Presentarán «Vivir para el Surco. Trabajo y derechos en el Valle de San Quintín»

El viernes 24 de noviembre, a las 6 de la tarde y en la sala audiovisual de la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), unidad Valle Dorado de Ensenada, se hará a la presentación del libro «Vivir para el Surco. Trabajo y derechos en el Valle de San Quintín», coordinado por Gisela Espinosa Damián, Esther Ramírez González y Amalia Tello Torralba quienes trabajan en la Organización de Mujeres en Defensa de la Mujer (Naxihi xinde nahi), y Mujeres de la Casa de la Mujer Indígena de San Quintín. El libro recoge los testimonios de mujeres indígenas jornaleras del valle agrícola, hace una aproximación a la historia de cómo se dio el crecimiento humano en la zona y atisba en la vida, el trabajo y los derechos de los trabajadores del campo que han hecho grande a San Quintín. Su trabajo se realizó con el apoyo de la Casa de la Mujer Indígenas de San Quintín, UAM Xochimilco, UABC y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI). Norma Alicia Carbajal Acosta, Responsable del Programa Derecho a la Igualdad de Género de la CDI, Delegación Baja California, facilitó A los 4 Vientos una copia del libro. De él reproducimos la parte de su Presentación, a cargo de Esther Ramírez González y Amalia Tello Torralba.

Foto: Roberto Armocida / La Jornada BC

Este diagnóstico da cuenta de la situación que se vive en el Valle de San Quintín, (el Valle) Baja California, nos habla de las condiciones de trabajo y de la vida diaria de jornaleras y jornaleros.

Una de las motivaciones para realizar el estudio sobre estos temas es que las integrantes de la Asociación Civil Naxihi na xinxe na xihi (Mujeres en defensa de la mujer) conocemos en carne propia lo que significa ser mujer, ser indígena, haber migrado de nuestras comunidades y trabajar en el campo a jornal. La mayoría de nosotras llegamos al Valle de San Quintín en los años ochenta, cuando éramos niñas o jóvenes; a todas nos tocó jornalear y resolver la vida en las condiciones deplorables de los campamentos, incluso a las que ya nacieron aquí y lograron cursar una carrera universitaria. Quizá por eso nos duele tanto ver que las injusticias que viven quienes trabajan en el campo.

Las integrantes de Naxihi ya no nos dedicamos al jornal, pudimos dejar esa dura tarea con mucho esfuerzo. Estamos en este grupo porque desde los primeros años de este siglo, Amalia Tello Torralba nos empezó a invitar para organizarnos, y a partir del 2004 iniciamos algunas tareas en defensa de los derechos laborales, apoyadas durante los primeros años por Semillas (1) buscamos capacitación. Hemos hecho campañas, talleres, marchas, reuniones, volantes, trípticos, folletos, spots y programas de radio sobre derechos laborales, y hemos asesorado y acompañando a jornaleras y jornaleros que demandan sus derechos. Ahora también trabajamos en torno a derechos sexuales y reproductivos y por una vida libre de violencia para las mujeres, mediante el proyecto de Casa de la Mujer Indígena (CAMI), apoyado con recursos de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI). Sentimos que falta mucho para que la gente del Valle tenga una vida digna y feliz, por eso, para empezar, seguimos empeñadas en que se cumplan los derechos.

Y es que si bien algunas cosas han cambiado –como que la mayoría de las familias jornaleras ya no vive en campamentos sino en colonias populares–, continúan las violaciones a derechos laborales y humanos y sigue el sufrimiento. La gran cantidad de jornaleras y jornaleros que se movilizaron durante el Paro de 2015 tiene que ver con esta inconformidad y con las ganas de todas y todos de que haya justicia (2). El movimiento jornalero de 2015 nos planteó la necesidad de reforzar y actualizar nuestro trabajo en derechos laborales, y pensamos que era importante que las y los jornaleros expusieran con sus propias palabras lo que están viviendo, los problemas actuales y sus ideas sobre la organización jornalera.

Las marchas en marzo del 2015 (Foto: archivo).

Con el Paro quedó claro que las demandas laborales de hace 20 o 25 años siguen vigentes, aunque se añaden nuevos reclamos como el alto al hostigamiento y al acoso sexual, el cumplimiento de los derechos de las mujeres y demandas para mejorar la vida en las colonias populares. Por una u otra causa necesitamos buscar más información y fortalecer el trabajo que hacemos.

Participar activamente en esta investigación, ha sido una experiencia novedosa, pues no se trató de que alguien venga a entrevistarnos –como ha ocurrido en otros estudios que a veces ni siquiera llegamos a conocer–. No. En este caso, junto con Gisela Espinosa, fuimos esclareciendo la idea, el para qué, el por qué y para quién de esta investigación; acordamos los objetivos, las preguntas y una metodología basada en entrevistas. Fuimos armando un temario para hacerlas. Nosotras propusimos a las personas que íbamos a entrevistar y nosotras realizamos las entrevistas. Al final, junto con Gisela, analizamos lo que nos contó la gente tocando varios temas. No participamos en la escritura del libro, sólo en esta Presentación porque estamos muy ocupadas con el trabajo de Naxihi y en el proyecto de la CAMI, además, como conseguimos recursos de la CDI para la investigación y la publicación, la CDI nos exige el informe final y el libro en plazos muy cortos. Por eso encomendamos a Gisela esa tarea.

De todas formas sentimos nuestro este estudio y estamos muy emocionadas con él pero no queremos que quede sólo en el papel. Desde el principio pensamos fortalecer nuestro trabajo, tener nuevos elementos a la hora de hacer talleres, los materiales, spots de radio, etcétera. También pensamos en un libro que nos dé argumentos para exigir o negociar con las instituciones, pues ya estando por escrito los problemas y citando testimonios, no pueden negarlos. De hecho, antes de que se publicara este libro, ya estábamos usando algunos de ellos para tratar temas con grupos de jornaleras y jornaleros del Valle

 Confiamos en que Gisela recuperaría la voz de las personas que entrevistamos y la voz y la visión de nosotras, las integrantes de Naxihi. En esta experiencia todas aprendimos, Gisela nos acercó metodologías y conceptos comprensibles, nos guió; pero nosotras también la guiamos a ella porque conocemos el Valle, la experiencia de trabajar en los campos, y además, conocemos a todas y todos los entrevistados de manera personal. Todas pudimos aportar nuestro granito de arena y todas aprendimos cosas nuevas.

Imagen: Internet.

La experiencia nos ha dejado ideas y retos de trabajo en torno a derechos laborales. Esperamos visibilizar más la problemática de las y los trabajadores asalariados del campo, pero sobre todo quisiéramos que nuestro trabajo mejore el conocimiento sobre sus derechos y les aporte herramientas para hacerlos valer.

Hemos pensado en propuestas, algunas para ser realizadas por nosotras mismas, desde Naxihi, otras podrían ser retomadas por las organizaciones sindicales; unas más, debían ser exigidas a rancheros y empresarios para que respeten los derechos de sus trabajadores; y otras propuestas o demandas van hacia las instituciones de gobierno para que asuman su responsabilidad en torno a los derechos. Tenemos claro que quienes están favorecidos con la situación actual se van a resistir a cumplir los derechos y que para que lo hagan, se necesita que las y los jornaleros de manera individual y colectiva los exijan. La organización es muy importante.

También tenemos claro que cuesta mucho trabajo unir energías entre las personas y organizaciones que queremos que se respeten los derechos, pero estamos convencidas de que hay que unir voluntades y crear la fuerza social capaz de cambiar las situaciones de injusticia laboral y social que viven miles de familias jornaleras. Ojalá que esta investigación sirva para este fin.

Esther Ramírez González y Amalia Tello Torralba.

Verano de 2017

1 Semillas. Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer.

2 En la “Introducción” de este libro se amplía la información sobre el Paro.