“Una pérdida para México y la humanidad”, muerte de José Ochurte, de los últimos hablantes del Kiliwa (VIDEOS)

José Ochurte Espinoza, último miembro del linaje Kiliwa Shiwilonimitay (Arroyo del gato grande), falleció el pasado miércoles 7 de febrero en el poblado de Valle de la Trinidad, de acuerdo a un comunicado difundido por integrantes de comunidades originarias e investigadores de instituciones académicas.

A los 4 Vientos

José Ochurte era uno de los tres hablantes del idioma Kiliwa y por su edad contaba con un amplio bagaje de la memoria cultural, compartió por sus redes sociales Everardo Garduño, académico del Instituto de Investigaciones Culturales IIC-Museo UABC, quien compartió que pudo conocer al hablante y toda su familia “en una casa tradicional de ramas enclavada en el alto de La Parra”.

El investigador, autor del libro “En donde sale el sol. Decadencia y revitalización de la cultura yumana en Baja California”, también agregó que ha tenido el infortunio de ver cómo parten uno a uno los últimos hablantes de esta lengua: “Cruz, Trini, Teodoro, Ceferina y José, el más joven; sabedores todos ellos de que el mundo, después de todo, también se hizo para morir; o como decía Don Trini, de que al final de todo, los kiliwas volverán a nacer. Descanse en Paz”.

A Ochurte le sobreviven cuatro hablantes de la variante Espinoza de esta lengua originaria: Leonor Farlow, Hipolita Espinoza Higuera, Eusebio Espinoza y Leandro Martorell”, detalló en otra publicación Norma Alicia Carbajal Acosta, de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de Baja California.

Con profundo penar Norma Alicia también lamentó que la muerte de José Ochurte representa “una pérdida para México y la humanidad. Con él se perdió una importante variante lingüística única en el mundo. Este hablante fue informante de instituciones e investigadores de ambos lados de la frontera. Medios de comunicación como Televisa, y otros, hicieron reportajes acerca de la vida y la cultura de este pueblo milenario”, puntualizó.

José Ochurte era el último sobreviviente de un grupo de indígenas que hace más de 20 años hicieron un pacto de muerte con el que se comprometieron a no tener hijos, ello como manifiesto ante la falta de condiciones socioeconómicas que les permitiesen tener una vida digna; al día de hoy, la desatención de las autoridades de Baja California sigue siendo una constante para éste y otros grupos étnicos de la región.