El gorjeo de los pájaros

Ya en otras ocasiones me he referido a esta región donde la vida pende de un hilo. Los caciques, casi todos ellos priistas, han sido tradicionalmente los dueños de la región, de las tierras, de las aguas, de las iglesias, de los santos y de las personas.

Jesús Sosa Castro/ 4 Vientos

Desde que yo tuve uso de razón fui testigo inesperado de lo que en nombre de Dios todo le ocurría a la gente. La pobreza, la falta de lluvia, de trabajo y la muerte, siempre, se argumentaba, pasa por los designios de Dios; se decía que esos eran castigos a quienes no se plegaban a sus juicios y a sus oraciones.

Con esa incultura sobre nuestro ser, hombres, mujeres, niños y jóvenes que vivíamos de lo que provee nuestra tierra, teníamos la obligación de que lo primero producido más la décima parte del producto total logrado, desde gallinas hasta maíz y ganado, tenía que ser entregado a las arcas de la iglesia, en calidad de primicias y de diezmos.

Estoy hablando de la década de los cincuenta, cuando yo era un chamaco sin ninguna perspectiva de vida y sin ningún sentimiento de felicidad en mi alma. Tal vez el mundo que me ataba a mi padre empezaba caminando por el monte, arreando bueyes para uncirlos al arado, ese hermoso vejestorio que, asido a mis manos callosas a tan temprana edad, roturaban las virginales entrañas de la tierra que nos daba de comer.

Bajar por el lomerío pardeando la tarde cuando el gorjeo de los pájaros se convertía en un fuerte murmullo, era apenas una distracción que con el tiempo también dejó de ser mía. Los nidos antes llenos de huidizas golondrinas, también fueron quedando vacíos porque a su alrededor sólo el sol quemante estaba presente.

Nidos de golondrina (Foto: Youtube).

Las otras manifestaciones de la vida se fueron yendo por caminos hasta ahora explicables. Sólo quedó la pobreza y cientos o miles de casas abandonadas por sus habitantes.

Por cerca de quince años mis espaldas se cansaron de dormir en la tierra en camas de petate. Recuerdo aún que después de media noche cuando el frío arreciaba, mi padre se levantaba y nos tapaba con los costales que horas antes habían servido para el traslado de los productos de la siembra.

El tiempo pasó sobre mis huesos como si siempre hubiera sido época de invierno. Siempre tenía frío como si un castigo persiguiera los pasos de mi debilitado ser.

Unos días antes de la última asamblea controlada y viciada por las mañas de los mapaches de la GAM, leyendo lo que sobre estos hechos se comentaba en las Redes sociales, me encontré con un contemporáneo de la misma Escuela Rural donde aprendimos juntos las primeras letras y donde la vida infantil nos hizo grandes amigos.

Tenía más de cincuenta años que no sabíamos nada de nosotros. Simplemente al terminar el cuarto año de primaria, nuestros padres nos sacaron de la escuela para ponernos a trabajar y desde entonces, nos perdimos. Me llenó de contento encontrarlo en las redes protestando como yo contra los mismos vicios de Morena. Él convertido en un líder en la región mixteca y yo combatiendo a los paladines de las prácticas truculentas que contra la voluntad de muchos militantes, la nomenclatura nos sembró en la Gustavo A Madero.

Foto: Noticaribe

Al término de dos asambleas que el sábado diecisiete tuve en las Colonia Industrial y Tepeyac Insurgentes, recibí una llamada telefónica de mi viejo amigo de la mixteca poblana. Me gustaría que nos acompañaras a los que nos quedamos en la región, a una asamblea de Morena. Las cosas se nos han descompuesto, me dijo con cierto dejo de preocupación y de encabronamiento. Quedé de estar con él y con la gente, mi gente, que aún queda y está luchando en esta región. Nos reunimos el domingo 18 y lunes 19 de febrero, en el Municipio de Tehuitzingo. Asistieron representantes de varios pueblos entre ellos de mi tierra.

La reunión duró casi todo el día domingo. Todo lo que hemos vivido en la GAM se ha reproducido en esta región. Mapaches haciendo de las suyas y otros transgrediendo normas, en el más puro afán por hacerse de una posición de poder. ¡Mal andan las cosas por estas tierras olvidadas por la naturaleza y por la mano del Señor!, se dolió.

Los caciques siguen controlando, aunque ya viven una crisis severa de credibilidad. El pueblo se está organizando al lado de Morena para derrotarlos el 1º de julio.

Mi gran amigo, el que me pidió no dar su nombre para no ser víctima de los señores de horca y cuchillo, estará en primera fila. Esa es la convicción que me traigo después de un reencuentro ocurrido cincuenta años después.

¡Así es la vida!

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