Vivir para el surco: testimonios de la realidad jornalera en San Quintín

“Este libro es un ejercicio para demostrar que hay otras formas de producir conocimiento, sacándolo de la academia y evidenciar que todos conocen algo, que la voz y testimonio de las personas tiene valor. No podemos transformar la realidad si no la reflexionamos, ahí la importancia de involucrar a las actoras en este proceso de creación de conocimiento”.

Iván Gutiérrez / A los 4 Vientos

Fue el viernes 24 de noviembre que se llevó a cabo la presentación de “Vivir para el surco” en la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales (FCAyS) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), libro que compila los resultados de 1 año de investigación social llevada a cabo por mujeres indígenas de distintas organizaciones en colaboración con académicas de distintas instituciones, entre ellas Mujeres en defensa de la mujer, la Casa de la Mujer Indígena de San Quintín UABC, UAM Xochimilco y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

En el evento participaron las académicas involucradas en la investigación, al igual que integrantes de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Naxihi Na Xinxe (Mujeres en defensa de la mujer), organización integrada por ex jornaleras que desde 1997 se han organizado para difundir y proteger los derechos de las mujeres trabajadoras del campo.

Margarita Amalia Cruz, integrante de la organización «Mujeres en defensa de la mujer», fungió como moderadora de la presentación de «Vivir para el surco».

La bienvenida estuvo a cargo de Norma Carbajal, Responsable del Programa Derecho a la Igualdad de Género de la CDI, Delegación Baja California, quien señaló que este trabajo posee una importancia trascendental por ser “un diagnóstico que parte de las perspectivas de las propias mujeres indígenas, quienes desde pequeñas fueron trabajadoras jornaleras. Esto nos permite a las instituciones trabajar desde este enfoque y ponerle atención a la voz y exigencia de las jornaleras indígenas de ser tratadas no solo como trabajadoras sino también como mujeres e indígenas, y trabajar para garantizar sus derechos”.

Durante el evento se contó con la participación de una jornalera «anónima», quien narró su experiencia al comenzar a trabajar desde los 19 años en el Valle de San Quintín bajo la promesa de alcanzar mejores condiciones de vida. Portando un paliacate rojo, como suele hacer al piscar la fruta y hortaliza del Valle, la trabajadora agrícola compartió la discriminación que ha sufrido por su condición de mujer e indígena al comenzar a trabajar como jornalera:

“Me dijeron que en el Valle había buen trato y pagaban bien, nos dijeron que íbamos a tener luz y agua, que había estufas; nada de eso se cumplió, al llegar me di cuenta de que no era lo que me contaban. Al primer rancho donde yo llegué nos trataron muy feo, los mayordomos nos hablaban con groserías y nos discriminaban por ser diferentes y por ser mujeres. Muchas veces abusaban de sus puestos y si les llegabas a gustar te amenazaban con hacerte descuentos o que te dieran de baja si no accedías a ciertas cosas. ¿Y qué hacíamos? Quedarnos calladas, porque no había con quien ir. En los surcos trabajas todo los días todo el día, no puedes fallar un día porque entonces hay consecuencias”.

La jornalera añadió que “no todo es malo”, pues dijo que también ha hecho muchos amigos en el Valle y conocido gente de todos los estados del país: “no estoy sola en esta ruta. Creo que el Valle de San Quintín tiene su lado bueno y su lado malo”.

Jornalera del Valle de San Quintín, quien trabaja en el surco desde los 19 años

La siguiente en tomar la palabra fue la Dra. Elizabeth Mayer, profesora investigadora del Colegio de la Frontera Norta (COLEF), quien dio algunos comentarios sobre el trabajo de “Vivir para el surco”, libro que la impresionó porque tiene el mérito de “plasmar la mirada de las jornaleras como voz principal”. La Maestra comentó que el libro introduce al lector en las condiciones de trabajo que padecen los migrantes mexicanos en Baja California, y las formas de organización que han surgido entre los jornaleros:

“Esta investigación retrata el rechazo de los trabajadores del campo a la constante violación a sus derechos, y también el progreso de organización y exigencia en la lucha de resistencia que han emprendido por una vida justa y digna, recordando momentos como la huelga del 2015. En estas páginas están los testimonios de marginación y explotación de un sector muchas veces invisibilizado: es una historia de progresos y sufrimientos, de marginación clasista, de experiencias de discriminación y abusos machistas”.

La académica refirió que las problemáticas abordadas en la investigación fueron analizadas integrando la metodología de la “interseccionalidad”, misma que implicó un cruce de categorías (etnia, clase, género y edad) al momento de estudiar las condiciones de marginalidad de los jornaleros.

«En estas páginas están los testimonios de marginación y explotación de un sector muchas veces invisibilizado»: Dra. Elizabeth Mayer, profesora investigadora del Colegio de la Frontera Norta (COLEF)

La investigadora también hizo hincapié en la necesidad de hacer más investigación social comprometida con las comunidades:

“Otro aspecto sorprendente de este libro es que es el resultado de explorar una metodología que involucra a las actores, es una investigación que nos iguala y nos pone de frente con una realidad de explotación moderna que debe cambiar; analizar esta situación implica evidenciar los mecanismos de acumulación y distribución de capital en un modelo que le permite a las trasnacionales y el crimen organizado lavar su dinero en paraísos fiscales”.

Durante su participación la académica también expuso que “Vivir para el surco” también es un texto didáctico porque aborda la Ley General del Trabajo y “pone al desnudo la absoluta violación de los derechos laborales incluidos en los marcos internacionales y nacionales para asegurar una vida digna”.

Finalmente, la investigadora señaló que el libro enfatiza el desgaste de las mujeres por el trabajo constante, la ausencia de tiempo para descansar y las condiciones laborales que no garantizan pensión, “ni siquiera un seguro médico”.

«No podemos transformar la realidad si no la reflexionamos, ahí la importancia de involucrar a las actoras en este proceso de creación de conocimiento»: Maestra Gisela Espinoza, investigadora de la Ciudad de México.

A continuación la Maestra Gisela Espinoza, investigadora de la Ciudad de México que participó en la coordinación de la investigación, expuso que la presentación del libro también representa la culminación de un proceso colaborativo que inició en marzo de 2016 y que implicó una apuesta por emprender un trabajo colectivo y romper la barrera entre el investigador y el investigado:

“Para esta investigación diseñamos una metodología conjunta, en la que vimos que la entrevista era la forma más accesible de trabajo. Los derechos que no se cumplen fue el tema con el que iniciamos, pero como en toda entrevista, terminamos con una multiplicidad de temas que se relacionan con el tema central”.

Un aspecto de gran interés mencionado por la Maestra fue que las mujeres del campo fueron quienes hicieran sus propias entrevistas, “ya después nos juntamos nosotras para transcribirlas y procesarlas, nos juntamos y analizamos las problemáticas que afloraban, para luego volver con estas mujeres y ver qué opinaban”.

Y agregó: “Este libro es un ejercicio para demostrar que hay otras formas de producir conocimiento, sacándolo de la academia y evidenciar que todos conocen algo, que la voz y testimonio de las personas tiene valor. No podemos transformar la realidad si no la reflexionamos, ahí la importancia de involucrar a las actoras en este proceso de creación de conocimiento”.

La investigadora añadió que en un punto de la investigación se le preguntó a las jornaleras qué proyección veían para el futuro: “Muchas de ellas respondieron que no quieren que sus hijos terminen trabajando como jornaleros, lo que dice mucho sobre la percepción de su trabajo y la calidad de vida que éste no garantiza”.

«En este se compilan los testimonios de la gente trabajadora del campo: de sus sufrimientos, sus angustias, sus carencias y sueños; es una ventana a ´la vida en el surco´»: Amalia Tello, comunicadora y fundadora de la asociación civil Naxhihi Na Xinxe na xihi.

A continuación Amalia Tello, fundadora de la asociación civil Naxhihi Na Xinxe na xihi, resaltó la importancia de realizar estrategias para difundir los derechos a la salud, vivienda, trabajo y educación entre las comunidades migrantes, para lo que mencionó el impacto que tuvo su asistencia a un encuentro de mujeres en 1995:

“Ese encuentro fue increíble, me permitió conocer todos los derechos que ignoraba. Al regresar tenía muchas ganas de hacer trabajo de difusión y rescate de nuestra cultura, así que comenzamos con la visibilidad de nuestra vestimenta. Tocamos puertas y en el 2004 nos constituimos como organización y recibimos capacitación para conocer nuestros derechos humanos. Fuimos recibiendo apoyos, conocimos a la maestras y sacamos un primer libro, aprendimos a hacer entrevistas, a planear este tipo de trabajos”.

La mujer dijo sentirse llena de orgullo con la presentación de este libro, pues según su sentir en él se plasman las voces y necesidades de hombres y mujeres jornaleras de San Quintín: “no pusimos ni una palabra nuestra, son los testimonios de la gente trabajadora del campo: de sus sufrimientos, sus angustias, sus carencias y sueños; es una ventana a ´la vida en el surco´. Es una recopilación de la historia de jornaleros y jornaleras que sí, han sufrido, pero también que han luchado y conquistado metas”.

Norma Carbajal, Responsable del Programa Derecho a la Igualdad de Género de la CDI, Delegación Baja California.

Por su parte, Norma Carbajal, agregó para concluir que si bien “hay avances, pero aún falta mucho por caminar, porque hay que combatir ya no sólo la violencia laboral, sino también la institucional y la intrafamiliar”.

Al concluir la presentación del libro se proyectó el documental “No sólo es el surco… queremos volar más lejos”, donde se plasman entrevistas con mujeres jornaleras. En el producto audiovisual se desglosa el fenómeno de la migración, exhibiendo historias de vida sobre jornaleras que llevan trabajando desde los 9 años ante la falta de oportunidades para estudiar, describiendo además las condiciones de vida y la vulnerabilidad socia a la que se ven expuestas. Intercalando las narraciones con imágenes del trabajo y la vida en el campo, el documental exhibe también las extremas jornadas de trabajo que atraviesan las jornaleras, así como sus luchas por tener acceso a los derechos universales al trabajo, la salud, la educación y una vida digna.

Transmisión en vivo de la presentación de «Vivir para el Surco»: