GATILLO: Mexico is the shit y la falsa indignación ensenadense

Irrumpiendo de forma inesperada en la monotonía tercermundista del ensenadense promedio (cansado ya de quejarse de la pésima organización del carnaval), llega a la ágora pública un nuevo “tema trascendental” para todos los ciudadanos ávidos de comprobar su doble moral: dos pobres e inocentes ciudadanos expulsados de un local de cerveza artesanal por llevar chamarras con la consigna “Mexico is the shit”.

Alberto Guerrero / A los 4 Vientos

La discusión se enfoca, en mayor parte, en la ignorancia de comensales y trabajadores del local, quienes desconocían que la frase estampada refiere a la “chingonería” que es México y no a un mensaje ofensivo. Evidentemente, a estos pobres diablos les salió el tiro por la culata, pues contrario al efecto esperado (el de ganar aplausos), la condena pública se ha extendido por las redes sociales.

Contrario a lo que podría esperar el querido lector, aquí no vamos a meternos en el fango de una discusión funesta y ridícula que sólo demuestra, una vez más, cómo la polémica sigue dominando el tiempo que la gente destina a pensar en temas de “interés público”.

No, aquí vamos a exhibir la doble moral de los ciudadanos graduados y especializados en condenar públicamente este tipo de “actos injustos”, aquellos “seguidores del mame” cuya hipocresía está encadenada al objeto al que destinan el linchamiento social y a los criterios para privilegiar el juicio de un hecho sobre otro.

Para exponer lo anterior vamos a retomar una noticia que probablemente pasó desapercibida para el 95% de los ofendidos por el asunto de la chamarra: el jueves pasado 3 trabajadores de San Quintín fueron golpeados tras denunciar un despido injustificado de la empresa Agrícola Dos Californias. De acuerdo con lo difundido por Lorenzo Rodríguez, secretario general del Sindicato Independiente Nacional Democrático de Jornaleros Agrícolas, veladores y choferes de la empresa fueron despedidos sin justificación, reinstalados tras un par de negociaciones y finalmente golpeados y amenazados por otros trabajadores de la empresa (más información aquí).

Surge las primeras preguntas necesarias: ¿Dónde están las decenas de publicaciones de la turba ofendida por este suceso? ¿Por qué esta injusticia no está en boca de todos? ¿Por qué no se ha viralizado este hecho? ¿Es que acaso la solidaridad y la atención ensenadense sólo puede concederse a los citadinos de clase media que pueden adquirir una cerveza artesanal, y no a los trabajadores del sur del municipio?

Así como este hecho hay muchísimos agravios que ciudadanos de Ensenada y toda Baja California padecen a diario, sin que un solo susurro se pronuncie en contra por falta de polémica o morbo. Podemos citar otro ejemplo: la terrible situación que viven 300 tijuanenses desde hace días, luego de que 89 casas de la colonia Lomas del Rubí se derrumbaran por la irresponsabilidad de la empresa constructora Grupo Melo y el Ayuntamiento que preside Juan Manuel Gastélum (reportaje de portada en el Semanario Zeta de esta semana).

Estos ciudadanos se quedaron sin casa, sin agua, sin luz, sin posibilidades de acudir al trabajo o a la escuela, y actualmente viven en la calle, en completa incertidumbre de qué pasará con ellos. ¿Dónde está la indignación ciudadana por este hecho? ¿Dónde está la exigencia de justicia para todas esas personas que se quedaron sin hogar? ¿Dónde está el linchamiento social contra José Gasélum y Grupo Melo? ¿Por qué no hay “mame” de este tema? Yo les diré por qué: por la ignorancia e hipocresía de una ciudadanía que se dedica a condenar por moda.

Lo que exhibe la predominancia de la discusión de “Mexico is the Shit” en las redes ensenadenses no es sólo la ignorancia de los trabajadores y comensales que expulsaron a la pareja del local, sino la falta de verdadera conciencia social ciudadana, que extienda la solidaridad e indignación a ciudadanos que viven infortunios e injusticias de mucho mayor peso que una polémica pasajera y superficial.

Mientras la sociedad de Ensenada no recapacite por qué privilegia discusiones banales e intrascendentes sobre verdaderos temas de interés público y social, seguiremos siendo una ciudad que se asemeja a quienes cometieron el error de malinterpretar el lema de una chamarra: aparentar clase y exhibir una bonita fachada, para esconder por lo bajo un criterio pobre e ignorante.