VANGUARDIA: la erupción cultural ensenadense

Una erupción cultural está germinando en Ensenada desde hace meses. Por todas partes proliferan eventos, proyectos, espacios, iniciativas y actividades dedicados a la difusión, reflexión y diálogo cultural, es decir, a la contemplación refractaria de la sociedad, a la deliberación sobre el otro y por ende a la introspección de uno mismo.

Iván Gutiérrez / A los 4 Vientos / Fotografía por Jesús Saucedo

El fenómeno es increíble, quizás uno como periodista cultural lo ve con más claridad. Sin lugar a dudas, lo que más me sorprende de esta erupción radica en el hecho de que varias de las iniciativas provengan de la sociedad civil, es decir, de fuentes no institucionalizadas, y todavía mejor, de los jóvenes.

Este hecho envía un mensaje claro que se sintetiza en “queremos más espacios porque tenemos mucho que decir y compartir”. Lo trascendente de esta voluntad de actuar es la consigna no pronunciada con palabras pero sí con acciones: creemos que es tiempo de mover a la ciudad, de hacerla crecer, queremos cambiar y estamos dispuestos a ser nosotros quienes encabecen este salto. Ese es el discurso que en conjunto todos los colectivos, individuos, asociaciones civiles, negocios y ciudadanos comprometidos con sus proyectos están expresando.

Inicio estas reflexiones precisamente porque considero indispensable reflexionar este fenómeno, acción necesaria para su prosperidad. Puede ser que la erupción a la que me refiero pase desapercibida para muchos o algunos sólo miren el perfil donde se desenvuelven sus grupos sociales, es por eso que he decidido iniciar este nuevo espacio de cavilaciones haciendo un recuento de lo que en 7 días pudimos vivir en Ensenada.  (Nota: en el texto las palabras de color verde representan hipervínculos con más información sobre la propuesta/evento/iniciativa citados, habiendo crónicas, entrevistas y notas entre ellos).

 

EXPLOSIONES DE FILOSOFÍA, CULTURA, ARTE, Y CIENCIA 

La semana pasada inició con el ya acostumbrado cine club de Cearte, con el ciclo de este mes dedicado al género de terror. A la par, en la Galería de la Ciudad se llevó a cabo el círculo de lectura sobre el narrado latinoamericano Juan Carlos Onetti, precedido por Adán Echeverría (quien, cabe mencionar, también organizó junto con otros escritores locales un foro ciudadano en Libromar sobre la cadena perpetua a violadores sexuales hace dos semanas).

El martes correspondió en su mayoría a los infantes. El Festival de Octubre (que llenó de teatro, danza, música, literatura y demás actividades culturales todo el mes) nos trajo la presentación de “El muro” (obra ganadora del Premio Estatal de Literatura 2016 en la categoría de dramaturgia para niños), dedicada a la denuncia de que ninguna pared ni tirano tiene derecho a separar familias.

El mismo día, el Foro Cultural Libromar presentó un “Cuenta cuentos con Lengua de Señas” para la comunidad sorda de la ciudad, demostrando que la fantasía trasciende lenguajes. De igual manera, la UABC arrancó su tradicional Semana Nacional de Ciencias y Tecnología, a la que sumó el Museo Caracol realizando talleres didácticos para niños y jóvenes, así como proyecciones en el auditorio; y claro, la proyección de Total Recall como parte del cine club de este espacio científico y cultural.

Un cuarto evento fue el Curso de “Filosofía de la Psicoterapia: una lectura de Nietzsche”, a cargo de la Universidad Popular Interdisciplinaria (UPI), evento de profunda reflexión y cuestionamiento de paradigmas, instituciones, sintaxis y lógicas: bombas de pensamiento para el espíritu.

Llegó el miércoles y Cearte inauguró la exposición “Catrinas en Flor”, a cargo del Club de Jardinería Calafia y de ilustraciones del colectivo Drink & Draw Ensenada, compuesta de diferentes obras y creaciones que nos hacen repensar la propuesta de Octavio Paz sobre la relación del mexicano con la muerte. En la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales (FCAyS) de la UABC Unidad Valle Dorado se presentó el documental “Tig”, tercera entrega del ciclo de cine de esta facultad (organizado cada miércoles por el Cuerpo Académico Sociedad y Gobierno, el Foro Comunicación y Género y la Sociedad de Alumnos FCAyS 2017), mismo que pretende involucrar a la comunidad en la reflexión de categorías como el género, la raza, la etnia y la discapacidad y su relación con el poder.

A la misma hora el café Arabiga fue sede del Círculo de Lectura sobre Paulo Freire, un espacio donde el estudio de las propuestas de este filósofo y pedagogo dedicado a promover una educación para el cambio social son analizadas cada 15 días por jóvenes y adultos.

Amaneció el jueves con la inauguración del LibroFest, un evento creado para el intercambio de sabiduría, conocimiento, fantasía e ideas, que en sus 4 días de duración contó con todo tipo de actividades literarias (la presentación de la revista Verminautas, por ejemplo), culturales (danza africana, música en vivo, dinámicas para ganar libropesos) e inclusive periodísticas (como la participación de su servidor en el conversatorio “Jóvenes que escriben periodismo”).

La inauguración de este evento coincidió con el festejo “Noche de Entierro” de la Facultad de Artes en UABC Unidad Valle Dorado, un festejo donde estas instalaciones universitarias se llenaron de música en vivo, venta de comida, concurso de disfraces, juegos de bodas y divorcios y la proyección de la película “Perfect Blue” (ésta última como parte del ciclo “Cine al Aire Libre” que organiza la Sociedad de Alumnos de esta facultad una vez por mes).

Por la tarde del mismo día hubo tres eventos en diferentes espacios. El primero fue la obra de teatro “Prohibido sentarse como señorita”, con sede en el Teatro de la Ciudad, misma que cuestionó y trastocó los introyectos machistas en no poco asistentes masculinos. En Cearte se desarrolló la presentación de “Errante”, propuesta de danza contemporánea a cargo de la antropóloga Julia Färber Data, cuyos movimientos acompañados por violín y piano sembraron emociones en los que se encargaron de llenar el Foro Experimental. Y en el Eurobar el colectivo Imaginante proyectó “Tonight She Comes”, película divertida y enloquecida que rinde tributos a clásicos del cine slaher.

Llegó el viernes y LibroFest siguió con su mosaico de actividades y el tsunami de libros intercambiados. A la par 4vientos presentó la Mesa de Análisis sobre las candidaturas independientes en Foro Cultural Libromar, donde se reflexionó el origen de esta figura electoral y las posibilidades que ésta representa en el devenir político mexicano a nivel local, regional y federal. A la par, la Sociedad de Alumnos de FCAyS organizó la tercera conferencia de su curso de Filosofía de la India, de nombre “¿Qué es el Yoga?”, mientras que en el Teatro de la Ciudad se presentaba la Orquesta de Baja California. Fiestas nocturnas hubo en abundancia este día.

Sábado 28, la Academia Ópalo —espacio cultural de reciente apertura dedicado a la impartición de talleres interdisciplinarios y la realización de diversas actividades culturales cada sábado— compartió la conferencia “Pueblos Nativos de Baja California”, a cargo del historiador Horacio Moncada. Mientras tanto, el espacio cultural de “Juá Laborativo Creativo” (ubicado en Pórticos) llevó a cabo un festival con música en vivo, juegos, danzas, exposiciones y una variedad de laboratorios para ejercitar la creatividad. Además el Festival de Octubre nos trajo otra presentación literaria y un concierto de música clásica, mientras que en el malecón se desarrolló el “2do Festival de Altares Indígenas de Baja California”.

La semana cerró con el tradicional paseo ciclista de UABICI en su edición número 76. De igual manera se llevaron a cabo las actividades finales del LibroFest, mientras que en el Foro Cultural Libromar se desarrolló el Cuenta Cuentos “La muerte pies ligeros”. En el Jardín Gastronómico el ciclo de cine de este espacio gastronómico y cultural proyectó “Re-animator”, adaptación de una serie de cuentos de H. P. Lovecraft, y tras su expectación se desarrolló un diálogo de análisis cinematográfico.

 

¿HACIA UNA RENOVACIÓN DE LA CULTURA ENSENADENSE?

Concurso GIS O NO GIS. Foto: SAFAE – Sociedad de alumnos de la Facultad de Artes Ensenada.


Como podrá apreciar el lector, hay una explosión de propuestas en el puerto de Ensenada. Si bien hay múltiples actividades que han estado a cargo de Cearte, ICBC, UABC y otras instituciones, hay otras tantas que vienen de proyectos emergentes que buscan crear nuevos espacios que den cabida a iniciativas que en ocasiones no encuentran su lugar en los organismos de gobierno. 

De igual manera, hubo algunas propuestas que se quedaron fuera de este repaso temporal, por ejemplo la Galería 184 y sus diversidad de eventos artísticosel evento Manifiestis o los grupos que promueven la cultura ciclista y la participación cívica en Recicleteando, las diversas iniciativas estudiantiles como son la Caja Seca, la creación de murales y el slam de poesía organizado por «El Otro Colectivo», o los proyectos editoriales como El Septentrión, la revista Región Transparente o la Revista Estudiantil Apamate, así como las nuevas (y no tan nuevas) propuestas musicales, el surgimiento de espacios contraculturales como el Bar Xibalba y muchas otras iniciativas que seguro olvidé mencionar.

En esta primera edición quise dejar claro un punto: estamos atravesando un momento de abundancia cultural, una efeverscencia de voluntades ansiosas por crear, dialogar, transgredir, cuestionar. El otro punto que creo se exhibe en este texto es que el movimiento lo hacemos todos: no funciona si son pocos los que participan, y muchos menos es un temblor que le pertenezca a unos cuantos.

Varias preguntas surgen a raíz de este fenómeno cultural, entre ellas cabría preguntarnos si esto significa que la generación millennial por fin está saliendo de su lastre de apatía o es meramente algo coyuntural, cuestionarnos qué dirección tomará este movimiento o si será posible llegar hasta las últimas consecuencias de toda revolución cultural: renovar una identidad colectiva. Sin embargo, una certeza sobreviene: el movimiento debe ser exponencial y llegar a los rincones más alejados y periféricos de la ciudad.

La siguiente entrega de estas reflexiones la dedicaré a analizar cómo esta oferta cultural representa una gran oportunidad para crecer como ciudad, en particular siendo un área que los más jóvenes deben aprovechar y hacer suya, en lo que veo como una ofensiva necesaria contra la otra figura que se ha ido posicionando en la ciudad: el crimen organizado. La proliferación de estos espacios culturales representa la resistencia a este frente de muerte, pues encarna la multiplicación de los canales de diálogo, la convergencia de los saberes. Y esto, amigos míos, es siempre el principio de algo más grande.