Entre melón y melames…

Pues dicen los díceres que en este 2018  para poder bajar un “recurso” (ya no se llama dinero, tienen años llamándole “recurso”) los pequeños productores del campo necesitaremos pertenecer a una agrupación, gremio, corriente ideológica, partido, central, etc. ¿Sabe usted porqué? Simple, sencilla y llanamente porque a los calienta butacas del congrueso de la desunión que manejan el destino del dinero que creen les pertenece, parieron la febril idea de etiquetarlo, e-ti-que-tar-lo.

René Rosas / A los 4 Vientos

Sí, ahora en el 2018 la trampa viene de colores: rojo, azul, amarillo, verde, naranja y embarañada.

Las camarillas y sus componendas vuelven hacer de las suyas y se confabularon para continuar con este gran fiasco que llamaron hace como 4 años ( no, menos, como cinco) “Pacto por México”. Pacto en el cual el campo sería prioridad, porque con las carretilladas de billetes que vendrían provenientes de las reformas estructurales, los tan olvidados productores del campo seriamos millonetas.

Melones y más melones de pesos estarán en riesgo de caer, como todos los años, en los bolsillos de gente que nada tiene que ver con el campo y contribuir así a que la caída sea más estrepitosa.  Le picharon una pelota baja a la SAGARPA y  mandó un elevadito a los jardineros derechos, centrales e izquierdos. Uno de grandes ligas, como decimos en el beisbol, pa que no le batallen, le entren de frente, atrapen sin problema y tiren pa´donde les pegue su chingada gana. Son tratos que se firmaron por el bien de México y por lo tanto, se respetan. Después de un buen faul viene un gran ponche, ¡abusados!

 

¿LOS QUE NO ESTAMOS TENDREMOS QUE LAMBISCONEAR?

Así que los que no estamos, no queremos, no se nos ocurrió o no nos da nuestra chingada gana de pintarnos de algún color, ¿no nos quedará de otra más que andar de lametraseros y entrarle a ese sucio jueguito llamado “culiempinismo”? ¿Vamos a permitir que melón tras melón vaya a parar en manos de quienes menos lo necesita a costa de mantener nuestro orgullo intacto?  Estamos contra las cuerdas y la campana está por sonar en el 2018.

Si decidimos no jugar el partido con esas reglas de porquería,  seguiremos viviendo la vida que hemos tenido siempre. Qué comer no nos faltará, al cabo que “el campo Mexicano ya produce los alimentos que México necesita”. ¡Sí, cómo chingados no! Ja,ja,ja.

Si le entramos a eso de la lambisconeada, entre nuestros surcos, aparte de hierba mala, polvo y olvido, habitará la  vergüenza y la rabia. Vergüenza de ver que los políticos nos siguen viendo como parte de un jugoso botín; rabia de que no sepan reconocer que las cosas las están haciendo mal. Merecemos, cualquiera que sea nuestra decisión, que  ofrezcan disculpas, compongan el rumbo y se pongan a trabajar como  la constitución les ordena y que nunca les demanda. El campo se está muriendo y parece que solo lo sabemos los que vivimos en y de él. Pos claro, nosotros respiramos a cada rato su dolor, su agonía.

 

UN CAMPOSANTO SIN CRUCES NI NOMBRES

Un día se van a dar cuenta que el campo es ya camposanto y tratarán de resucitarlo, pero será demasiado tarde. En lugar de prender un tractor y ponerlo a trabajar, prendemos cuatro cirios y le lloramos sepa Dios a quién.  Ahora se cosechan cuerpos en nuestras tierras y no tomates y lechugas, que pinche tristeza. Ya no sabemos dónde empieza el gobierno y dónde el narco; donde el narco y dónde el gobierno. Se revolvieron en alianzas macabras. Son yerba mala que tenemos que erradicar, ojalá fuera como la que crece en nuestro campo, que combatimos y controlamos con herbicidas;  pero esta de la que le hablo se vuelve cada vez más resiste e invasiva, por más dosis que le aumentemos. Lleva más de 80 años enraizada en nuestras tierras y no quiere morir, y para colmo, roba los nutrientes a las que tiene al lado y las mata lentamente.

Me decía un compadre la semana pasada que a su rancho le va a cambiar el nombre, ahora se va a llamar “The Walking Dead” aparte de que por acá se respira olor a muerte y olvido, lo va hacer para que de perdida todos nos vean, a ver si por el Netflix nos avientan una cuerda. Pero como no estamos en ningún partido político o central campesina, cómo está cabrón que esa soga llegue. Nos van a dejar más jodidos de lo que estamos o más desplumados que un gorrión topeteado contra vidriera de oxxo.

No veo desde acá que el mentado progreso tan pregonado por el gobierno federal que se va; no lo veo por ninguno de los puntos cardinales. Creo que al ungido con la estafeta divina del dedazo le importa una pura y dos con sal. Los dados vienen muy cargados y debemos de ponernos muy abusados.

 No sé si usted vea lo mismo donde está, pero cada quien habla de la fiesta según como lo atendieron. Pos aquí en el campo, ni fiesta ni atenciones ¿y allá con usted?

¿Acaso tendremos que convertirnos en desvergonzados y rufianes como ellos? ¿Tranzas, mercachifles, candiles de las calles, arrabaleros? ¿Timadores, corruptos, huevones, embusteros, traicioneros, asaltantes, aliancistas? Lo más fácil sería olvidarnos de nuestra esencia y dejar que la corriente nos arrastre, al fin que el fin justifica los medios. Ya ve usted lo que está pasando con los partidos (¿cuáles?) y con los independientes (¿cuáles?).

Los que tenemos un poquito de conciencia y realmente amamos a este tan desventurado país, sabemos que por donde nos quieren llevar no es, no debe ser y no será nunca.

Otra “miada” como la que nos echaron a baldazos durante los últimos 6 años ya no la aguantaremos. Eso de andar tras el melón a costa de melames no puede acabar en nada bueno. Capaz que de la chistera saquen un pajarito y nos toquen… las plumas y ¿qué tal si se nos hace costumbre? ¡Dios bendito!

¡Tierrita volada y salvación para todos mis amiguitos!

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