Desafíos de las ciencias sociales vistos desde la filosofía

En Latinoamérica resulta necesario crear una conciencia epistemológica lógica, dice el sociólogo Enrique de la Garza Toledo.

En la región persisten teorías sociales que quedaron descartadas o desplazadas en el mundo por otras posturas desde la década de los años setenta.

Academia Mexicana de Ciencias

El sociólogo Enrique de la Garza Toledo, profesor-investigador en el doctorado de Estudios Sociales de la UAM Iztapalapa, señala que hoy en día se hace más investigación social empírica en América Latina que hace 30 años, pero en su mayoría son adaptaciones importadas (Foto: tomada de la Unidad de Comunicación de la UAM).

La epistemología, entendida como la disciplina de la filosofía que estudia los fundamentos y métodos empleados por el ser humano para obtener conocimiento y sus facultades para hacerlo posible, y la investigación en ciencias sociales han pasado de una relación estrecha en la época en la que se hablaba de una lógica de la investigación científica a un relativo alejamiento a partir de la década de los 80, indicó Enrique de la Garza Toledo, catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)-Iztapalapa.

“Si efectivamente hay un alejamiento entre quienes hacen investigación social concreta y quienes hacen la reflexión, al menos, del plano epistemológico de la filosofía es un punto que debería de angustiarnos y preocuparnos profundamente”, alertó  el investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores.

Su aseveración sobre la ausencia de conciencia epistemológica y teórica entre quienes hacen investigación se basa en la observación de que han desaparecido cursos de epistemología en asignaturas de posgrado dirigidas a investigadores sociales, o bien, la permanencia de cursos de epistemología que no tienen una relación con el quehacer del investigador.

El sociólogo apuntó que esta crisis se agrava en América Latina (AL) porque en la región persisten teorías sociales que quedaron descartadas o desplazadas en el mundo por otras posturas desde la década de los 70. El siglo XX estuvo dominado por pensadores estructuralistas y positivistas lógicos, y surgieron discursos alternativos en la década de los 80 como las nuevas teorías de sistemas, la teoría de actor racional, nuevas perspectivas hermenéuticas, la teoría de la agencia, la posmodernidad y el resurgimiento del relativismo.

“La posmodernidad diagnosticó mal muchos problemas, por ejemplo, el fin de los grandes discursos pero la realidad no ha mostrado el fin de los grandes discursos, lo que ha mostrado es el fin de algunos grandes discursos y la aparición de otros. Incluso se tendría que evaluar si la posmodernidad es un gran discurso a pesar de ésta plantear lo contrario”, describió De la Garza Toledo.

En las ciencias sociales el método hipotético-deductivo no es funcional y desde el siglo pasado nuevas posturas ofrecieron una alternativa para la investigación de los fenómenos sociales; no obstante, en AL persiste la postcolonialidad, que significa la imposición o persistencia de posturas que vienen de los países desarrollados.

El integrante de la Academia Mexicana de Ciencias sostuvo que en México se continúa haciendo investigación empírica de corte positivista desde hace muchos decenios con el aval de instituciones financiadoras que además presionan para imponer temáticas y metodologías de investigación.

Imagen: Internet

“La ausencia de una conciencia epistemológica lógica latinoamericana parte de una tradición de imposición que viene, cuando menos, del siglo XIX, de los positivistas clásicos, pasando por el historicismo, positivismo lógico y formas diversas de relativismo. Me atrevo a afirmar que en la región los paradigmas se adoptan por inercia o por imposición institucional, o colonial”.

Los científicos sociales continúan dependiendo de las propuestas que vienen del Norte. Ahora se hace más investigación social empírica en AL que hace 30 años, pero en su mayoría son adaptaciones importadas. Desde la perspectiva del especialista en estudios del trabajo se debe superar la inercia positivista y estructuralista que ya no se pregunta acerca de los fundamentos de lo que se opera en la práctica de la investigación.

Enrique de la Garza Toledo es doctor en sociología. Tiene posdoctorado en las Universidades de Warwick, Inglaterra, y en la Universidad de Berkeley, California. Es profesor-investigador en el doctorado de Estudios Sociales de la UAM Iztapalapa, y director de la revista Trabajo, publicada por la UAM y la Organización Internacional del Trabajo.