EN EL CAMINO: El Malestar en Baja California

En las últimas semanas hemos sido testigos de una serie de eventos que tienen en común una confrontación entre el gobierno y diferentes grupos ciudadanos que no se perciben representados por aquél.

Jesús Francisco Galaz Fontes* / A los 4 Vientos

Mientras el gobierno -ya sea en los niveles municipal, estatal o federal, o en los ámbitos del poder ejecutivo, legislativo o judicial-, asume iniciativas que, según sus promotores, tienen el propósito de mejorar las condiciones de vida de la población bajacaliforniana, ciudadanos en prácticamente todos los municipios manifiestan su desacuerdo con tales iniciativas y, más grave aún, dudan de la buena voluntad de nuestros gobernantes.

Los negocios privados del Empresario-gobernador Francisco Vega de Lamadrid. Foto. internet/ Reporte Índigo

A muchos se les ve como empresarios metidos a la política y, como hasta el gobernador Francisco Vega de Lamadrid y el senador Víctor Hermosillo Celada se asumen como tales, ello abona a la desconfianza popular que se les tiene.

Mientras en Tijuana se cuestiona la administración de servicios públicos como la recolección de basura, instalación de luminarias y transporte público, en Ensenada las preocupaciones giran alrededor de la violencia, la escasez de agua y el endeudamiento del municipio. En Mexicali sigue la resistencia contra la instalación de la planta cervecera Constellation Brands, hacia los contratos de asociaciones público-privadas en general y, en lo particular, se alerta sobre la posible venta de agua a Estados Unidos en el contexto de un contrato de esa naturaleza.

Hay un clamor generalizado, por otro lado, porque los actos de tráfico de influencia y corrupción se siguen presentando, como si nada de todo lo que ha sucedido este año hubiera tenido lugar. Se dan contratos a empresas con un historial profesional deficiente y se niega lo que en otros lugares se afirma abiertamente, como es el caso de la posible venta de agua al Distrito de Agua de Otay, en Estados Unidos, con base en la producción de una planta desaladora que se construiría en Rosarito con recursos públicos.

No parece haber acuerdo en los “hechos” básicos sobre los cuales gobierno y grupos ciudadanos disienten.

Marcha contra la privatización del agua, los ciudadanos expresan su rechazo al presidente Enrique Peña Nieto y al gobernador Francisco vega, el primero del PRI, el otro del PAN. Foto: Edgar Lima

Se organizan foros de análisis sobre la situación del agua en el estado; se suceden marchas para protestar e intentar promover una mayor organización ciudadana; tiene lugar una huelga de hambre que, aunque relativamente breve, llama la atención sobre la inercia con la que el gobierno y la empresa Constellation Brands prosiguen con el proyecto de esta empresa. Se presentan denuncias contra el gobernador, se trata de hacer ver a los diputados locales que su comportamiento legislativo no se ajusta a las demandas técnicas de los dictámenes que parecen tener prisa por aprobar. Se juntan firmas para solicitar un plebiscito sobre la instalación de Constellation Brands.

En síntesis, hay un divorcio entre lo que el gobierno quiere hacer y lo que la sociedad bajacaliforniana requiere y espera. ¿Estaremos viviendo la misma realidad?

Según el gobernador y sus colaboradores, incluyendo a los presidentes municipales, los ciudadanos que protestamos contra las iniciativas gubernamentales y dudamos de sus buenas intenciones somos un grupo pequeño, escandaloso, ignorante, con malas intenciones e, inclusive, estamos financiados por partidos políticos. El gobernador y sus colaboradores afirman lo anterior y diversos medios de comunicación (impresos, electrónicos y virtuales) lo repiten sistemáticamente, al parecer esperando que, de tanto repetirlo, aceptemos su visión de las diferentes realidades que se viven en el estado. Nos dice el gobernador Vega de Lamadrid, finalmente, que la historia lo absolverá a él y a sus colaboradores, y que los políticos que no lo quieran ver así serán “los políticos más odiados de Baja California.”

¿En realidad seremos tan poco los ciudadanos bajacalifornianos que consideramos que padecemos un gobierno y una administración pública que han sido cooptados, en términos generales, por la corrupción y la incompetencia? No puedo aportar un dato preciso. La gran mayoría de las personas que expresan una postura crítica al gobierno lo hacen a nivel privado, otras en las redes sociales, pero todavía no lo hacen de manera pública. No obstante, si algo se puede deducir de las encuestas de aceptación de “nuestros” gobernantes es que no gozan de una buena reputación y, si algo nos dicen las diferentes expresiones de los movimientos sociales que se han manifestado este 2017, es que la gente no es cándida en el sentido de que esté convencida de vivir en el mejor de los mundos posibles.

Hay un malestar en Baja California y convendría que nuestros gobernantes aceptaran de una buena vez que no solamente es necesario, sino realmente indispensable, en función del bienestar común, construir puentes de comunicación y espacios donde todos los actores interesados pudieran participar de una manera significativa. Los ciudadanos tenemos dudas muy razonables sobre la pertinencia de muchas de las acciones que el gobierno estatal y los gobiernos municipales están impulsando. Es conveniente detenerlas para discutirlas, para analizarlas y, si siguen siendo apropiadas luego de ello, para legitimarlas. A nadie conviene un estado en el que las acciones del gobierno sean sistemáticamente puestas en duda tanto en sus aspectos legales, como técnicos, financieros y éticos.

El escritor mexicano Maruan Soto Antaki fotografiado por Carlos Somonte. para la revista Nexos.

Creo que “nuestros” gobernantes harían bien en reflexionar, como dice Moruan Soto Antaki, en cuanto a que “la República depende de la acción política y ésta del diálogo. Un Estado que insiste en defenderse de las voces contrarias en lugar de escucharlas, que descalifica las protestas y niega la autocrítica, la conciencia –el trabajo periodístico-, no es un Estado republicano. Un Estado donde fallan las instituciones es apenas la ilusión de una República.”

Imagen de portada: Marcha en Ensenada, Baja California,  el 22 de enero de 2017, contra el gasolinazo y en contra de la corrupción. Foto: Edgar Lima

*Jesús Francisco Galaz Fontes, es profesor de Ciencias Humanas en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC)