Reclamarte/Amarte, la sincera angustia de la danza Butoh

Un baño de luz roja abraza la soledad que esta noche se ha (des)vestido de blanco para danzar de la mano con la angustia y la frustración. Del suelo frío una tras otra son recogidas nueces, flores y lodo, materiales simbólicos que serán restregados, tragados y reclamados por el cuerpo errático que se convulsiona, grita, llora y enloquece con los ritmos improvisados de una guitarra clásica. Esta noche, Galería 184 dispara un peformance directo al pecho: la expresión no tiene escape; todos somos parte.

Iván Gutiérrez / A los 4 Vientos / Fotos: Enrique Botello

Dando seguimiento a la misión de multiplicar los espacios alternativos para la apreciación artística, el pasado sábado 10 de febrero la Galería 184 fue sede del performance “Reclamarte/Amarte”, un acto “dedicado al amor y al cuerpo que pide a gritos la naturaleza de ser uno mismo”.

Con una duración de poco más de 30 minutos la interpretación estuvo a cargo de Anelvira Wolburg y Saúl Salas Camacho, ambos jóvenes estudiantes de la Escuela de Música de la Facultad de Artes UABC Ensenada.

“Desde hace tiempo sostenemos que este espacio es multidisciplinario y está abierto para recibir todo tipo de propuestas artísticas de todas las bellas artes: fotografía, cine, pintura, danza, arte plástico, teatro o literatura. Dando seguimiento a esa idea fue que abrimos una convocatoria y los artistas que verán esta noche respondieron”, compartió el coordinador de Galería 184, Enrique Botello, previo a la presentación.

 

La sincera angustia de la danza Butoh

Reclamarte/Amarte es un acto de formas neuróticas que por momentos raya en lo grotesco, una presentación que retoma un estilo desarrollado en Japón tras la devastación nuclear de Hiroshima: la danza Butoh, estética ideal para sacar frustraciones y angustias con la máxima apertura del espíritu.

“Lo que tiene este tipo de danza es que no expresa una sola emoción, sino un cúmulo de muchas emociones. Son sensaciones indescriptibles que con el paso de los días se almacenan hasta que estallan. Es una danza personal”, compartió Anelvira tras la presentación.

Sin coreografía establecida, más con un estilo claro de movimientos muy expresivos que trastocan lo ordinario, la danza Butoh retoma como principal carta de presentación la honestidad: “si no es una expresión honesta no es danza Butoh”.

Wolburg expuso que, si bien lleva tiempo practicando esta danza con maestros como Susana López y Diego Piñón en Tijuana, ésta es la primera vez que la presenta en Ensenada.

Por su parte, Saúl Salas añadió que si bien la presentación de “Reclamarte/Amarte” tiene rasgueos, melodías y ritmos trabajados previamente, la interpretación la música se improvisa: “podría decirse que escucharon lo que yo sentí al verla danzar. Ella me escucha, se mueve, y entonces yo reacciono a eso y a la vez ella hace lo mismo, es un ciclo de movimientos, sonidos y silencios que se crean al instante”.

Si bien los artistas no tienen contemplada por el momento una próxima presentación, ambos coincidieron en que no descartan volver a ejecutar la obra en los meses venideros.

“Es una obra que comparte muchas emociones y pulsiones. Me parece que encajaron muy bien aquí, me encanta este tipo de actitudes de realizar nuevas propuestas que nos saquen de lo cotidiano. Estoy muy feliz de que se haya presentado aquí”, añadió Botello al concluir el evento.

 

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