Valle de la Trinidad, el fantasma de las fosas clandestinas

Familiares de al menos cinco  personas desaparecidas se encuentran hoy en la delegación del Valle de La Trinidad (120 kilómetros al este de la ciudad de Ensenada) en espera de noticias de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), respecto a la investigación de un sitio en donde desde el 31 de diciembre pasado residentes de la comunidad nativa Kiliwa localizaron restos de un cuerpo humano.

Javier Cruz Aguirre / A los 4 Vientos

7 de enero del 2017.- El lugar, identificado con el nombre de “Rancho Cerro Las Chichis”, está cercado por elementos especializados de la PGJE y la Procuraduría General de la República (PGR), así como por personal militar de Ensenada, lo que alentó la especulación de que podría tratarse de un cementerio clandestino con dos o más osamentas de personas reportadas como desaparecidas en los últimos años.

Voceros de los familiares indicaron A los 4 Vientos que ayer por la noche se suspendió momentáneamente el trabajo ministerial y se reanudó esta mañana, pero las instancias gubernamentales guardan total hermetismo de sus actividades en el rancho por lo que ya estudian la posibilidad de acudir a la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDHBC) para presentar una queja por negativa de información y solicitar acompañamiento judicial en el caso.

También esperan que mañana lunes 8 de enero arriben a La Trinidad especialistas de la Asociación Unidos por los Desaparecidos de Baja California, organización con la que mantienen contacto permanente para obtener toda clase de asesoría especializada.

Entre las 12 personas que esperan noticias de la indagatoria oficial están los familiares del ex delegado municipal de La Trinidad, Francisco Martínez Gastélum, sustraído ilegalmente de un hotel de su propiedad el pasado 20 de diciembre por personas que previamente dejaron heridas a dos individuos que acompañaban al ex funcionario municipal.

“Aquí hay 12 personas que también están en las condiciones de nosotros: con familiares desaparecidos. Todos con el mismo deseo de que por fin saquen a todos los que se encuentren en la fosa y verificar si están o no nuestros familiares”, indicaron los voceros consultados por A los 4 Vientos.

Reiteraron que las autoridades ministeriales han dilatado el rescate “de los cuerpos” ya que desde el 31 de diciembre, fecha en que civiles localizaron los restos de un cuerpo humano semienterrado con varios cartuchos percutidos de arma de fuego, no iniciaron los trabajos de exhumación argumentando que carecían del equipo necesario para hacerlo.

“Fue hasta ayer (sábado 6 de enero, aproximadamente a las 11:00 horas) que llegaron al lugar alrededor de 12 unidades de diferentes dependencias -policías ministeriales, municipales, protección civil y bomberos- sin permitirnos observar el proceso, sin darnos ninguna información, ampliando el área de acordonamiento y pidiéndonos que nos retiráramos del lugar con lo cual nos privan de nuestro derecho a participar o al menos observar lo que están haciendo”.

Indicaron que al frente de las actividades periciales se encuentra el comandante de la Policía Ministerial del Estado (de apellido Montiel) y comandantes regionales de la misma corporación en Ensenada y el Valle de la Trinidad.

El rancho y el inicio del cerco a la escena del crimen (Foto. Diario El Vigía).

Desapariciones sin fin

La Asociación Unidos por los Desaparecidos de Baja California reveló hace cuatro meses que de 2007 al mes de agosto del 2017 se registraron en la entidad dos mil 245 personas desaparecidas, de las cuales 150 se dieron en los tres últimos años, para colocar al estado en el séptimo lugar nacional con el problema.

La cifra de personas no localizadas en Baja  California creció de manera espectacular en los últimos ocho años.

A mediados de junio de 2009, A los 4 Vientos platicó con José Fernando Ocegueda, entonces presidente de la Asociación de Desaparecidos de Tijuana que al sumar a familiares de desaparecidos de Mexicali, Ensenada, Playas de Rosarito, Tecate y San Quintín, se renombró a su actual designación. Él ubicó entonces en más de 300 el número de desaparecidos tan solo en la mega metrópoli fronteriza para el periodo 2007 a 2009 .

A finales del 2016, luego de un par de reportajes sobre la situación que guardaba la siembra de marihuana y amapola en las sierras de Juárez y San Pedro Mártir, así como en los valles de Ojos Negros y la Trinidad que incluyó información sobre el desplazamiento de antiguos residentes de las serranías por narcotraficantes y la contratación y desaparición de jóvenes jornaleros agrícolas que se contrataban en el cultivo, comercialización y cuidado de los sembradíos ilegales, un ex dirigente estatal de la Confederación Nacional Campesina (CNC) dijo A los 4 Vientos que tenía reportes extraoficiales de la existencia de una fosa clandestina en el valle de La Trinidad, con varios cadáveres depositados ahí por sicarios al servicio de grupos delincuenciales que operaban en la zona.

Pocos meses después, ese informante falleció a causa de una enfermedad y ya no pudo corroborar la existencia de ese lugar.

A manera de contexto de aquellos acontecimientos, A los 4 Vientos reproduce parte de un reportaje que se publicó en junio de 2012 y que titulamos “Enganchan a jóvenes jornaleros para trabajar en narcopredios del Valle de la Trinidad”

Foto: Unimexicali.com

Ensenada.- Desde hace más de ocho años, cientos de jóvenes jornaleros agrícolas son enganchados por narcotraficantes para trabajar en plantíos clandestinos de mariguana en las sierras bajacalifornianas; aproximadamente 10 por ciento de ellos no regresan y se les considera “desaparecidos”.

De acuerdo con el testimonio de 20 campesinos adultos, sus hijos más jóvenes son enganchados en el Valle de la Trinidad para trabajar en narcopredios que se localizan en las cañadas de las sierras de Juárez y San Pedro Mártir, con la promesa de recibir salarios hasta de 500 pesos diarios.

Sin embargo, después de meses que parten a las serranías, nadie vuelve a saber de algunos de ellos.

“Sabemos de jóvenes que fueron llevados a trabajar en las sierras y no aparecen desde hace dos meses”, dijeron los informantes. Sus familiares y conocidos no quieren denunciar la desaparición por temor a ser identificados y asesinados por sicarios de los traficantes de estupefacientes. Además, no confían ni en el Ejército ni en las corporaciones policiacas.

Aparentemente se contratan porque están desesperados por la crisis económica, la falta de empleo y un salario justo. Pueden ser cientos los jóvenes que en un año laboran en campos de cultivo de mariguana establecidos en las sierras”, manifestó Fidel Sánchez, vocero de la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social.

Manuel, campesino de Tlaxcala que desde hace 10 años trabaja temporalmente en los valles agrícolas de la costa de Baja California y en Mexicali, confirmó:

“Los desaparecen para no pagarles el trabajo que realizan en las sierras. Y lo peor es que sus familiares no saben cómo buscarlos. Sospechan que fueron asesinados por sicarios de los rancheros para no pagarles sus salarios”.

Los campesinos entrevistados dijeron que la mayoría de los jóvenes son “enganchados” en el Valle de La Trinidad, que se ubica 130 kilómetros al este de la ciudad de Ensenada, a un lado de la carretera a San Felipe.

Ellos consideran que el Ejército debe realizar meticulosos recorridos por Leandro Valle, La Calentura, los Kiliwas, El Carrizo, Tepi, Valle Chico y El Borrego, porque en esos sitios, indicaron, existen entre 10 y 12 ranchos “camuflados”, donde aparentemente siembran tomate, cebolla, calabaza y chile, pero el verdadero negocio es la mariguana.

También estimaron “prudente” que los militares vigilen los caminos y cañadas que bajan de la Sierra de San Pedro Mártir al valle de San Vicente, así como predios y terracerías que se ubican entre la Sierra de Juárez y los valles agrícolas de Ojos Negros, Guadalupe y El Sauzal.

El valle de La Trinidad (Foto. Facebook).

“Prácticamente todas las sierras están plagadas de sembradíos de droga”, confirmó a su vez un ex dirigente de la priísta Confederación Nacional Campesina (CNC) que pidió no ser identificado, pero constató la presencia de narcotraficantes en Ojos Negros y la Sierra de Juárez, donde se dedican a sembrar mariguana en plantíos que rara vez exceden las cuatro hectáreas de extensión y donde trabajan los jóvenes jornaleros.

Destaca también el testimonio de “Enrique”, un jornalero sexagenario, nativo de la Sierra Sur de Oaxaca y que cada año trabaja 10 meses en diversos campos hortícolas del municipio de Ensenada.

Una noche –dijo Enrique en el poblado de la Trinidad– “nos llegó a la cuartería, el lugar donde dormimos los jornaleros, una persona que dijo que venía de parte del patrón. Así nos soltó el jale, nos dijo: ‘¿Quién quiere ir a trabajar a la sierra? Les ofrezco 500 pesos diarios. ¡Vámonos! En una hora. Mañana. Ahorita si quieren. Es trabajo por cinco, siete días o más si quieren. ¿Cuántos quieren ir?’.

“Cinco muchachos contestaron que sí, entre ellos mi primo, de 22 años. Le digo entonces al chamaco: ‘¡No te vayas. Tú no conoces a esta gente!’ Me contestó, ‘¡Claro que me voy. Es una feria que no saco en la cosecha de cebolla! por la que pagan nomás 100 pesos’. Y por más que le insistí de todas maneras se arrancó y no lo veo desde hace dos meses. Ahora traigo mucha preocupación por él. No sé qué hacer. Si voy a acercarme a esa gente mañosa, me dan un tiro por andar preguntando”.

Mientras tanto un par de mujeres cargadas de niños, con los ojos enrojecidos de llanto, andan por las polvorientas calles de La Trinidad como ánimas en pena, aguantándose el miedo para preguntar en los ranchos, en los campos, por sus maridos, por sus hijos que fueron “enganchados” y a los que no han vuelto a ver.

“Se fueron a trabajar con los mañosos y ya no bajaron de la sierra”, dicen.

También, muertas de angustia, no esconden el miedo y la desilusión cuando cuentan: “Nos han dicho algunos de los jóvenes que sí regresan a La Trinidad, que con tal de no pagar, los malandros matan a los muchachos”.

Estos jóvenes que logran bajar con vida de las sierras no dudan en mostrar al resto de la población su “riqueza”.

Manuel, un jornalero de unos 40 años, originario de Tlaxcala, dice que cuando los muchachos bajan de Juárez o San Pedro Mártir “se desparraman por todos lados. Unos se van para otra parte del estado, otros para su tierra. La mayoría viene con bastante lana. Imagínese, ¡500 pesos diarios! Aquí (Valle de la Trinidad), ¿quién lo gana? A nosotros nos dan de dos a dos y medio salarios mínimos, si bien nos va.

“Algunos se gastan su dinero tomando en El Aguajito o en la cantina (de la calle principal del pueblo). Ahí se juntan y platican sus aventuras. No tienen un lugar en especial para llegar, ¡pero si viera qué bonito gastan!”, dice Manuel formando un círculo casi cerrado con el índice y el pulgar de su mano derecha, a manera de signo de pesos.

 

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