VANGUARDIA: Ensenada, ¿la Capital de la Apatía?

Entre las categorías que se le han adjudicado a Ensenada a nivel regional, nacional e internacional, podemos encontrar denominaciones como la Capital del Off-Road, la Capital del Vino, la Capital del Taco de Pescado, entre otras. Sin embargo, a mi parecer hay una etiqueta que pudiera embonar mejor que las citadas: Ensenada, la Capital de la Apatía.

Iván Gutiérrez / A los 4 Vientos

Lejos quedó aquel gritó ciudadano masivo escuchado en las avenidas principales de la ciudad a principios de año, en aquel fenómeno inédito para muchas generaciones que jamás imaginaron ver las calles del puerto retomadas por la gente. En ese lejano invierno de Enero 2017, el espíritu de cambio estaba a flor de piel, la voluntad popular comenzaba a organizarse y la exigencia de parar con los gasolinazos y los intentos de privatizar el agua saturaban no sólo las redes sociales, sino también paredes y calles: había un claro despertar ciudadano que reclamaba el espacio público y demostraba la fuerza de la unidad popular. 

Por desgracia, el siguiente paso que todo movimiento sociopolítico debe dar nunca llegó; al contrario de lo que ocurrió en Mexicali, Tecate y Tijuana, donde hoy hay grupos civiles organizados como Baja California Resiste, Mexicali Resiste o Tecate en Pie de Lucha, la organización popular en Ensenada se desvenció con la misma rapidez con que apareció. 

¿Qué ocurrió? Privaron los protagonismos, hicieron falta verdaderos liderazgos, no se involucró de forma constante, directa y efectiva a la ciudadanía en los procesos organizativos, grupos de choque separaron la unidad de los colectivos sociales vigentes y emergentes, y claro, Kiko Vega y el Congreso Estatal se dedicaron a engañar a la población proclamando por cielo, mar y tierra que, tras la derogación de la Ley del Agua, el recurso no se iba a privatizar con las APPs y las desalinizadoras. 

Sin embargo, en mi humilde opinión hubo un elemento crucial que le impidió a la ciudadanía dar el salto definitivo hacia una actitud de participación constante: los cimientos de la cultura de la apatía ensenadense no fuerron derribados, si bien sí sufrieron un ligero tambaleo.

Es verdad, las Marchas de Enero supusieron la participación de entre 8,000 y 10,000 ensenadenses, pero al contrastar ese número con los más de 400,000 habitantes de la zona urbana de la ciudad, la participación fue de apenas un mínimo porcentaje.

No debemos caer en el error de afirmar que la apatía permaneció intacta. Por el contrario, numerosos ciudadanos dieron un paso participativo crucial este año a partir de la coyuntura de enero, y desde hace meses no han parado de realizar acciones (individuales y colectivas) para señalar actos de corrupción gubernamental, demandar justicia y el cumplimiento de sus derechos, exhibir y atender problemáticas sociales y tejer lazos solidarios en las comunidades de la ciudad.

El problema, amigos míos, es que esas personas siguen siendo muy pocas, y la situación se torna cada vez peor: mientras la organización y participación ciudadana en Ensenada se mueve a paso de tortuga, la presencia del crimen organizado y el aumento de la delincuencia están en auge. En este año hemos superado a Mexicali en número de asesinatos (más de 170), hemos comenzado a contar desaparecidos (varios de ellos con la sospecha de ser víctimas de desaparición forzada), hemos visto cuerpos arrojados en las calles, y ni hablar de los delitos de vandalismo y robo de autos y casahabitación que a miles nos han afectado directamente. 

En el tema de los agravios cometidos por el gobierno también tenemos una larga lista que documentar. Los baches siguen a la alza, el servicio de transporte público sigue siendo mediocre, gran parte de las luminarias de la ciudad están inservibles, el servicio de recolección de basura no opera al ritmo que debería, los impuestos no paran de ascender, el presidente municipal y los diputados no dejan de aprobar más deudas y hay colonias que permanecen sin recibir una sola gota de agua en semanas. 

Es imposible exigirle una participación horizontal a toda la ciudadanía, puesto que las condiciones socioeconómicas y espacio-temporales no son equitativas para todos los habitantes de esta ciudad. Algunos sectores se ven imposibilitados de participar porque todo su tiempo lo dedican a trabajar para mantener a su familia, otros tantos terminan desgastados por la rutina y el poco tiempo que les queda prefieren dedicarlo a descansar. Otros no tienen oportunidad por las distancias que supone asistir a tal marcha o reunión organizativa (pésimo servicio de transporte de por medio).

Sin embargo, también hay sectores que sí poseen las condiciones necesarias para involucrarse en el desarrollo de su comunidad y su ciudad, ya sea a través de apoyar en su vecindario, su colonia, su escuela, su trabajo o algún área de la ciudad. Es precisamente este sector el que necesita fortalecerse con más manos y hacer lo posible por cultivar en Ensenada una cultura política más participativa que combata la profunda apatía que circula por las venas de miles de habitantes de este bello puerto. 

Para ello, primero hay qué preguntarnos qué hay detrás de tanta apatía. Las razones que se esconden detrás de este vicio son varias y de diferente carácter. Entre ellas podemos mencionar la fuerte creencia arraigada de que las cosas no pueden cambiar, idea heredada a los jóvenes por las generaciones que vieron frustrados sus intentos por cambiar el país a través de las urnas en 1988, y luego en el 2000 con la fallida transición democrática de Vicente Fox.

También hay que tomar en consideración que a nivel global la democracia atraviesa una profunda crisis, favoreciendo que cada vez menos jóvenes y adultos crean en este sistema político como vía de transformación social; Trump es la evidencia más reciente de que la voluntad popular no representa siempre la mejor guía para decidir quien gobierna.

Otro aspecto a considerar es la enajenación ociosa extendida por las tecnologías digitales, que ancladas con los medios convencionales (televisión, radio, prensa) secuestra la voluntad de la sociedad (niños, millennials, adultos y hasta ancianos) y la encadena a sus sillones, camas y televisores inteligentes para engordarla con las inagotables series, caricaturas y películas de Netflix.

Las pantallas, armas de doble filo, son grandes responsables de bombardear a las masas del Siglo XXI con dósis infinitas de entretenimiento mediático en sus múltiples versiones; si a eso le sumamos la débil fuerza de voluntad de gran parte de los ciudadanos, apabullada por la rutina, la crisis económica y otras calamidades humanas, tenemos la ensalada perfecta para no mover un dedo cívico. 

A esto hay que agregar que con la llegada de las redes sociales miles de ciudadanas se han convertido en activistas de Facebook y Twitter, olvidando que una participación real implica salir a la calle para cultivar una organización social con acciones directas, donde la perseverancia y la dedicación no se limiten a una publicación o un mensaje virtual.

Yendo más lejos podríamos señalar las ideas filosóficas que se esconden detrás de tanta falta de voluntad, señalando en específico la mala lectura de corrientes como el existencialismo, que han devenido en que las nuevas generaciones se traguen cucharada tras cucharada de nihilismo malinterpretado para convencerse de que la vida no tiene sentido alguno. 

En fin, hoy el panorama en Ensenada es bastante lamentable en comparación con el resto de municipios de Baja California. Así pues, queda de tarea para cada lector preguntarse si tiene o no la posibilidad de cumplir con su deber cívico, y si la tiene, dar el paso siguiente para hacer algo por el bienestar de su comunidad. No se tiene por qué actuar solo, por el contrario, se trata de sumar voces, de convencer al amigo, al vecino, al tío, de que sólo actuando y participando juntos se podrá cambiar la realidad.

Por suerte existen múltiples formas de involucrarse en la participación cívica. A continuación comparto sólo un par de ellas, y me consta que si usted busca, encontrará muchas más áreas de oportunidad en sectores como el ciclismo urbano, el ecológico-ambiental, el desarrollo urbano, la atención a zonas vulnerables, la gestión cultural, la creación y difusión artística, la exigencia social y un larguísimo etcétera. El primer paso es interesarse y decidirse a actuar.

 

5to Comedor Solidario: El próximo sábado 16 de diciembre se llevará a cabo este evento altruista y solidario en el Parque de la Obrera (zona centro, frente al Colegio Guadalupe Victoria), en el que se le brindará a las personas en situación calle una cena navideña, un kit de ropa invernal y música en vivo. Puedes participar de diversas maneras: ayudando en la preparación de alimentos, donando ropa o comida o sirviendo los platillos el día del evento.

Foro de consulta para la elaboración del Reglamento de Participación Ciudadana y Vecinal: Se llevará a cabo este miércoles 13 de diciembre a las 18:00 horas en el Salón Rojo del Riviera. En este foro se escucharán las propuestas de la ciudadanía para elaborar  un reglamento que le permite a la ciudadanía participar de forma más directa y activa en la toma de decisiones del Ayuntamiento de Ensenada. Los asistentes podrán proponer ideas para vincular la opinión de la gente con el actuar del sector gubernamental, y también conocerán mecanismos de participación como son el plebiscito, el referéndum, las propuestas de presupuesto y rendición de cuentas. 

Lo mejor de esta iniciativa es que si usted no tiene la oportunidad de acudir al foro, a partir que de se formalice el Reglamento de Participación, tendrá a su disposición más mecanismos para involucrarse en el desarrollo de su ciudad desde su comunidad.