SALTO CUÁNTICO: Noche de Paz

¿Cuántas muertes más serán necesarias para darnos cuenta de que ya han sido demasiadas? — Bob Marley

Jesús Luis Flores Treviño* / A los 4 Vientos

Ya casi cierra el año, no hay mucho que festejar, salvo que estamos vivos. Debemos agradecer contar con vida, a muchos les arrebataron la oportunidad de continuar. Espero que durante la cena de Navidad en casa de Enrique Peña Nieto y en las casas de cada miembro de su gabinete, así como de cada uno de los diputados y senadores que votaron a lo largo del sexenio leyes apátridas, en los hogares de los dirigentes panistas y sus aliados, los ex presidentes desde Calderón, Fox, Zedillo, Salinas y mas atrás que aun vivan y que también hayan permitido con su aprobación, silencio o franca participación para haber hundido al país en la actual crisis de seguridad, económica y social, reciban en sus mesas a los miles de muertos que no estarán con sus familias, que cada bocado, sorbo de bebida y abrazos festivos, tengan en medio la presencia de los mexicanos masacrados.

Que no puedan festejar en paz, que un frío inexplicable recorra su espina y se les erice la piel, que sepan que no tienen derecho a gozar un acontecimiento propio de seres de bien. No podrán mencionar a un Jesús, porque va en contra de su filosofía, tampoco pueden desear o pedir bendiciones porque maldijeron a su pueblo. Ellos no tienen derecho a la Navidad, porque las buenas nuevas únicamente las reciben los bienaventurados.

Que la noche se alargue hasta que duela, llegará el día, pero sus almas no verán la luz. Verán a sus hijos a los ojos, pero no sabrán como, cómo desear feliz Navidad con la consciencia ensangrentadaCada centavo sustraído a los más desposeídos no puede otorgarse con orgullo a hijos inocentes que no saben su origen.

Mientras tanto y con las manos crispadas por la avaricia, las salutaciones no se harán esperar, intercambiarán complicidades en lugar de obsequios, se abrazarán los miedos y cuidarán las espaldas de sí mismos, porque antes que soltar el poder, matarán lo propio aunque en ello les vaya su estirpe. Habrán de respirar el tufo podrido pegado en las fosas nasales, por más velas, inciensos y licores, la muerte llena el aire.

La deuda histórica alcanza para tres o más generaciones, lo que no saben, es que cada vida tomada habrá de perseguirlos hasta el último gen de sus descendientes, ellos pagarán caro su arrogancia, porque La impunidad no dura para siempre.

Ninguna plegaria será escuchada, porque más allá del orden mundial, al que estúpidamente creen pertenecer, el orden universal, el equilibrio lógico del universo, como Boomerang regresa la factura.

La clase política entera, esa que vendió su alma, que prostituyó la consciencia y malbarató al país, al final igual enfrentará la muerte, pero no de frente, no con la solvencia de una vida recta, sino con cobardía, porque los cobardes, mueren solos.

En ésta Navidad, que caigan sobre ustedes todas las injusticias cometidas y sepan, que no habrá Iglesia, confesión, arrepentimiento o plegaria que llegue al máximo arquitecto del universo, Él, no está para caprichos personales y menos si se ha arrebatado lo más preciado otorgado, la vida.

“Ni los muertos pueden descansar en paz en un país oprimido” — Fidel Castro