DANZAR HASTA QUE LLUEVA: Repensar el servicio público de transporte de pasajeros

1.- La burda solución dada por los administradores del municipio al problema de la tarifa del transporte urbano de pasajeros, pone en relieve que los modos antiguos de resolver ese problema ya no sirven.

Daniel Solorio Ramírez / 4 Vientos / Foto principal: El alcalde de Mexicali a punto de abordar su lujoso medio de transporte que paga con recursos del erario (Facebook). 

Hacen falta soluciones modernas. Al pueblo de Mexicali le pasa lo mismo que a todo el pueblo mexicano: necesitamos tener un gobierno y no una mera administración de intereses privados con disfraz público. Mientras se intente gobernar mediante el principio de la mayor ganancia posible con el menor gasto posible, el problema seguirá, sin duda.

2.- No sirve poner en manos de un grupo de meros administradores los asuntos públicos; invariablemente hacen prevalecer los intereses de los negociantes enraizados en la esfera pública; esos intereses impiden toda decisión en favor del pueblo trabajador. Los administradores invariablemente resuelven en favor de los negociantes que operan en el ámbito municipal. No hay modo de esperar, por ahora, otra cosa.

3.- El problema es, como tantos otros, eminentemente políticos. Es una pena observar que nuestros administradores no distinguen entre administrar y gobernar. Esa confusión resulta fatal para el pueblo. Disfrazados de gobernantes, nuestros administradores han renunciado a gobernar. Mientras esta confusión exista el pueblo seguirá indefenso. Gobernar implica tomar decisiones. Negociar suele ser bueno, pero el gobernante tiene que decidir, mandar, si es necesario imponer. Para eso son los gobiernos. Por eso se llaman así.

4.- El reciente aumento a la tarifa de transporte urbano de pasajeros hace evidente que nadie, dentro del gobierno municipal, ni siquiera uno de nuestros muchos regidores, puso en la mesa de debates la necesidad de democratizar el servicio público de transporte. Nadie propuso que el gobierno municipal se haga cargo, por sí mismo, de prestar ese servicio.

La votación en el cabildo de Mexicali a favor de un aumento a la tarifa del transporte público. Escena común en todos los municipios de Baja California que están supeditados a los intereses de los concesionarios privados de un servicio que debería ser público (Foto. Facebook).

Todos los munícipes siguen asumiendo, dócilmente, que el negocio tiene que seguir; que los intereses de los negociantes deben prevalecer. Para eso han domesticado a los munícipes, que una vez más han aceptado un puñito de cacahuates para arrojarlos a los pasajeros. Dicen que ahora si van a usar mejores autobuses; que ahora si pondrán aire acondicionado; que ahora si darán descuentos a los trabajadores que pasan gran parte del día trepados en esas chatarras ambulantes; que un boleto servirá como si fueran dos y otras migajas.

5.- Lamento ver a nuestro primer edil, Gustavo Sánchez Vázquez y a nuestro regidor Héctor Ibarra Calvo, defendiendo ese puñito de cacahuates huecos. Su función no es administrar los negocios privados sino gobernar en favor de los intereses públicos. Lo han olvidado.

6.- No se conoce una sola voz que haya planteado ante el Cabildo la necesidad, ya imperiosa, de rescatar ese servicio y ponerlo en manos de un organismo público municipal, gobernado democráticamente; aunque suene extraño ese servicio público no tiene por propósito constitucional generar ganancias, sino transportar personas en beneficio de todos. Por eso es un servicio público.

7.- Solo eliminando el ánimo de lucro se podrá resolver en Mexicali la madeja de intereses privados que giran en torno al transporte urbano. La confusión de intereses económicos entre gobernantes y empresarios en esa materia es ya proverbial. Necesitamos un gobierno municipal que se ponga del lado del pueblo. Un gobierno democrático, por supuesto.

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