de nidos por mareas extraordinarias y la depredación por aves rapaces y oportunistas (cuervos y gaviotas).

Con el incremento de vehículos en las playas, se pone en riesgo la conservación del gallito marino, por lo que Pro Esteros, con la colaboración de Hiram R. Moreno Higareda, estudiante de Biología de la Universidad Autónoma de Baja California, intensificará acciones dentro de su programa de conservación y monitoreo de la colonia que anida en la punta de la barra arenosa del Sitio Ramsar Estero de Punta Banda, una de las colonias más grandes que se han registrado en toda la península, aproximadamente con 70 parejas.

Es importante mencionar el apoyo recibido en los últimos años, por parte de los propietarios más próximos a la colonia del gallito, para  la realización de los trabajos de monitoreo de esta especie. Próximamente se buscará colaborar además con las autoridades gubernamentales de los tres niveles de gobierno y con organizaciones de la sociedad civil.

Panel de información del gallito que colocó en la lengüeta arenosa la asociación civil Pro Esteros (Cortesía).

Características de la especie.

El gallito marino o charrán mínimo (Sternula Antillarum) es una especie que pertenece a la familia de las gaviotas, y cada año migra desde Centroamérica hacia la costa occidental de la Península de Baja California, desde su extremo sur hasta el norte de la Bahía de Monterey en el estado de California, E.U.A., para reproducirse.

Existen colonias reproductivas en San José del Cabo, Isla Santa Margarita y Laguna Ojo de Liebre, Laguna Manuela, San Quintín, Laguna Figueroa y Estero de Punta Banda. Posiblemente haya más colonias aún no reportadas.

Cuando los grandes grupos de aves migratorias abandonan la península, el charrán mínimo llega a ella con la finalidad de anidar y criar a sus pollos, la temporada en la que la encontramos en nuestras costas es entre abril-mayo y hasta el mes de agosto.

Después de un tiempo de exploración, selección de sitio exacto de anidación, formación de pareja y cortejo comienzan la postura de huevos, entre mediados de abril y mediados de mayo. Puede haber otros períodos de postura de huevos, si la primer anidación falla. La incubación dura 20-22 días. La ocupación de la colonia continúa hasta finales de julio-agosto, cuando los gallitos comienzan su migración hacía sus áreas invernales en el sur.

La lengüeta arenosa del estero Punta Banda, en donde el charrán tiene sus sitios de anidación más amplios y seguros (Cortesía)

Anida en la arena, llega a poner de 1 a 3 huevos, la incubación dura tres semanas. Dos a tres días después de salir del huevo, los polluelos se alejan del nido y se ocultan entre la vegetación. En este tiempo son muy vulnerables ante depredadores, así como ante el humano.

No exhibe dimorfismo sexual, es decir, hembras y machos son iguales. El plumaje de la cabeza es negro, con una corona negra que abarca la cabeza y el cuello y se extiende hacia los ojos y la base del pico. La frente y lados de la cabeza son blancos y el pico es amarillo con la punta negra. El dorso es gris; el vientre es blanco. La cola es corta, blanca y en forma de horquilla. Las patas son color anaranjado. Los juveniles tienen una mancha negra pequeña detrás de cada ojo, pero su cabeza es gris o café-amarillo. Su dorso es finamente jaspeado sobre una base gris a amarillo-café.

Son diurnos y los adultos de esta especie pasan, antes de la incubación, el 20% del día defendiendo el territorio de sus depredadores, del 20 al 30% cortejando y anidando, del 2 al 6% limpiando sus plumas y el resto del tiempo forrajeando. Aunque son coloniales, forrajean individualmente. Una vez formada la pareja, y previo a la cópula exhiben conducta de cortejo, de la que se distinguen dos fases: una aérea y la otra de tierra. La aérea consiste en vuelos, mientras que la terrestre incluye ofrecimiento de pescados por el macho y, eventualmente, la cópula.

Cuando hay huevos, siempre hay un padre incubando, mientras el otro forrajea o está simplemente parado cerca. Normalmente la hembra pasa mucho más tiempo incubando. Antes de la postura los machos son más agresivos en la defensa del territorio, pero durante la incubación y cuando hay pollos pequeños los adultos de ambos sexos defienden activamente la colonia. La defensa del territorio consiste en atacar desde el aire al intruso y realizando llamados de alarma.