CLANDESTINO: Seis contra uno

La noche del pasado jueves 22 de este mes, el canal de Milenio Televisión hizo lo que nadie había podido hacer: congregó al candidato más renuente a debatir con seis periodistas duros de roer: Héctor Aguilar Camín, Carlos Puig, Carlos Marín, Azucena Uresti. Juan Pablo Becerra Acosta y Jesús Silva Herzog; por el otro lado, Andrés Manuel López Obrador, solito, al que como leones de un circo en el que “ya sabes quién” se puso la armadura que le queda al puro trancazo: “Yo soy el único que puede limpiar el mugrero y enfrentar a las bestias”… O sea.

Álvaro de Lachica y Bonilla/ A los 4 Vientos

No todo mundo pudo ver el programa de más de 90 minutos, pero 12 horas después de que se transmitió el “debate”; en Facebook llevaba más de un millón de reproducciones y había  tenido más de 38 mil reacciones, además de haber sido compartida casi 40 mil veces con miles de comentarios a favor y en contra del candidato.

Lo que si unificó a los “facebookeros” fue la condena ante la actitud del indignante periodista Carlos Marín y su caterva de colegas, quienes arremetieron contra su invitado sin ningún tipo de miramiento, que algunos de ellos, con sus preguntas a gritos, daban la impresión de que más que una mesa de debate era un corral donde AMLO sería masacrado. Pero lo interesante del asunto es que la mayoría de los comentarios de los usuarios de las redes sociales no fueron sobre el contenido del debate; todas eran posturas construidas a favor o en contra del candidato y, derivadas de estas posturas, descalificaciones a los periodistas.

Los que pudimos ver el debate fuimos testigos de  un ejercicio periodístico penoso, del más bajo nivel de nuestros “formadores de opinión”, en donde Carlos Marín trataba de interrumpir a AMLO para que éste se callara como un niño regañado. Pero AMLO no se dejó: quería terminar sus argumentos, sus reflexiones, aunque fuera despacito. Pero Marín quería exhibirlo y quien terminó exhibido fue él.

Muy a su estilo, el majadero periodista dio unas perlas de antología: por ejemplo, cuando dijo: … que “las equivocaciones de los pueblos suelen ser pavorosas”, es decir, que la gente no debería tener el poder de opinar porque podía llegar a elegir a un “Hitler”. ¡Qué cosas! Sí Marín quería ser quien humillara a Andrés Manuel, el retratado de cuerpo entero fue él.

Foto: Milenio

En resumen, las respuestas a tan atropelladas interpelaciones de los seis periodistas se pueden sintetizar en lo que AMLO dijo de él mismo:  “Soy republicano, soy demócrata, soy legítimamente ambicioso, soy honesto, soy pacífico, soy consecuente, soy libre, soy congruente, soy respetuoso, soy amplio, plural e incluyente; no meteré a Enrique Peña Nieto a la cárcel; seré como Benito Juárez, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas: hombre de nación; me pueden llamar Peje, pero no soy lagarto; sin ego, …soy Andrés Manuel López Obrador”.

También dijo el candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia”, que revisará la reforma energética, en definitiva echará abajo la educativa y respetará lo que ya está en la ley como matrimonios igualitarios e interrupción del embarazo.. Y además les dijo que “la primera iniciativa de ley que enviará al Congreso de la Unión será al artículo 108, para que el presidente en funciones pueda ser juzgado por casos de corrupción, y que por ahora se queda el Ejército en las calles, porque la situación de inseguridad es un desastre’…”.

Este remedo de debate, en donde los que se creyeron muy listos trataron de evidenciar al “tonto” que más bien resultó burlón porque ya sabía de antemano el papel que iba a jugar en el sainete. “Ya saben quién” no cayó en provocaciones porque sabía que eso significaría que sus críticos tuvieran evidencia de que dicho candidato no piensa, sino que reacciona. En ningún momento de la entrevista (incluso cuando los gritos de Carlos Marín eran tan brutales) Andrés Manuel perdió la compostura.

Al día siguiente del “debate”, Milenio Diario, entre sus notas de espectáculo, menciona: “…los villanos que no se salieron con la suya”, “el protagonista sufridor, pero aguantador hasta el final”; estas frases, re-tomadas de lo que dice el propio periódico, destaca la última, que fue cuando la periodista Azucena Uresti le preguntó: “¿Todos los ex presidentes cómo Carlos Salinas, y otros funcionarios, son de la mafia del poder menos usted?”.

Y AMLO le respondió: …“Sí, fíjese”.

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