SALTO CUÁNTICO: A mis amigos

“En el fondo, la ideología tiene un poder de persuasión indiscutible. El discurso ideológico amenaza anestesiar nuestra mente, confundir la curiosidad, distorsionar la percepción de los hechos, de las cosas, de los acontecimientos”:

Paulo Freire

En pláticas con un antiguo compañero que se caracterizaba por su espíritu democrático y anhelante de justicia social, me entero que hoy cree a ciegas en la posibilidad de democratización del país en la figura de Ricardo Anaya y la coalición PAN, PRD y MC. No digo que las personas no tengan derecho a cambiar de opinión y poner su futuro en manos de un chico de ultraderecha, responsable de la aprobación de cada reforma estructural peñista. Digo que, transitar de un extremo a otro es preocupante.

José Luis Treviño Flores / A los 4 Vientos

En días recientes Ricardo Anaya visitó la península de Baja California, lo recibieron como un paladín de la justicia y como un guía hacia la democracia, olvidando sus incursiones apátridas como presidente del Congreso.

En el PRD la corriente conocida como Los Chuchos, también arropa la candidatura del panista Ricardo Anaya a la presidencia de la repúlica. Foto: internet

Mi amigo dice que AMLO es el nuevo PRI y que está enfermo de poder: Además de estar plenamente convencido de ello, cree que el chico que tiene a sus hijos fuera del país en prestigiosas escuelas en Atlanta, Estados Unidos y que gasta una fortuna en viajes para visitarlos manteniendo a su familia lejos de un país que dice querer representar pero que no considera apto, ni  para que vivan ni para que estudien sus herederos. La verdad, yo tampoco creo que el país sea seguro para mis hijos en este momento ni en otros en los que nos han gobernado los partidos PAN y PRI. Si él (Ricardo Anaya) no confía en su propio deseado futuro gobierno ni en el de Peña Nieto, entonces el país no estaría en las manos adecuadas, a menos que, pensando en llegar a la Presidencia, haría lo mismo que sus antecesores, gastar horrores de recursos públicos para resguardar la seguridad de su familia puesto que ni él , ni sus hijos, pueden caminar libremente en las calles del país sin estar expuestos a un sinfín de amenazas, nosotros tampoco, la diferencia es que solo poseemos el Jesús en la boca para encomendar a nuestros hijos.

¿Cómo llegó mi amigo a confiar en un personaje y coalición con profundas raíces neoliberales e impopulares? Sencillo, al igual que muchos, tiene ofrecimientos personales ante un posible triunfo de su apuesta de gobierno, porque si hablamos de abatir la pobreza extrema, el desempleo, el narcotráfico e inseguridad galopantes, la violencia y las desapariciones forzadas, la corrupción, los partidos que conforman la coalición no han erradicado el cáncer social, por el contrario, lo han incrementado, entonces y sólo entonces  es la única razón que se me ocurre el porqué mi amigo se inclina.

Pensar en un imaginario de proyecto incluyente, no es posible con un esquema neoliberal y no digo que un socialismo recalcitrante y ortodoxo y fundamentalista sea la solución, no obstante, un proyecto de nación que no conciba a los más pobres como iguales en oportunidades para alcanzar un mejor nivel de vida y tilde peyorativamente de populista a quien pone al frente a los más desprotegidos, es desconocerlos y evidenciar que no importan.

La candidatura de Ricardo Anaya fracturó al panismo. Foto: internet

 

Tenemos décadas escuchando al PAN, al PRI y a sus partidos incondicionales argumentando las mismas tonadas gruperas de, ‘ahora sí y lo demás es un peligro’. ¿Será mucho pedir a la ciudadanía que considere no votar ésta vez por los mismos? ¿Acaso padecemos de Alzheimer electoral a la hora de votar? O ésta vez sí atenderemos el llamado a no permitir un fraude.

El poder se ejerce sin pedir permiso cuando doblamos las rodillas ante la impunidad; el poder se vuelve vicioso cuando desviamos la mirada ante la corrupción; el poder lo ostentan hombres y mujeres sin escrúpulos cuando nos consideramos inferiores, siendo nosotros el motor y legalidad de un proceso de elección y continuidad de las promesas ofertadas.

No mencionó a Meade con la misma atención que a Ricardo  porque es evidente que la intención es clara, exactamente igual, la misma fórmula para pasar la estafeta.

José Antonio Meade, el candidato de la coalición PRI-PANAL y PVEM no logra levantar simpatía ni en las filas del priismo. Foto: internet/ Diario de Chihuahua

Meade sabe que está jugando el personaje sacrificado y lo hace bien, su encomienda es hacer crecer a la Coalición, quedando en ridículo mientras ambos se encargan de atacar el proyecto de AMLO, al cual temen.

He platicado con muchas personas y la gran mayoría piensa dar oportunidad a López Obrador, dicen que nunca ha gobernado el país, los otros sí y no se ha observado mejoría, entonces ¿porqué no votar por él? Ya nadie se traga el cuento del ‘peligro para México’.

Mi amigo lanza campanas  al vuelo y jura que doblan por su gallo. Mi amigo que tuvo que ir a trabajar de ilegal y al que no le alcanza para el gas, cree que el ‘chico (ambicioso) maravilla’, que quiere ser ‘Ricardo l’, el mismo Ricardo que lo obligó con su postura y aprobaciones legislativas a dejar a su familia para conseguir otro poco de recursos que en su país no pudo.

Tengo otros amigos así, que sueñan ser güeritos y tener a sus hijos en escuelas privadas, privilegiadas, contar con el glamour y ser incluidos en el mundo de abundancia de esos que lo tienen todo; tristemente es así, el malinchismo y el sometimiento a un rubio sigue vigente, muchos piensan que por ser prietos no son mejores y las etnias continúan apareciendo como estampas  folklóricas sin derechos.

Mientras siguen desapareciendo niños, mujeres, hombres, muriendo de hambre, viviendo apenas y ver pasar el tiempo llevándose los sueños y las oportunidades, muchos como algunos de mis amigos siguen poniendo su futuro en manos de Ricardos, y Meades , Enriques o Vicentes, Felipes… todos responsables de la injusticia vivida a diario. ¿Y por qué? Porque les ofrecieron un mendrugo de su basta y obscena riqueza.

“Todas las ideologías que justifican el asesinato, acaban convirtiendo el asesinato en ideología”: Isaac Rabin

Imagen portada: Ricardo Anaya, el candidato presidencial de «México al Frente», con sus más cercanos seguidores del PRI, PAN y MC. Foto: internet