MUSA VERDE: Calor y fuego

Para que haya fuego se necesitan tres componentes: algo que quemar, el combustible que se consumirá durante el fuego; el oxígeno necesario para alimentar la reacción química que liberará calor y flama; y, por último, una chispa o fuente de ignición que encenderá la reacción.

Horacio de la Cueva / 4 Vientos / Foto principal: Incendio forestal en las inmediaciones de la ciudad de Ensenada (Milenio)

Esta receta es infalible. El oxígeno es abundante en nuestra atmósfera en tanto que la cantidad de combustible presente y la fuente de ignición, varían.

Estaremos viviendo un verano caluroso. Ya el año pasado rompimos registros mundiales de temperaturas altas en todo el planeta y todo indica que este año será igual o más caliente.

Junto con el calor y la sequía llegan los incendios. La primera plana ambiental de verano en la costa Oeste del continente la acaparan los incendios de bosques de coníferas tanto en Columbia Británica (Canadá), como en el norte de California.

También se reportan incendios en Baja California pero no de la escala de los incendios más norteño.

Los medios del estado nos han informado más de cómo los bomberos piden ayuda para realizar su trabajo de combate al fuego, o la desaparición de pueblos incinerados durante el transitar de un incendio, que de la pérdida de hábitat.

En el año 2017, 220 incendios forestales generaron la evacuación de más de 10.000 personas en Columbia Británica (Foto: Noticias Montreal).

En Canadá y el norte de California los incendios son extraordinariamente grandes y numerosos. Muchos de estos incendios están poniendo en peligro las vidas de las personas que viven cerca de ellos y también amenazan a su ganado o a sus caballos.

En Columbia Británica el año pasado hubo más de 200 incendios activos y miles de personas se vieron forzadas a abandonar sus hogares. Muchas de ellas no conocían si su casa seguía en pie luego de que las abandonaron por la emergencia.

El sistema de alta presión que se asienta arriba de los incendios mantiene vientos con dirección impredecible que alimentan a los incendios y excluye a la lluvia que pueden apagar esta serie extraordinaria de incendios.

Los fuegos que se reportaron en la temporada de incendios fueron causados tanto por rayos -la principal fuente de ignición natural- como por descuidos humanos al aventar colillas de cigarros prendidas al campo, o una fogata mal apagada o fuera de control.

A estas fuentes de ignición debemos agregar las condiciones extremadamente secas y el suficiente combustible para mantener vivo el incendio. La abundancia de combustible se debe a un invierno particularmente húmedo que no sólo recargó los acuíferos profundos, también promovió el crecimiento de la vegetación herbácea y arbustiva durante la primavera que facilita el movimiento de incendios entre los grandes árboles.

Incendio forestal en Baja California (Foto: Uniradio Informa).

¿Por qué no tenemos los incendios catastróficos que se presentan en Canadá y el norte de California si nuestras condiciones ambientales son tanto o más áridas que las de estos lugares?

El Noroeste de Baja California y el Suroeste de California tienen clima mediterráneo. Estos climas se dan cuando se conjuga un desierto, por definición árido, con una corriente oceánica fría.

En este clima, los veranos son secos y calientes y los inviernos húmedos y templados. Aunque las nieblas costeras matutinas mantienen fresco este ambiente, el resto del ecosistema está caliente y árido, propicio para incendiarse.

La descomposición de la materia orgánica en los ecosistemas mediterráneos se da por la acción del fuego. Sin incendios, las plantas acabarían con los nutrientes del suelo, almacenándolos en raíces y ramas. Las plantas se volverían viejas y no habría espacio o alimento para plantas nuevas.

Las plantas de los ecosistemas mediterráneos han evolucionado para que los incendios ayuden en la descomposición. Algunas tienen resinas aromáticas que promueven, pero no inician la combustión, En otras, las semillas deben ser expuestas a fuego para germinar.

La Grulla, en el bosque de la Sierra de San Pedro Mártir, BC (Foto: Internet).

Entre los árboles coníferos las ramas son altas. Estas no sólo permiten más luz, también previenen la propagación del fuego a sus copas a partir de incendios rastreros. Es muy posible que nunca veamos en Baja California un incendio catastrófico como los que se da en el norte de California y Columbia Británica.

La política nacional de incendios es igual a la que se aplica en los bosques de los Estados Unidos: fuego que se prende, fuego que se debe apagar inmediatamente.

Aunque esta estrategia es útil en el resto del país, no lo es en Baja California. Prevenir fuegos sólo garantiza que tendremos incendios catastróficos y arriesga inútilmente la vida de nuestros bomberos.

¡Dejemos que los fuegos sean, siempre y cuando no se arriesguen vidas o propiedades!

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz, así como el esclarecimiento de la desaparición forzada de los 43 normalistas de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.

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