ATERRIZAJES: Una pena el asunto de las campañas electorales

En México se lee poco, dicen algunas encuestas, y en lo referente a las campañas políticas constatamos que están hechas justo para esas personas que no leen. ¿Por qué no leen en México? Claro que las personas leen (al menos todos aquellos que saben leer); leen lo que está a su alcance: los periódicos de nota roja, que son los más económicos, las redes sociales gratuitas en los aparatos móviles. Pero muchos comunicadores, muchos manejadores de portales electrónicos incluso le dicen a los columnistas: Las personas no leen más de una cuartilla, no escribas tan largo porque no lo van a leer.

Adán Echeverría* / A los 4 Vientos

No es culpa de los lectores la pobreza de los programas de lectura de la educación pública, o los pobres discursos en la prensa, sus notas cargadas de venganzas, rencores, mentiras, que a veces únicamente se encarga de poner en el foco a los personajes que pagan para ello. Ya lo vimos con la chica Kate del Castillo, que desesperada suelta ella misma sus fotos en la prensa y luego acusa que la hackearon.

La persecución por parte de muchos comunicadores de la nota que se vuelva trendding topic pareciera ser la olla de oro detrás del arco iris. Y esa es la búsqueda. No importa la verdad, no importan siquiera los ideales (no se percibe mayor ideal que el económico). México, su pueblo, los que lideran su economía, no tienen más ojos que sobre los dólares del país vecino. Su búsqueda es cómo salir en las portadas de la prensa, tener el mejor carro, el mejor reloj, poder aspirar a las mejores mujeres, a los mejores hombres, participar en las mejores fiestas. ¡Qué importa quien lee y quien no en México! ¡Ya les financiamos sus ferias del libro, en cada estado hay una, en cada estado hay cultura, hay editoriales, hay premios, que se conformen con sus becas!

Y muchos escritores, atolondrados por la misma búsqueda económica y de plataforma visual caen en lo mismo: Elena Garro era una agente encubierta. Octavio Paz era misógino, era homosexual, era totalitario, era del régimen, bueno han sacado cuanta historia de Octavio Paz, y seguro estoy que menos de la mitad de los que hablan de él ni siquiera lo han leído, cuanto menos a la Garro. Y así se la pasan. Ya ven lo de Taibo contra el personal de La Jornada que se lanzó a la huelga. El escritor de “izquierda” los acusó de todo, acusó a los empleados que defendían sus derechos.

¿Quién lee en México? Lee todo aquel que aprendió a leer en la primaria, que tuvo esa oportunidad, de leer en español, porque aún son mínimos los portales de noticias en lenguas originarias de México. La falla de la economía en México tiene sumido a gran parte del pueblo en la ignorancia. Las becas, los premios, la “libertad de expresión”, la posibilidad de hacer un doctorado con una beca Conacyt, no son más que instrumentos del neoliberalismo: hazles creer que son libres, que pueden votar, y sigamos repartiéndonos el pastel, y eso es exclusivamente lo que ocurre.

Hay que remontarnos a los años treinta del siglo XX. Las ideas rojas de Lázaro Cárdenas fueron mal acometidas, como siempre ocurre con los tecnócratas. Se decidió que era mejor las ingenierías: los mexicanos debemos aprender y enseñarnos a ser autosuficientes en cuestiones tecnológicas, ya basta de la contemplación de los signos literarios, ya basta de palabras, necesitamos acción. Se privilegió la técnica sobre la escritura, se privilegiaron las matemáticas que la literatura, el aprender a hacer y a armar que a entender lo que se leía.

De ahí comenzó la decadencia en la prensa impresa, para que a nuestros días tengamos la prensa que tenemos: cachorros partidistas, se ha vuelto la gran mayoría. Que espera su tajada mensual vía anuncios de gobierno. Ya lo vemos con la campaña de la gobernadora de Sonora, que todos los días es noticia en Milenio TV. ¿Acaso alguien duda que esas entrevistas y notas, tan vacuas de la gobernadora, son porque Milenio TV está presto en la noticia? Por supuesto que nadie le cree. El pueblo de Sonora debería pedir cuentas de cuánto gasta la gobernadora en posicionar todas sus idioteces en la televisión nacional. Pero no lo hacen. Los personajes de los partidos políticos pagan a los medios de comunicación para que los entrevisten. Cada semana, una o dos veces, Luis Cárdenas entrevista a Miguel Ángel Yunes en MVS Noticias, cada semana. Como si se tratara de una corresponsalía. ¿Acaso creen que el gobierno de Veracruz no paga esas entrevistas?

Los candidatos electorales tienen que buscar hablar en términos del pueblo que pretenden gobernar. Un pueblo de jodidos, de abandonados, de golpeados, del que han abusado, pero al mismo tiempo un pueblo fanático.

Los candidatos hacen estos mítines con el pueblo a sabiendas de que si se deciden a discutir o debatir con académicos, con ciertos intelectuales no vendidos al sistema, no podrían sostener un pensamiento, puesto que sus propuestas son huecas, sosas, sin profundidad. Entonces tienen que usar un lenguaje “florido”, con el que quieren hablarle al pueblo: un lenguaje que quieren hacer pensar que es el lenguaje del pueblo. Mírelo usted con el doblaje que se hace en México de las películas extranjeras: Piensan que hay que poner güey a todos los diálogos, y entonces ya tiene acento mexicano. Así de idiotas. Como si México fuera la Ciudad de México.

Con el paso de los años los gobierno mexicano han hecho ignorante al pueblo, con base en la corrupción, en la falta de oportunidades y claro, por culpa de las religiones (los partidos políticos incluso funcionan como religiones acá en México). Las discusiones entre los candidatos y sus esbirros se ha tornado de una chorrada, una broma muy mala; son campañas de una ignorancia tal que se ha vuelto apenas ruido visual, ruido en la radio basura publicitaria, que mueve millones de dólares para los hijos y amigos de los partidos políticos que se han hecho comunicólogos, diseñadores y se la pasan transmitiendo todas las idioteces que se les ocurre a los candidatos y a sus jefes de campaña: Mafia del poder, pirruris, guerra sucia, el loco, el orate, el peligro, el pequeño dictador, la maestra, y aderezado de mentadas de madre -porque creen que mentando madres se vuelven pueblo- y eso evidencia la poca calidad moral, la pobre educación de la Sin Clase Política de México, hecha de ladrones, corruptos, miserables, asesinos, estafadores, y a quienes la prensa mexicana sigue persiguiendo, como que sabe que de seguirlos sostienen sus negocios. Una pena el asunto.

 

Doctor en Ciencias Marinas. Columnista en El Vigía4vientos, y en el portal cultural La Piraña (https://piranhamx.club/). Premio Estatal de Literatura Infantil Elvia Rodríguez Cirerol (2011), Nacional de Literatura y Artes Plásticas El Búho 2008 en poesía, Nacional de Poesía Tintanueva (2008), Nacional de Poesía Rosario Castellanos, (2007) Becario del FONCA, Jóvenes Creadores, en Novela (2005-2006). Ha publicado numerosos libros de poesía y cuento.