ATERRIZAJES: Invitar a leer a los otros

Al menos podemos reconocer tres grupos de lectores. El 80% de los que saben leer, lo hace para informarse: leen la prensa, los periódicos, los comentarios de las redes sociales, los libros en la escuela, contratos, etiquetas de la ropa o de toda mercancía, leen los anuncios, los subtítulos, los manuales y los instructivos, así como las escrituras de su casa. Leer es una actividad que la mayoría de la gente hace para informarse.

Adán Echeverría / A los 4 Vientos

El siguiente 17% de los lectores, lee por entretenimiento: acá están los lectores de cómics, y la gran mayoría de los promotores de lectura, pero no todos –seamos honestos-, acá están aquellos que les encanta deambular en las Ferias del Libro y tomarse la foto con los escritores; acá están aquellos que leen por kilos, y compran libros enormes, de más de 500 páginas, porque se han propuesto decir que leen mucho, y requieren leer 50 páginas diarias antes de dormir.

El último 3% de los lectores son los que se dedican a escribir. Los escritores ya no leen por entretenimiento. Leer es parte de su Oficio. Un escritor tiene la obligación de leer por lo menos 20 páginas diarias. Esa tiene que ser su disciplina. El escritor lee buscando estructuras, buscando líneas de tiempo. El escritor se pregunta: ¿quién cuenta? ¿quién es el hablante lírico? ¿qué otras lecturas me recuerda este texto? El escritor leerá, en su mayoría, los textos que son su búsqueda. Leerá sobre lo que cotidianamente son sus temas. Puede abrir su abanico de posibilidades, y tener más de un tema, y mientras más temas lea, se notará en sus escritos.

¿De qué programas de lectura estamos hablando? ¿Un programa de lecturas que busque influenciar a ese 3% de los escritores-lectores? ¿O un programa de lecturas que intente atraer lectores para que el 17% de los que leen por entretenimiento aumente, y aquel 80% de lectores que buscan informarse disminuya? El trabajo de los promotores de lectura es de suma importancia para los escritores. Tenemos que estar cerca de ellos. Trabajar de la mano. Compartir experiencias.

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Los escritores buscamos que los jóvenes lean, y queremos lean como leemos nosotros; ése es un error. No es un camino tan sencillo toda vez que no todos los lectores buscan ser escritores. En el compartir las lecturas los escritores debemos dejar de ser egoístas; y decir: lean esto, lean esto otro. Yo quiero leerles tal cosa, miren que padre esta esta lectura. Pero algunos escritores lectores solo buscan presumir: Yo sólo leo aquello que es muy elevado para la mayoría de las personas. Soy un gran lector, y ustedes, pobres terrestres, son muy malos lectores. Yo los miro desde arriba porque leo más. Y el aura de gran lector me pone por encima de aquel al que le gusta la comedia, el stan up, el chiste de restaurante. Yo lector, estoy por encima de los que les gusta el fútbol, yo lector estoy por arriba de los que les gusta la música banda, de los pobres a los que les gusta el reguetón.

Y si este es tu pensamiento como lector, es una pena en verdad. Porque a la soberbia de aquel que presume leer tanto se le escapa algo primordial: que el leer bien, no necesita anunciarse a los cuatro vientos. La sabiduría está en el silencio. Si aquel que presume ser lector lo supiera no presumiría.

Uno puede leer el Libro Vaquero tanto como a Marcel Proust, puede leer el Vanidades, el Condorito, tanto como leer a V.S. Naipaul, o a Mo Yan, porque lo importante es leer las obras. Todo aquel que pretenda trabajar como Promotor de Lectura debe contagiar el deseo por leer, transmitir el placer que le causa leer, compartir aquel acto egoísta que es leer para uno mismo. Leer es un acto egoísta del que uno aprende cada día, para entretenerse por principio de cuenta, más allá de informarse. Mientras que al que quiere ser escritor, leerá como obligación de su Oficio.

“Mucho me han contado tus libros que no los lees, que les tienes miedo”. “Conozco ‘escritores’ que han escrito más libros de los que han leído”.

Hay que considerar que el Promotor de Lectura no lee como lee el neófito, y que tampoco lee como debe leer el que se dedica a ser escritor. Repito: los escritores leemos de otra forma, no solo leemos buscando entretenernos. Los escritores hemos pasado a leer para encontrar, estructuras, como ya he dicho.

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