ATERRIZAJES: La mujer como cumbre de la evolución del ser humano

y el falo masculino,

en vez del pecho femenino,

es convertido en el punto

central (axis mundi) de la

imaginación — Joseph Campbell

Adán Echeverría / A los 4 Vientos / Imagen de portada: Pintura de Beatriz Aurora

Una vez que reconoces que la Palabra (lenguaje), es el primer descubrimiento de importancia vital de los seres humanos (luego el fuego), en el camino para pasar de un estado animal para comenzar a fundar una sociedad, y más adelante una civilización, podemos reconocer que la construcción del concepto Mujer, como hoy lo conocemos, vino mucho después.

Mi afán es reconocer con Enheduanna (la primera escritora de que se tienen registros, conocida como la primera autora que firmó sus obras), describe en la “Historia de Sargón” (su padre, el Rey de los Sumerios), la historia de ella misma (su biografía), y nos relata, cuenta, narra, el Mito de Moisés (quien fuera dejado en un río y salvado por una princesa que le devuelve el poder de reinar sobre los demás, reconociendo su nacimiento), mucho antes de aquellos pasajes Bíblicos recogidos en el Pentateuco o en Leyendas Griegas y Romanas. (Gilgamesh –diluvio–, la leyenda de Sargón; mito del elegido dejado en un río y rescatado –Moisés, Hércules– de las aguas).

Las erradas interpretaciones que con el paso de los años, han hecho las instituciones de poder para doblegar a la mujer son muchas, y deberían ser ya suficientes. Por ello señalo:

1) La tradición judeo-cristiana habla de un hombre (Adán) hecho a imagen y semejanza de dios (o de la simpleza de reconocer que es el hombre –escritor– quien hace a Dios a su semejanza); y de una mujer (llamada Eva) sacada del torso de ese primer hombre (para luego culparla de la caída); algunas tradiciones cuentan igual de Lilith, una mujer anterior a Eva, que no se comporta sumisa con Adán, ni con Dios.

Yo niego la idea de la sumisión de Eva que pretenden extraer los cínicos desde los textos bíblicos, y señalo que el hombre (varón) y la mujer son entes en equilibrio; complementarios únicamente para la procreación, pero disímiles y no necesarios para la práctica del placer (todo lo que causa placer es un dildo, luego hasta el pene puede ser un dildo –dice Beatriz Preciado en su Manifiesto contrasexual).

2) Cómo vemos en los textos que nos deja Enheduanna, ha sido la mujer quien con la inteligencia y reflexión, fue dando forma a los signos que venían de la oralidad, apuntando las primeras historias, y declarando los primeros poemas, con forma de rituales, y registrando, narrando, e inventando los primeros hechos fundacionales de las civilizaciones humanas (en el caso preciso, la sumeria) que luego ha dado lugar a tantas otras, y en la época actual dentro de una connotación judeo-cristiana-islamita. No ha sido el lenguaje por sí solo (los etólogos reconocen los lenguaje existente en infinidad de especies animales); el camino hacia la civilización del animal llamado humano vino con la representación gráfica de aquel primer lenguaje. El hecho de apuntar, crear una grafía, primero para representar el imaginario, y luego como símbolos capaces de representar fonemas.

3) Ya Harold Bloom ha comentado a favor de una mujer Yahvista, como la escritora del Pentateuco, hablaba de una mujer de la corte del rey Salomón, e incluso aclara que fue Betsabé, la mujer que el rey David le arrebatara a Urías.

4) Cuál es entonces la idea de limitar a la mujer dentro de las religiones judeo-cristianas, incluso dentro del Corán, sino solamente el ocultar, por miedo, y rompiendo todo equilibrio, la realidad de la fortaleza de toda mujer, generando persecución sobre ellas, y arrastrándolas a la parte oscura de la sociedad, invisibilizándolas en todas las ocasiones que se les permite, y haciendo de ellas servidumbre.

5) Lo que puede hacer el miedo al otro (en este caso al reconocimiento de la mujer), en toda sociedad. ¿Qué gran valor tiene la mujer que es capaz de gestar en su interior la vida humana? ¿Qué grande es la Naturaleza, que permite la unión cromosómica, de las células masculinas al óvulo para generar vida?

6) Necesario es reconocer en la literatura, en la historia, el registro de nuestra identidad como seres humanos, funcionales para el equilibrio de las energías, y reconocer las intenciones reproductivas separándolas de las placenteras. La mente vive más tiempo que los órganos reproductivos. Necesario es atender al placer del conocimiento sobre el placer sexual, esa nuestra parte que nos une con los demás animales.

7) Refundar el concepto de Mujer como Origen del Lenguaje y Cumbre Evolutiva, con la capacidad para reproducirse y dar vida a un nuevo ser de la especie humana, dependiendo únicamente de que lo desee, y no dependiente del hombre (varón) ni de la sociedad que muchas veces la fustiga.

El Santoral, desde textos como “La leyenda dorada”, nos entrega varones santos que rechazan a la mujer, acusándola de carne que se pudre, de impureza; nos entrega mujeres que se aceptan sucias, y se someten a sus jueces con la esperanza de ser ‘limpiadas de sus impurezas’. Ideas publicadas en la “Leyenda dorada”, alrededor de 1260, en la Alta Edad Media. Porque ha sido desde las instituciones oscurantistas de la Edad Media donde surge el oprobio hacia la mujer, donde surge el deseo de destruirla, el deseo de arrebatarle los “ríos de agua viva” que implica el Alto Conocimiento de la voluntad femenina, férrea e inquebrantable. Es en la Edad Media en donde comenzó a implementarse el Falocentrismo, y se abandonó los sexos complementarios, una Madre tierra que debía ser fecundada por la semilla (mírese aquellas enormes columnas, a manera de falos, sembradas en la tierra en muchas ciudades de la cultura maya: Mayapán, Chichén Itzá, Uxmal.

Ese miedo, ese terror, ha caminado a través de las instituciones religiosas, y las malas interpretaciones de los textos sagrados. Se ha roto, a conciencia, con los mandatos de equilibrio de los primeros textos, para construir desde el miedo, desde el abuso de poder, cárceles intelectuales, culturales, y sociales, para someter a la mujer: El martillo de las brujas, es una de esas espantosas obras, hecha por monjes.

Se ha querido hacer caer esas barreras, esas cárceles, y muchas veces se ha actuado desde el equívoco de pretender los mismos derechos, obligaciones y responsabilidades del varón, para la mujer, cuando son totalmente diferentes. Me explico: La mujer no es el anverso, no es el reverso, no es la parte faltante del varón. Lo que debe buscarse es el nacimiento del poder primigenio, la invención y uso inaugural del lenguaje escrito, que nos entregó Enheduanna, la representación gráfica de la oralidad, que permanece en el tiempo. Reconocer el valor primordial de la Mujer como el centro del universo, como la contadora de leyendas; y entregar al Varón el sitio complementario como gestor de vida humana, únicamente.

El agua no puede recogerse, y es incontenible, sin la jarra. La mujer es el agua, fluyente líquido vital, el hombre apenas es el jarro, el receptáculo. Llevamos siglos equivocándonos, y es necesario volver sobre nuestra historia, volver los pasos hacia atrás, y reconocer a la mujer como la cumbre de la evolución humana, sin la cual, nuestra especie se extinguiría.