Crónica de un viaje astronómico: la exploración del cosmos en la Noche de las Estrellas 2017

Al interior de la Sala Ernesto Muñoz Acosta se proyecta una imagen en alta definición de Júpiter mientras el Dr. Carlos Román, investigador del Instituto de Astronomía, explica que la nuestra es la primera generación que ha podido visitar cada uno de los planetas del sistema solar gracias al perfeccionamiento de las sondas espaciales.

Iván Gutiérrez / A los 4 Vientos

La conferencia lleva por título Un enano y dos gigantes. La exploración del Sistema Solar, y forma parte de las actividades que este sábado 25 de noviembre tienen lugar en CEARTE y el Merendero del Lobo (Maneadero) en el festival astronómico de Noche de las Estrellas 2017.

Afuera, por la entrada que apunta hacia el Riviera, inicia una presentación de Teatro Guiñol con la obra Búsqueda de la vida, donde el tío Albert Einstein le enseña a sus sobrinos que el agua es el elemento indispensable para que pueda haber vida en otros planetas:

“Además de la presencia de agua, el planeta tiene que estar a la distancia adecuada de su estrella para que el agua no se evapora o se congele. ¿Qué dicen si vamos a visitar los planetas de nuestro barrio cósmico? ¿A cuál planeta quieren ir primero?”, pregunta el científico de peluche.

A la izquierda de este espacio artístico-científico está una de las entradas al corredor divulgativo integrado por más de 25 carpas, donde se concentra una gran familia de científicos jóvenes y adultos a cargo de diferentes actividades, experimentos, exposiciones y dinámicas interactivas que tienen entre sus objetivos compartir con la comunidad los conocimientos sobre diversos fenómenos físicos y mostrarles las maravillas que esconde el universo y la exploración espacial.

El primer stand en el que me detengo es un taller didáctico de nombre Planetas en la palma de tu mano, impartido por personal del Caracol Museo de Ciencias: “Se trata de un taller que le explica a los niños cómo se forman los planetas y sus diferentes características, como son tormentas, sus composiciones gaseosas, anillos y demás, a la vez que tienen la oportunidad de crear su propio planeta con tela fieltro y pegamento líquido”, explica una de las encargadas del stand.

Enfrente de este taller infantil está un espacio que representa la innovación divulgativa. Se trata de una serie de coloridos planetas colgantes que tienen la intención de servir como herramientas didácticas para que personas invidentes puedan acceder al conocimiento de los objetos celestes.

Al interior de la carpa una niña, un muchacho y una anciana invidentes recorren con sus dedos las superficies de estos planetas, mientras un par de científicos les explican temperaturas y otras propiedades físicos de la comunidad planetaria en lo que representa un esfuerzo por hacer inclusiva la divulgación científica: “Con esta actividad pretendemos que los invidentes puedan construir conocimiento a partir del tacto, estableciendo relaciones con lo que para ellos puede ser el naranja y los demás colores”, comparte una de las expositoras.


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En la Noche de las Estrellas uno tiene la oportunidad de aprehender una diversidad de conocimientos científicos traducidos en un lenguaje que le permite al público comprender el funcionamiento de los fenómenos y su relación con la vida cotidiana. Quizás lo único que hace falta para terminar de disfrutar esta aventura científica es tiempo, pues uno tiene a su disposición conferencias, presentaciones artísticas y actividades permanentes de manera simultánea; la curiosidad abunda pero los minutos no alcanzan.

Sigo caminando y me encuentro con un joven que pertenece a la Sociedad Astronómica de Ensenada, quien le explica a una pareja de adultos los movimientos de traslación y rotación, exponiendo que su apreciación desde la tierra se puede conseguir a través de mirar las estrellas y ubicar las constelaciones del zodiaco.  

Cambio de lado y un integrante de la Sociedad Científica Juvenil utiliza un bote cortado por la mitad (lleno de agua con luces al fondo) para explicar que las estrellas tilitan debido a una ilusión de la atmósfera en la que interviene la curvación de la luz.

A la derecha un joven se moja la mano con agua para luego rejuntar burbujas de gas propano y prenderles fuego, sin que ello implique quemarse; el asombro se contagia en las caras de los espectadores, mientras uno de los expositores explica que “al momento de evaporar el gas en el agua se crea una capa que hace que el gas nunca esté en contacto con la piel en tu mano, por eso no hay quemadura”.

A pesar de que la brisa ha invadido el puerto de Ensenada, centenares de familias disfrutan este sábado de una experiencia que logra darle un giro lúdico al aprendizaje científico no-formal; Seguro es que miles de mentes se irán de este evento con nuevos saberes y preguntas.

El escenario que tantas veces ha sido ocupado por iniciativas artísticas de todo tipo (por ejemplo, el concierto de Adán Jodorowsky el pasado Festival de Octubre) en esta ocasión es ocupado por un módulo que exhibe proyecciones tridimensionales de constelaciones en el universo. Chicos y grandes expresan su asombro al ver el movimiento estelar en diferentes planos.

El siguiente destino es el Foro Experimental, donde me interno para escuchar el final de una pieza de la Alternativa Sónica, serie musical a cargo de Academia Saxel entre las que destacan Viva la vida y Lassus Trombone, así como canciones clásicas de Disney.

La siguiente combinación de sonidos que nos regala el conjunto sinfónico transporta a los asistentes por un viaje fuera de órbita, al iniciar con la interpretación de la banda sonora de la Guerra de las Galaxias, épica estelar muy ad hoc para el tema al que esta Noche de las Estrellas está dedicada: la exploración del cosmos y su impacto en el desarrollo tecnológico.

“Le pusimos Alternativa Sónica a este proyecto porque queremos acercar la música sinfónica a la gente y romper con la idea de que este género musical es sólo Mozart o piezas clásicas; cualquier orquesta que pueda leer la música como un libro está haciendo música sinfónica”, comparte uno de los músicos antes de concluir el concierto.


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De vuelta al exterior del festival astronómico camino hacia el edificio principal del Centro Estatal de las Artes, descubriendo frente a la pared de cristales una fila enorme que espera su turno para entrar al planetario móvil de UABC, un espacio interactivo donde los asistentes pueden disfrutar una plática amena sobre el cielo estrellado a cargo de un experto que controla el movimiento estelar según avanza la explicación.

En mi trayectoria me encuentro con Paola Ponce y Jessica López, comunicólogas que forman parte del equipo organizador del evento, quienes me comparten su opinión sobre la importancia de impulsar iniciativas como la Noche de las Estrellas:

“Es a través de estos espacios que se puede crear un vínculo entre la comunidad científica y la sociedad civil, pues permiten acercar la ciencia a la gente de manera divertida y directa sin tanta formalidad. La ventaja es que la astronomía es una ciencia muy atractiva que suele despertar el interés de todo tipo de públicos”.

La siguiente parada es la conferencia “Gravedad: la película y la fuerza”, impartida por el Dr. Michael Richer, en la que se analiza una cuestión fundamental de la vida en el espacio: la gravedad. “La cuestión de los cuerpos que flotan en el espacio está en que parece que flotan, porque el movimiento es muy parecido pero en realidad no significa que estén flotando”.

La poesía irrumpe en la plática del científico al explicar que la gravedad es una fuerza que se da entre dos objetos que se atraen y repelen, permitiéndole a uno imaginar que la tierra y la luna modificación la marea con un baile gravitatorio.

Intercalando escenas de la película multipremiada dirigida por el cineasta mexicano Alfonso Cuarón, el Dr. Richer expone cómo se relaciona la basura espacial con el movimiento de la tierra, la lluvia de estrellas y el rastro de polvo que van dejando los cometas: “Los satélites y la estación internacional están en una órbita geoestacionaria, muy arriba, por lo que la atmósfera y la gravedad de la tierra no los atrae con tanta fuerza para precipitarlos”.

 

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Entre el mar de gente que ha venido a aprender los misterios del cielo esta noche me encuentro con el módulo del proyecto TAOS II, proyecto internacional de 3 telescopios que tiene entre sus objetivos observar objetos transneptunianos pequeños utilizando técnicas de ocultación estelar.

El Dr. Joel Castro, investigador a cargo del desarrollo de algoritmos para el aprovechamiento científico de los datos de TAOS II, explica que el proyecto también involucra crear herramientas que faciliten el análisis informativo de Big Data, mismo que implica procesar la gran cantidad de datos que se van a conseguir con las nuevas observaciones: “Vamos a ver un aproximado de 50,000 estrellas por noche, lo que significa que en 5 años (1era etapa del proyecto) vamos a acumular unos 5 petabites de información, mismos que vamos a almacenar en el Instituto de Astronomía”.

La astronomía y la física llueven como meteoritos esta noche. En una carpa de CICESE científicos de esta institución develan el funcionamiento de los sismógrafos, mientras el stand delantero una joven estudiante le explica a un grupo numeroso de niños y adultos lo fascinante que resultan los tardígrados, organismos extremofilos que son capaces de soportar condiciones como temperaturas extremas, una prolongada deshidratación o la presión del vacío en el espacio. “Estos organismos son clave para la astrobiología, rama de la astronomía que se dedica a buscar vida en otros planetas, porque significa que podría haber este tipo de seres vivos en lugares antes impensables por sus condiciones extremas”.

Mientras prosigo mi recorrido doy con el stand de un proyecto independiente que nos visita desde el centro de la república: La Bombilla, una propuesta interdisciplinaria de divulgación científica conformada por biólogos, escritores, artistas y hasta geógrafos dispuestos a demostrar que la divulgación no está peleada con lo creativo, integrando en la comunicación de la ciencia obras de teatro, ejercicios literarios y otras dinámicas en sus estrategias para hacer comprensibles todo tipo de temas.

Para la Noche de las Estrellas una de las jóvenes de esta agrupación explica el fenómeno de la refracción de la luz con una figura romboide de acetato, en cuyo centro se sostiene el micro-cosmos donde un holograma le da vida a la princesa Leía justo como ocurre en la saga de “La Guerra de las Galaxias”.

Más tarde compartirán una plática muy interesante sobre la fotografía espacial, y otra más sobre la aprehensión del espacio en el siglo XIX según la descripción que se hacía de éste en la literatura de aquella época.

Volteo ahora a la izquierda y el pasillo científico encuentra su final con una serie de obras artísticas donde están plasmadas diferentes constelaciones y nebulosas a cargo de Alba Esperanza, artista plástica egresada de la Universidad Autónoma de Baja California. La joven comparte que ha trabajado el tema del espacio en disciplinas visuales como el dibujo, la pintura y el arte digital, y que lo que exhibe en esta ocasión corresponde sólo a 20 de lo que serán 83 piezas con las que busca plasmar la parte estética de los fenómenos astronómicos.

En el regreso encuentro al Dr. Steffen Wolfgang, investigador y coordinador del departamento de comunicación de la ciencia, además de organizador de la festividad astral de esta velada, quien me comparte su opinión sobre la importancia de crear espacios donde la comunidad pueda aprender sobre ciencia de manera lúdica y diversa:

“Uno de los objetivos es entusiasmar a la gente por la ciencia para que aprendan un criterio general sobre cómo funciona el mundo. La otra es que sí les gusta, puedan desarrollarse profesionalmente en estas áreas. Otro punto importante es que estos esfuerzos ayudan a forjar un criterio para la toma de decisiones, porque en verdad es un problema que haya dirigentes que no creen en el cambio climático. Lo vemos con Estados Unidos, que es un gobierno anti-científico; ante esta situación necesitamos forjar nuestro criterio para saber quién tiene la razón y no inclinarnos sólo por el que más grita”.

La 9na edición de Noche de las Estrellas comienza a llegar a su fin, y por mi parte voy concluyendo las reflexiones de esta noche con la satisfacción de ver que hay tantos jóvenes interesados en conseguir que la ciencia sea accesible para todos. Y, cómo ha quedado demostrado esta velada, la juventud tiene tantas ideas brillantes como estrellas en el universo al momento de aterrizar la ciencia en todo tipo de cabezas y hacer viajar la conciencia por las maravillas del cosmos.

Transmisiones en vivo de la Noche de las Estrellas realizadas por 4vientos: