EN EL CAMINO: 2018, algo de lo que viene

La resistencia civil mexicalense fue, no me cabe la menor duda, el evento de mayor significancia en Baja California en 2017. Dejando para otro momento la realización de un balance de los alcances y limitaciones de los movimientos de resistencia a nivel estatal, resulta importante reflexionar sobre lo que viene en este 2018, año en que “elegiremos” a un nuevo Presidente y a nuevos legisladores federales.

Jesús Francisco Galaz Fontes* / A los 4 Vientos

Independientemente de que se esté de acuerdo con la dinámica partidista, es obvio que los movimientos sociales de resistencia se verán afectados fuertemente por la dinámica electoral que ya estamos viviendo, sus resultados y los sucesos post-electorales que le sucedan. No es lo mismo tratar con gobiernos constituidos mayoritariamente por empresarios preocupados centralmente por sus negocios que, en el otro extremo, interactuar con una administración pública sensible a las carencias de amplios sectores de la sociedad. No es lo mismo tratar de dialogar con quienes no están dispuestos al debate público, que hacerlo con personas que no le temen a las audiencias abiertas. Las resistencia civiles reflejan, por un lado, la desconfianza hacia nuestros gobiernos y, por otro, la voluntad de participar en la conducción de sus comunidades. Nuestros gobernantes no parecen haber escuchado ni uno ni otro mensaje.

Movimiento social en Baja California contra los gasolinazos. Foto: internet

Los grupos que detentan el poder, hayan llegado a él de una manera legítima o no, establecen agendas económicas y políticas de las que son los beneficiarios principales y, en función de ello, están por demás interesados en que el estado actual de cosas persista. Así, porque la Presidencia de la República y la Legislación Federal se constituyen en un modelo para lo que se puede o no hacer a nivel estatal, lo que pase en estas elecciones federales resulta importante para los movimientos de resistencia civil en Mexicali y en todo Baja California. Si, además, consideramos que en 2019 los bajacalifornianos “elegiremos” Gobernador, Diputados y Presidencias Municipales, la relevancia de este 2018 para las resistencias civiles aumenta.

Como ha sucedido en el pasado, los partidos políticos harán todo lo que esté a su alcance para, en algunos casos, retener el gobierno que ocupan y, en otros, para ganarlo. Simplificando la situación al extremo, unos y otros maquillarán la realidad y sus actores para ajustarlos a su perspectiva; olvidarán su pasado pero recordarán puntualmente el de sus contrincantes; invertirán un recurso financiero escandaloso en publicidad; realizarán acciones legales cuya finalidad central será la de realzar o hundir a determinados personajes; cooptarán e, inclusive, comprarán votos y, en el caso extremo, organizarán acciones violentas para que el resultado de las elecciones les resulte lo menos adverso posible. Para todo ello (y más) debemos estar preparados.

¿Qué puede hacer respecto a estas circunstancias una resistencia civil interesada en promover un gobierno honesto y participativo cuya atención se centre en el mejoramiento de la calidad de vida de la toda la población? Contemplo en el horizonte todas aquellas acciones legítimas y no-violentas que ayuden a alcanzar los siguientes cuatro objetivos:

*Que la mayor cantidad de ciudadanos salgamos a votar en estas próximas elecciones al tiempo (*) que seamos actores, testigos y guardianes del desenvolvimiento adecuado de las elecciones que están por venir; (*) que la decisión de cada votante se base en la mayor y mejor información posible sobre la realidad que hoy en día vivimos en México y en Baja California y, finalmente, (*) que se reduzca al mínimo el voto comprado o coaccionado. Estos objetivos me parecen importantes porque reflejarían una ciudadanía más involucrada y comprometida con su propio gobierno. Una ciudadanía con tales características, además, estaría en mejores condiciones para mantenerse activa en la vida política de su comunidad y dejar de ser un simple espectador respecto a los grupos que asumen el poder, se benefician de él y luego se lo pasan a otro grupo que hace exactamente lo mismo, mientras los diversos problemas a los que nos enfrentamos como sociedad se acumulan trágicamente.

Los grandes retos de los movimientos de resistencia social en Baja California. Foto: Rebecca Blackwel/ Sin Embargo

Las resistencias civiles bajacalifornianas se enfrentan este 2018 a un triple reto. En primer lugar, ampliar y fortalecer su base; en segundo lugar, mantener y avanzar demandas particulares que a todas luces deben mantenerse y, finalmente, realizar acciones que contribuyan a los objetivos planteados anteriormente. ¿Son incompatibles las acciones orientadas a responder a cada uno de estos retos? De ninguna manera y, en realidad, muy al contrario. Pongo un ejemplo: la evolución de los precios de los principales bienes y servicios de los que hace uso la población (agua, luz, gas, gasolina). Si las resistencias ayudan a que la ciudadanía esté mejor informada sobre la dinámica de los precios de estos servicios, no solamente estarán trabajando para, por ejemplo, mantener la oposición a la instalación de desaladoras y/o compañías cerveceras que, a la vuelta de la esquina, harán que el agua sea más costosa, sino que también estarán posibilitando que los ciudadanos voten en estas próximas elecciones de una manera más informada. ¿Todas las resistencias están obligadas a realizar acciones para atender estos dos retos y los cuatro objetivos planteados anteriormente? De ninguna manera y esto es parte de la riqueza del movimiento bajacaliforniano de resistencia civil. En tanto todos estos grupos busquen que la colectividad mejore sus condiciones de vida y, así mismo, se haga dueña de su destino, cada grupo puede hacer una enorme contribución para que luego de estas elecciones federales de 2018 estemos mejor preparados para que el pueblo retome el control de su gobierno y no sea éste, o mejor dicho la pequeña élite que lo controla, quien tome las decisiones que lo habrán de afectar en ésta y las futuras generaciones.

Imagen de portada: Manifestantes en la explanada del Centro Cívico de Mexicali en contra de los gasolinazos, la corrupción y la privatización del agua. Enero 2017. Foto: Sergio Haro.

*Jesús Francisco Galaz Fontes, integrante del grupo civil Mexicali Consciente.