SALTO CUÁNTICO: Candidato en remojo

«La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados» – Groucho Marx

José Flores Treviño / A los 4 Vientos

La incertidumbre no es tan grave, es predecible hasta cierto punto.

Hay quienes argumentan que López Obrador nos regresaría al México del PRI de los años 70 del siglo pasado, es más, ya la frase forma parte de una estrategia de descalificación a su campaña, como si en verdad el país estuviera a la altura del siglo XXI. Mientras, la coalición PAN, PRD y MC tienen en remojo a Ricardo Anaya, otros analistas aseguran que el chico mercenario es quien debe seguir siendo el candidato. 

En estos momentos comienzan a surgir los asegunes de una carrera a toda velocidad por parte de Ricardito que ha obviado las ‘áreas de pits’, o no le ha dicho todo a sus asesores o confiaron demasiado en su angelical y tierno rostro juvenil. La realidad es que no se ha detenido ante nada para limpiar la pista, quienes le apuestan todo al chico del marketing corren el riesgo de ser excluidos cuando ya no tenga rival en la candidatura.

Anaya no tiene amigos, ni compromisos, tiene cautivos, pudiera ser una ventaja si no fuese tan predecible en sus ambiciones personales y su gusto por la buena vida. En sus discursos es transparente, pragmático, confiable, es más, hasta pasa por inteligente, es más bien astuto.

¿Cómo es que los patriarcas panistas lo dejaron empoderarse tan rápido? ¿Acaso pensaron que podían manejarlo? Obviaron como buenos dinosaurios, lo implícito del discurso de Anaya, lo nuevo desplaza a lo viejo.

La desesperación imperante y generalizada ante las encuestas, que ponen primerísimo lugar a AMLO, orilla al PRIANRD a buscar fórmulas cada vez más extrañas, la realidad es que no saben como manejar a una sociedad que ya los rebasó y no se traga más cuentos chinos.

Entonces, o siguen jugando a la matatena, el PRI y el PAN pasando por ‘enemigos’, o de plano lanzan un nuevo ‘profeta’ que no tenga cardos en el lomo, un ‘ciudadano’ de mediana edad con cara de buen pastor, católico consumado, padre y esposo abnegado, conciliador y que tenga una esposa inteligente, porque Ricardo y su estrategia de ‘llevo a mis hijos a la escuela, vean cuan buena onda soy y me aviento palomazos en el garaje’,  no funcionó. Esperen un momento, todos los mexicanos decentes somos así, ¿a quién quieren impresionar?

Siempre hay pelusa bajo la alfombra y aunque los cadáveres políticos existen no dejan de ser muertos en vida y por eso son más peligrosos, nada tienen que perder ya y son capaces de sacar el bálsamo secreto para ungir a otros jóvenes ambiciosos si no resulta el ‘chico maravilla’.

Salinas De Gortari y Diego Fernández tienen llena la ratonera y las negociaciones ocultas, muy ocultas, pueden tener guardadas intenciones funestas, no olvidemos a Luis Donaldo Colosio. Cuando de sostener el poder se trata hay atajos insospechados.

Tampoco hay que perder de vista la estela de renegados que se han sumado a la campaña de MORENA, muchos no son blancas palomitas y Andrés Manuel deberá lidiar con intereses muy heterogéneos. La diversidad tiene sus implicaciones y complicaciones y pese a un proyecto de nación bien definido los sabotajes existen.

Volviendo a ‘Ricardín’, debe estar atento porque si no sale airoso del remojo y las huestes yunqueras y atlacomulcas lo definen como no idóneo lamentará haber apoyado la aprobación de la reforma educativa, porque paradójicamente no pasaría el examen de permanencia.

«Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo«. Abraham Lincoln

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