Sobre ruedas, plan para privatizar cultivo y venta de totoaba en Asia

El anuncio de un nuevo decomiso de “buches” de totoaba en Baja California, ahora casi 11 kilogramos con un valor mínimo de 230 mil dólares (4.3 millones de pesos) en el mercado negro de China, confirma el proyecto de obstaculizar una parte del tráfico ilegal de ese producto para fortalecer el plan oficial que busca “legalizar” el comercio de la especie a favor de empresas extranjeras afiliadas a grupos “filantrópicos, comunitarios y ambientalistas” que ya cuentan con concesiones que les permiten exportar -en venta- hasta el 80 por ciento de su producción en granjas acuícolas de Sonora y Baja California Sur.

Javier Cruz Aguirre / 4 Vientos / Ilustración principal: Rachel Ivanyi

Ensenada, B.C., 13 de marzo del 2018.- Once días después de confiscar 30 kilos de buches o vejigas natatorias de Totoaba (Totoaba macdonaldi) en la carretera federal Tijuana-Ensenada con un valor cercano a los 5 millones de dólares, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) realizó el 9 de marzo una nueva confiscación de este producto: casi 11 kilos con un valor de aproximadamente 4.3 millones de pesos en el mercado ilegal de Asia.

La incautación del producto marino sucedió luego de que policías municipales de Mexicali detuvieron a un hombre que conducía una camioneta pickup en el kilómetro 43 de la carretera Interestatal número 1 de Baja California, en el sitio conocido como “Curva El Cerillo”.

Al revisar el interior del vehículo, los agentes encontraron una mochila con 15 envoltorios de plástico transparente que contenían 22 vejigas natatorias o “buches” de especies marinas, arrojando un peso de 10.83 kilogramos.

Tras el hallazgo, los policías pidieron el apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) que, en apego y cumplimiento a los protocolos legales establecidos en el Sistema de Justicia Penal, realizó la detención, aseguramiento y traslado del poseedor y transportista del producto ilegal, a las instalaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) en la ciudad de Mexicali.

A solicitud de la PGR, especialistas de la PROFEPA en Baja California ayudaron a integrar la Carpeta de Investigación, y elaboraron y rindieron ante la instancia de procuración de justicia el dictamen pericial correspondiente de identificación, en donde se determinó que de acuerdo a las características físicas y morfológicas de las vejigas natatorias, éstas pertenecían a ejemplares de Totoaba.

Esta especie marina se encuentra enlistada bajo la categoría de riesgo de “Peligro de Extinción (P)” dentro de la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, así como en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), y su distribución se limita únicamente en nuestro país en el Golfo de California, por lo que se le considera como una especie endémica.

Los «buches» que se decomisaron en Mexicali (Profepa).

¿GOLPES AL TRÁFICO ILEGAL?

El del 9 de marzo es, hasta el momento, el último “golpe” que se asesta al tráfico ilícito de totoaba, una actividad punitiva que en 2017 se saldó, de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), con un total de 89 mil ejemplares decomisados que representaron mil 400 toneladas confiscadas según reveló Paola Mosig, coordinadora de Asuntos Internacionales en esa organización, a la periodista de Newsweek Elizabeth Rosas en un reportaje que se publicó el pasado 5 de febrero.

La estadística sirvió para que el gobierno federal lanzara la versión de que dada la «abundancia» de la especie en su zona endémica, se podía desregular su captura a nivel nacional e internacional y con ello abrir la pesca y la exportación de la especie al mercado asiático por tres vías: la deportiva, la comercial y el maricultivo.

Esta dinámica de la supuesta «abundancia» que lleva a las autoridades a lograr mayores confiscaciones, se mantiene este año. En tan solo dos meses del 2018, la banda internacional que vende ilegalmente la totoaba que se captura en las costas de Sonora y Baja California en el Mar de Cortez, perdió casi 70 kilogramos de buches, con un valor cercano a los 10 millones de dólares, por la acción coordinada de policías y agentes federales de México y China contra la venta ilegal de un producto que a nivel internacional se ganó el apelativo de “la cocaína del mar”.

A finales de enero pasado, policías chinos e inspectores del Departamento de Agricultura, Pesca y Conservación Animal de Hong Kong decomisaron 28 kilos de buche de totoaba, con un valor cercano a los 4.5 millones de dólares.

A manera de contexto, la oficina de gobierno informó que una libra de vejiga de totoaba en el mercado de Hong Kong se cotiza en al menos 10 mil dólares. Por ello, el producto que la policía municipal en Mexicali decomisó (poco más de 23 libras) tendría un valor mínimo de 230 mil dólares, es decir alrededor de cuatro millones 370 mil pesos.

Días después -el 26 de febrero-, la Policía Federal de Caminos decomisó un cargamento de 30 kilos de buche de totoaba (87 vejigas natatorias), con un valor cercano a los cinco millones de dólares en China. Esto en el kilómetro 36.8 del tramo carretero federal Tijuana–Ensenada. Por ello quedaron detenidos tres adultos.

Ese mismo día, pero en la ciudad de México, el secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), Rafael Pacchiano Alamán, anunció las nuevas estrategias del gobierno federal para “salvar” a la vaquita marina de la extinción y proteger a la totoaba de la sobreexplotación.

El ministro Pacchiano, por el negocio «legal» (Semarnat).

“A RÍO REVUELTO…”

Respecto al plan oficial para el pez endémico, el ministro mexicano dijo: “Estamos evaluando la inversión en granjas de cultivo de totoaba en maricultura. La idea es abastecer el mercado chino de manera lícita, lo que generaría otra actividad productiva para la gente de estas comunidades”.

Con este objetivo, el pasado 15 de enero, el secretario de Pesca y Acuacultura del Estado de Baja California (SEPESCABC), Matías Arjona Rydalch, informó que la entidad invertirá este año casi tres millones de pesos para impulsar un plan piloto para el cultivo de totoaba en el Alto Golfo de California que incluye la creación de una Unidad para la Conservación de la Vida Silvestre relativa a la totoaba.

Esto en coordinación con la SEMARNAT, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA) y el Instituto Nacional de Pesca y Acuacultura (INAPESCA), y dentro del término de la construcción de un laboratorio de biotecnología en piscicultura que se construye en el campus El Sauzal de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), en el que se esperan producir entre 750 mil y un millón de crías de totoaba y otras especies al año.

Pero Baja California Sur ya aventaja a su vecino norteño en el proyecto de entregar la pesca y comercialización de la totoaba a la iniciativa privada nacional y extranjera.

En La Paz, desde agosto de 2015, opera una concesión federal de 343 hectáreas para el manejo acuícola de Totoaba. El ganador es Earth Ocean Farms (EOF), el consorcio estadounidense líder en maricultura para peces de escama en México que para encubrir sus objetivos lucrativos se integró al grupo Innovaciones Alumbra, “una familia de empresas, proyectos filantrópicos y comunitarios que contribuyen al desarrollo de la región de La Paz y sus comunidades cercanas en Baja California Sur”, según se lee en su sitio en internet.

La «jaula» de la trasnacional Earth Ocean Farms, con los cuales realiza el cultivo de totoaba en aguas de Baja California Sur (Portal de la compañía).

EL TAMAÑO DE LA CODICIA

Contra éste y otros proyectos federales que tienen como objetivo hacer despegar el comercio “lícito” de la totoaba en el mercado asiático, el 8 de octubre del 2017, seis organizaciones civiles ambientalistas que operan en México emitieron un comunicado donde informan y alertan al país de los riesgos por la posible autorización de pesca de totoaba en el Golfo de California.

Defenders of Wildlife, Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), Conservación de Mamíferos Marinos de México (Comarino), el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C. (CEMDA), el Centro para la Diversidad Biológica (CBD), el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC) y Greenpeace, manifestaron:

“Antes de abrir la captura de totoaba con fines comerciales, ‘de repoblamiento’ o incluso de pesca deportiva, debe conocerse el estado de su población (abundancia de ejemplares) a través de un estudio serio y arbitrado por expertos independientes, más allá de la evaluación que realiza el Instituto Nacional de Pesca, el cual no se ha dado a conocer, pero podría servir de base científica si se realiza correctamente, sin inventar o excluir datos”.

Consideraron indispensable crear una Norma Oficial Mexicana o Programa de Manejo de pesca de la especie, que establezca todas las regulaciones para garantizar una pesca sustentable que no afecte a las poblaciones silvestres, e incluya las medidas para reducir las amenazas vigentes y el aprovechamiento integral de la especie, así como las medidas que permitan “la puntual y correcta vigilancia” de las embarcaciones durante el proceso de pesca.

“Entre esas medidas pueden estar un sistema de monitoreo satelital, un programa de observadores a bordo, un sistema de video y otras. De otra manera, solo se podrá esperar un manejo deficiente que conduzca al deterioro de las poblaciones de la totoaba y a un aumento en el tráfico ilegal de sus productos. Todo esto lleva mucho tiempo y hasta ahora no hay indicios de que se esté trabajando en ello”.

Y revelaron que ya existen en México seis Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMAs) de totoaba, avaladas por la Semarnat.

El gobierno mexicano permite el cultivo de totoaba con fines comerciales.A cambio, permite a las empresas que lo hagan vender el 80% de su producción al lucrativo mercado asiático (Foto: Earth Ocean Farms).

Al respecto, la CONABIO publicó en diciembre del 2017 que tres de las seis Unidades de Manejo Ambiental aprobadas por la federación funcionan plenamente, de las cuales dos operan en centros de investigación que solo cultivan totoaba con fines de repoblación e investigación, y la otra lo hace con fines comerciales. No aportó los nombres de las empresas e instituciones que trabajan las unidades.

También gracias a las seis organizaciones ambientalistas, hoy conocemos que los titulares de las UMA tienen autorizado llevar a cabo la engorda, comercialización, repoblamiento y acciones de conservación del pez. Sin embargo, según los permisos, sólo están obligadas a utilizar el 20% de la producción de juveniles con fines de repoblamiento.

“Dado que el porcentaje restante se puede comercializar, es posible afirmar que el propósito principal de las UMA es la venta de ejemplares de totoaba, en lugar de la recuperación de su población”, afirmaron.

Y denunciaron que la empresa mexicana Cygnus Ocean Farms SA de CV, que tiene capital de origen noruego y ya goza de un permiso de acuacultura de fomento, obtuvo a finales del año pasado la autorización en materia de impacto ambiental por parte de la Semarnat para un proyecto de acuacultura comercial de totoaba frente a la costa de Guaymas, Sonora.

“El gobierno mexicano está enviando mensajes contradictorios pues por un lado pide a China incrementar esfuerzos para detener el comercio ilegal de productos totoaba y prohíbe su captura en México, pero al mismo tiempo hace promesas y adopta medidas para legalizar su comercio y promover la pesca deportiva”, destacaron los ambientalistas.

Negocio, pero no para todos

A esta crítica al proyecto federal de privatizar los esfuerzos de repoblación de la totoaba y su comercialización al lucrativo mercado asiático por la vía del cultivo bajo concesión o permiso, se sumó la del científico Carlos Vázquez, investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef) en Tijuana, quien estima que la apertura de la pesca de totoaba servirá de poco si los permisos de aprovechamiento se limitan al sector privado.

“La pesca en México se administra incorrectamente. Tiene muchos problemas de asignación de permisos, concesiones, cuotas y bases de datos irregulares”, afirmó en una declaración a la revista estadounidense Newsweek en noviembre pasado.

Agregó que una política pública del gobierno mexicano a favor de la explotación deportiva, comercial o acuícola de la totoaba solo funcionará en la medida de que ésta también beneficie a los pescadores ribereños y a toda la cadena productiva.

“Pero si el gobierno no integra a todos en la solución, nos va a llevar a una situación de caos socioambiental. Y  si eso pasa, la totoaba podría dejar de ser un manjar que distribuya riqueza para convertirse en un ingrediente para la crisis”.

El candado internacional

Pero el tema no solo es de incumbencia para el gobierno y la sociedad mexicana. Las seis organizaciones ambientales recordaron en su posicionamiento sobre el futuro de la totoaba, que aun cuando México adecúe sus leyes para legalizar el comercio del pez para beneficiar a los consorcios extranjeros, la especie no podría venderse internacionalmente porque está enlistado en el Apéndice I de la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), que prohíbe la venta de ejemplares, partes y derivados de especies en peligro de extinción y del cual México forma parte.

“El pez totoaba es una especie endémica mexicana en riesgo de desaparecer, cuya vejiga natatoria (órgano de flotación) carece de valor en nuestro país, pero que en el mercado asiático se vende en miles de dólares. Es por ello que está siendo capturado sin control, pese a que está prohibido”.

Así, para que México pueda exportar legalmente vejigas de totoaba a países de Asia u otros continentes, el gobierno tendría que modificar leyes nacionales y lograr cambios en los requisitos actuales de la CITES, cuya próxima reunión será en 2019.

“De lo contrario, lejos de desalentar el comercio ilegal de productos de totoaba, podría generar una mayor disponibilidad de vejigas para el mercado negro. Lejos de ayudar a ‘aliviar’ el saqueo ilegal de totoabas, lo alentará, con el agravante de crear confusión en la identificación de ejemplares obtenidos de forma lícita”, concluyeron.