Catrina en flor: El renacer de la muerte

“No me busques para hablar, mi querido mortal”

Te dice ella con una sonrisa algo fantasmal

“Porque sí con la muerte no has planeado encontrarte

Yo pondré fin a tu eternidad con solo besarte.”

 Ana Paula Cortés*/ A los 4 vientos

Caminar por un campo lleno de flores es para el mexicano en esta época una idea arcaica y aburrida; en lugar de eso esperamos naturaleza muerta con un olor característico y delicioso y ¿por qué no? Calaveras como sus peculiares compañeras.

Para satisfacer este gusto único del mexicano, por tercer año consecutivo El Club de Jardinería Calafia adornó el salón de CEARTE con obras compuestas  de naturaleza muerta colocadas en esqueletos, dándoles a todo el evento un aura atrayente, muy atractiva y bella.

Un factor mágico en este evento es que por primera vez éste se convirtió en “una convivencia de ideas” como lo describió Rosi de Rosiñol -representante de El Club de Jardinería Calafia-, teniendo junto con el arte plástico dibujos del colectivo artístico Drink and Draw, y los trabajos del taller de grabado impartido por el Maestro Leonel Flores.

Estar en el vestíbulo de CEARTE el 25 de octubre fue una experiencia que no podías vivir sin una sonrisa en el rostro, caminando por un espacio lleno de flores que aun muertas te compartían la vivacidad de las calaveras, que para el mexicano representan más chiste que temor, de dibujos hechos por un colectivo activo en la comunidad que viven y respiran el arte.

No podemos olvidarlo los grabados que se exhibieron en el pasillo del salón de sus alternativos del Centro de las Artes, obligando al público a salir hacia una noche que por fin refrescaba después de la prueba de verano a finales de octubre, y ver el hermoso trabajo y visión de los estudiantes del taller sobre la muerte y su día.

Pasear por eventos así te hace sentir afortunado de haberte levantado de tu sofá y posponer una hora de estudio, de tu tarde de ver televisión o de tu tiempo de siesta para disfrutar de lo que los ensenadenses son capaces de hacer con amor y dedicación.

Incluso el ambigú fue una parte importante del evento. Compuesto por pan dulce de todo tipo para alegrar la amargura, el hipnotizaste olor a café y el florero con las tradicionales flores de cempasúchil se funcionó con el perfume de las catrinas en flor, envolviendo a todos en una experiencia vivida y eterna.

La tarde que nos dio Drink and Draw, Club de jardinería Calafía y los artistas del taller de grabado es un recuerdo que no solo se guardará visualmente en la memoria del público, sino en el olfato y la sensación de un escalofrió en la piel.

 

* Ana Paula Cortés Ruiz es estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California, actual practicante en 4vientos. Ganó tercer lugar en el concurso anual “El joven y el mar” en el 2010 y aspira a ser una escritor publicada. Ha colaborado en medios periodísticos como La Gaceta UABC y  escrito para Caracol: museo de ciencias y acuario cuentos inspirados tanto en la fauna y flora de la Baja California, como en la cultura y costumbres de la península.