Musa Verde: Futuros posibles

El planeta Tierra es el lugar donde se crea nuestro futuro. Así que los habitantes de la Tierra tienen que ver mucho con el presente y el futuro del planeta. En el pasado lejano diferentes grupos de organismos y contingencias han cambiado la vida predominante en el planeta.

Horacio de la Cueva* / A los 4 Vientos

La aparición de la fotosíntesis con la producción de oxígeno cambió la atmósfera del planeta. Los organismos anaeróbicos, aquellos que no utilizan el oxígeno en su metabolismo, quedaron relegados a ambientes pobres en oxígeno y muchos mueren al entrar al contacto con la atmósfera. Mientras tanto las plantas proliferaron y el ambiente que crearon dio lugar a las formas de vida que hoy conocemos.

La contingencia más famosa es la caída hace apenas 66 millones de años de un gran meteorito de unos 10 km de diámetro creando el crater de Chicxulub en el mar Caribe, cerca de la península de Yucatán. Este evento dio lugar a la desaparición de casi todos los dinosaurios, hoy representados por las aves, mientras que los mamíferos, de los cuales formamos parte, empezaron a aprovechar los recursos dejados libres por los dinosaurios, formando especies nuevas a través de la evolución.

Más del 95% de las especies que han habitado el planeta están extintas. La evolución y la extinción de las especies son un proceso de la vida, son inevitables. Lo único que cambia son las tasas de extinción. Hay eventos como la extinción de los dinosaurios, que se considera una extinción masiva. Estas extinciones son seguidas por radiaciones, formación de nuevas especies, por otros grupos. En esta caso los mamíferos.

La evidencia actual sugiere que el planeta ha entrado a la sexta extinción masiva. No necesitamos ver muy lejos para encontrar la causa más evidente del proceso. Estamos sobreexplotando las pesquerías, reduciendo las tallas de los productos y pescando cada vez más abajo en la cadena trófica. Nos estamos acabando los peces.

El calentamiento global, que circula en los medios y la política con el eufemismo de cambio climático, cambia patrones de lluvia, temperaturas extremas, calienta y acidifica los mares. Estos cambios, aunados a la sobrepesca empobrecen los ambientes marinos y costeros.

Foto: La Tercera

El crecimiento de las manchas urbanas e industriales y la expansión de la frontera agrícola destruyen hábitats terrestres y costeros. Todo esto disminuye las zonas silvestres del planeta, reduciendo la riqueza de especies y empobreciendo la biodiversidad, esa abstracción que abarca de genes a paisajes pero describe la riqueza y maravilla que es la vida.

La reducción de hábitats quiere decir que vamos reduciendo espacios donde viven y se reproducen poblaciones de plantas y animales hasta que llega el momento donde no hay espacio o no hay suficientes individuos y la especie se extingue. No hubo ni tiempo ni recursos ni número de organismos suficientes para que la variabilidad impulsara la selección natural y la evolución de la especie, modificándola o creado una nueva. Empobrecemos nuestro planeta tal vez modificándolo al punto que no lo podamos habitar.

Chris D. Thomas difiere radicalmente de esta perspectiva, es autor de Inheritors of the Earth o Herederos de la Tierra, propone que en esta era de extinciones la naturaleza crece y se hace fuerte. Argumenta que las extinciones en islas, donde hay más especies especializadas y únicas, o endémicas, son inevitables.

Estas especies no pueden competir con especies invasoras más resistentes a enfermedades, con comportamientos para evitar depredadores, también invasores y con un mejor uso de los recursos disponibles en las islas, por la falta de competencia. Considera que todas estas especies invasoras hubieran llegado eventualmente a las islas, como llegaron los pinzones de Darwin a las Galápagos, creado extinciones locales. Existe una diferencia, hemos acelerado el proceso inevitable. Por último, demuestra la creación rápida de nuevas especies tanto en continentes como en islas.

Los razonamientos de Thomas son claros y las conclusiones son consecuencias lógicas de las premisas. Aun así ignoran la complejidad de muchos ecosistemas tanto como las fallas de conocimiento que tenemos de las sutilezas que los mueven. Me parece que aunque presenciamos algunos actos de evolución impulsados por humanos, las extinciones y la depauperación ambiental superan su optimismo.

Además pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdez, y del secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

* Investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación de la División de Biología Experimental y Aplicada del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). Directivo del grupo civil ambientalista Terra Peninsular, de Baja California. Correo electrónico: cohevolution@gmail.com cuevas@cicese.mx